Basílica de San Clemente

Esta basílica es una iglesia cristiana de los primeros tiempos del cristianismo, dedicada al papa Clemente. También es una de las más interesantes por su importancia arqueológica.

Historia 

Esta antigua basílica fue, originalmente, una "insula" del siglo I DC. La palabra latina “ínsula” designaba a algo semejante a lo que hoy llamaríamos conjunto de apartamentos. Esta “insula” se construyó sobre los restos una edificación destruida en el incendio provocado por Nerón en el 64 DC.

Se supone que en el siglo II vivió en esta casa una comunidad cristiana llamada "titulis Clementis". Esto es porque el nombre de la casa respondía al del dueño de la misma, quien se cree era Tito Flavio Clemente, cónsul romano primero y mártir cristiano después.

En el siglo III el patio interior de la casa se convirtió en Templo de Mitra, un dios persa cuyo culto era exclusivamente masculino.  Tiempo después se construyó una sala por encima de ese patio y se agregaron habitaciones con el propósito, se cree, de albergar a una comunidad cristiana. Cuando los cristianos dejaron de ser perseguidos esa sala se usaba como iglesia. Esa iglesia inferior se puede visitar en la actualidad.

Con el papa Siricio la iglesia pasó a ser basílica y se remodeló completamente. Fue dedicada a San Clemente.

Esa basílica original estaba ubicada muy por debajo del nivel de la calle y su estructura no era segura. Resultó más dañada aún con la invasión normanda del 1084 y fue abandonada. En el 1108 se construyó una nueva iglesia sobre la anterior, que permaneció  mayormente sin cambios hasta la fecha, salvo una pequeña remodelación del siglo XVIII.

Descubrimiento arqueológico

Las sucesivas capas de la Basílica de San Clemente fueron descubiertas durante una excavación del siglo XIX. Algunos sectores aún permanecen sin excavar.

Qué ver en San Clemente

Lo más destacado de la basílica superior es el mosaico del ábside, del siglo XII, con un gran crucifijo central. En el centro del ábside hay un trono. Bajo el altar mayor, cubierto por un baldaquino, están las reliquias de San Clemente, mientras que el altar trasero contiene las reliquias de San Sérvolo.

Se puede bajar a la basílica inferior a través de la sacristía. Al pie de las escaleras se ve el nártex de la iglesia inferior y las columnatas del siglo IX. El atrio está debajo del de la iglesia superior, pero solo se puede ver el pórtico, ya que el resto aún no está excavado. En las paredes hay frescos de los siglos VI al XI que narran la vida de San Clemente.

En este nivel se conserva el fresco "La leyenda de Síssino", de entre el 1084 y el 1100, que narra un milagro de San Clemente. La importancia de este fresco reside en que son un testimonio directo de la lengua que se hablaba en las distintas clases sociales: mientras Sísino habla en lengua vulgar, Clemente habla en latín.

En el tercer nivel se puede ver aún el Mitreo, el templo de Mitra, donde se celebraban banquetes rituales.

Horario: 

Lunes a Sábados de 9:00 a 12:30 y de 15:00 a 18:00.
Domingos de 12:00 a 18:00.

Dirección: 

Via Labicana 95

Precio: 

Basílica: gratis.
Excavaciones: Adultos 10,00€ - usd 11,08 / Menores de 16 años gratis.

Cómo llegar: 

Tram líneas 3 y 8, estación Labicana.
Autobuses líneas 53, 75, 85, 87, 186, 810.

Ubicación: 
basilica san clemente