La Londres Romana y la Sajona

Desde su fundación hasta comienzos de la Edad Media, Londres fue parte del Imperio Romano, como capital de la Britannia, y luego de la invasión sajona uno de los puertos comerciales más importantes del Reino sajón de Essex.

La Londres Romana

Según la historia, más allá de asentamientos paleolíticos en la zona, fue fundada por los romanos  alrededor del 40 DC, que la llamaron Londinium, probablemente derivación de algún término celta, como Llyn-don, que significa “la ciudad a orillas del arroyo”, o Laindon, que significa “gran colina”, o “colina alta”.

La aldea era pequeña, tenía un puerto y un puente sobre el Támesis pero no estaba amurallada, y en el año 60 fue incendiada durante una invasión de tropas icenas al mando de la reina Boudica.

La ciudad fue reconstruida y, en el siglo II, Londinium se convirtió en capital de Britannia. Se construyeron templos, baños, un anfiteatro para 8000 personas y una gran basílica. Hacia el final de este siglo se levantó una enorme muralla alrededor de la ciudad. Medía 6 metros de alto, 3 kilómetros de largo y los muros tenían 2,5 metros de espesor. En el siglo III se agregaron 20 bastiones.

El corazón de la Londres Romana era el fórum. La población, que había aumentado notablemente, se dedicaba principalmente a la fabricación de objetos en cerámica y vidrio y a la producción de harina y otros derivados de los granos. Desde el puerto salían barcos con granos y metal y se recibía aceite, seda, marfil, vino.

Durante el siglo III Londinium sufrió varios ataques de piratas sajones, lo que obligó a construir una segunda muralla por fuera de la primera.

Durante el siglo IV Londinium comenzó a decaer. Los romanos se fueron retirando hasta que acabó la ocupación, formalmente, en el 410 DC y la ciudad quedó prácticamente abandonada.

La Londres Sajona

Desde el siglo V ó VI empezó una lenta ocupación sajona de la ciudad. O, más exactamente, de la parte exterior de la ciudad, ya que los sajones se instalaron fuera de las murallas, en la zona que hoy ocupa Covent Garden. Esta nueva ciudad fue llamada Lundenwic y era, muy probablemente, un puesto comercial.

En el siglo VII Londres quedó incorporado al reino de Essex. El rey Saebert de Essex se convirtió al cristianismo en el 604 y el primer obispo llegó a Londres.

A partir del siglo VIII tuvo un gran crecimiento comercial. Muchos herreros se habían establecido en la ciudad. La lana era la principal mercadería de exportación y se seguían importando productos de lujo, como vino, higos, cerámica fina, etc.

Los daneses asaltaron dos veces la ciudad, en el 842 y el 851. La segunda vez la ciudad fue tomada y gran parte, de madera, fue quemada.

En el 878 el rey Alfredo el Grande se enfrentó a los daneses, que habían conquistado el norte y noreste de Inglaterra. Como resultado, los daneses conservaron el este y el rey inglés el sur y el oeste, hasta que en el 886 las tropas del rey Alfredo reconquistaron Londres. Se repararon las murallas y la ciudad se trasladó hacia el interior de las mismas.

Los daneses regresaron en el 994 pero fueron repelidos. En el siglo XI, durante un nuevo ataque, el rey vikingo Olaf ordenó destruir el Puente de Londres, en aquel entonces de madera.

En el siglo XI el rey Eduardo el Confesor ordenó la construcción de la Abadía de Westminster y el primer Palacio Westminster, de madera, como asiento del gobierno.