Roma de la antigüedad al S.XXI

La historia de Roma a partir de la caída del Imperio de Occidente está signada por la figura del Papa. El poder del Papado creció hasta que la creación de la Nueva República acabó con esa hegemonía.

Roma en la Antigüedad – Supremacía de los Papas

A partir de Constantino, la figura del obispo tomó cada vez mayor importancia y a la vez aumentó su poder. Cuatro eran los obispados de la época que luchaban por la preeminencia: Roma, Antioquía, Constantinopla y Alejandría.

En la segunda mitad del siglo IV el  patriarca de Roma Damasio (366-384) (y luego su sucesor, Sirico, 384-399) comenzó  a buscar el control sobre los otros obispados y se proclamó a sí mismo "sumo pontífice".

La "romanización" de la iglesia de Occidente ocurrió con Inocencio I, a inicios del siglo V. Los sucesivos Papas a partir de León I aumentaron su poder y comenzaron a influir en la política de estado. En el 756 el rey Pipino el Breve propició la creación de los Estados Pontificios con capital en Roma, y estos se consolidaron alrededor del año 800, aliándose con el rey germano Carlo Magno.

En los siglos IX y X la iglesia de Roma logró romper con la iglesia de Oriente. En los siglos siguientes pasó por sucesivos cismas y etapas de mayor o menor prestigio.

La hegemonía y el poder político del papado comenzaron su declinación a partir de la Paz de Westfalia, en 1648.

Roma en el siglo XIX – Nuevo Reino de Italia

En 1848 Roma pasó a formar parte del nuevo Reino de Italia, pero el entonces papa Pío IX se resistió a la unificación.  Fue forzado a exiliarse aunque pudo volver brevemente durante el gobierno de Napoleón.

En 1861 fue proclamado rey Víctor Manuel II, quien nuevamente instó al Papa a reconocer el nuevo estado italiano. Ante la negativa de Pío IX, las tropas del rey avanzaron sobre Roma y vencieron a las tropas al mando del Papa en Porta Pia, el 20 de septiembre de 1870, desapareciendo así el Estado Pontificio. Sin embargo, el Papa sostuvo su posición y se refugió en el Vaticano, desde donde continuó su negativa a reconocer a Roma como capital del nuevo estado, hasta su muerte en 1878.

En 1929, mediante el Pacto de Letrán, firmado por Mussolini y Pío XI, se reconoció al Vaticano como Estado ubicado dentro de la ciudad de Roma.

Roma en el siglo XX-XXI

En 1922 Mussolini fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros de Italia con plenos poderes y comenzó con su plan para crear un nuevo Imperio al estilo del antiguo Imperio Romano.

Roma creció en población durante todo el gobierno de Mussolini quien, además, ordenó restaurar los principales monumentos de la ciudad y construyó nuevas urbanizaciones. Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad no sufrió demasiados daños y se preservaron tanto el Vaticano como los principales monumentos, museos, iglesias y sitios arqueológicos. 

Al terminar la guerra se restableció la República mediante el Referéndum de 1946.

Actualmente Roma tiene casi tres millones de habitantes y está entre las cinco ciudades más pobladas de la Unión Europea, de la cual es Italia uno de los países fundadores.

estatua rey victor manuel II