Imperio Romano

Las reformas realizadas por Cayo Octavio desembocaron en la creación del primer Imperio Romano, en el año 27 AC, cuando el nuevo emperador recibió del Senado el nombre de Augusto. Los más de 40 años de reinado de Augusto fueron una época de florecimiento para Roma.

Durante el Imperio reinaron en Roma tres dinastías: la Julia Claudia (de Augusto a Nerón), la de los Flavios (de Vespasiano a Cómodo) y la de los Severos (de Septimio Severo a Alejandro Severo).

Hubo dos épocas imperiales bien diferenciadas: el Alto Imperio, del 27 AC al 284 DC, y el Bajo Imperio, del 284 DC al 476 DC.

Para demostrar que, ciertamente, todos los caminos conducen a Roma (o conducían), echa una mirada a este mapa de las rutas romanas durante la época del Imperio.

Alto Imperio (27 AC - 305 DC)

Los primeros siglos del Imperio fueron de prosperidad y gloria, tanto en lo económico como en las artes y las letras.  Es la época de la Pax Romana, de Ovidio y Virgilio, la expansión territorial y una férrea organización administrativa.

La mayoría de los sucesores de Augusto, como Claudio,  Trajano, Adriano y Marco Aurelio, contribuyeron a cimentar los logros del primer emperador, ampliando y estabilizando las fronteras, realizando grandes obras públicas. Otros, como Calígula, Nerón, Domiciano y Cómodo, se caracterizaron por sus excesos y locuras. Nerón fue obligado a suicidarse, mientras que Calígula, Domiciano y Cómodo fueron asesinados.

Con Marco Aurelio comenzó una época de contracción del gran imperio romano. Las fronteras eran atacadas en forma constante y las luchas defensivas desgastaron a Roma. El mantenimiento del ejército ocasionaba un enorme gasto, que resultaba en el aumento de los impuestos y el empobrecimiento progresivo de la población.

La religión también entró en crisis por la aparición de nuevas religiones en el seno del imperio. El cristianismo y diversas religiones orientales socavaron la unidad religiosa existente hasta el momento y comenzaron las persecuciones.

Bajo Imperio Romano (284 DC - 476 DC)

En el año 284 fue proclamado emperador Diocleciano. Realizó diversas reformas tendientes a mejorar la vida económica de las ciudades del Imperio (que eran diezmadas a favor de Roma) y también hizo una importante reforma política. Apareció la Tetrarquía, un sistema de gobierno con dos Augustos y dos Césares, que administraban los sectores Oriental y Occidental del Imperio.

Diocleciano fue también el gestor de la llamada Gran Persecución de los cristianos.

Si la reforma política de Diocleciano mejoró, en principio, la administración, también supuso un enorme gasto público. El descontento popular, la pérdida de credibilidad de la figura del Augusto y el creciente poder del ejército desembocaron en el fracaso de su gestión y su abdicación.

Comenzó una guerra civil que finalizó con la victoria de Constantino, quien asumió como emperador. Dos importantes reformas resaltan en el reinado de Constantino: la declaración de la libertad de cultos en el años 313, mediante el Edicto de Milán, y el traslado de la capital del imperio a Constantinopla, con lo que Roma quedó relegada al mismo rango que el resto de las ciudades imperiales.

El último emperador fue Teodosio, quien reinó del 379 al 395 y confirmó la reforma religiosa de Constantino, declarando el cristianismo religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica (año 380).

Teodosio dividió el Imperio entre sus dos hijos: Arcadio al frente del Imperio Romano de Oriente y Honorario con el Imperio Romano de Occidente.

Caída del Imperio Romano de Occidente

Aunque hay diversas teorías sobre las razones de la caída del Imperio romano, los historiadores coinciden, mayormente, en que se debió tanto a causas internas como externas.

Internamente, se produjeron guerras civiles producto de  una disolución política y militar que llevó a una sucesión de emperadores con poca capacidad de gobierno y ninguna autoridad frente a las tropas militares, cuyos generales se hacían cada vez más fuertes.

Las conquistas que proveían ingresos económicos ya no existían y hubo un progresivo aumento de las diferencias sociales y económicas: grandes extensiones de tierra en manos de unos pocos y un pueblo cada vez más empobrecido.  Muchos habitantes emigraron en busca de oportunidades y la población decreció.

Externamente, fue creciendo el asedio de las tribus germánicas del norte que buscaban tierras para asentarse. Muchos de ellos pasaron a formar parte del ejército romano cuando el Imperio de Occidente necesitó aliados para luchar contra Atila y se les permitió instalarse en "federaciones" dentro del imperio.

El fin del Imperio Romano de Occidente comenzó con la batalla de Adrianópolis, en el 378, cuando los godos vencieron a los romanos, siguió con el saqueo de Roma por las tropas de Alarico en  el 410 y culminó con la deposición de Rómulo Augústulo, el último emperador, en el año 476, a manos del caudillo germano Odoacro.

El territorio del imperio fue ocupado por las tribus "bárbaras": visigodos, francos, vándalos, lombardos y ostrogodos.

El Imperio Romano de Oriente perduró durante mil años más, hasta que fue conquistado por los turcos en el año 1453.

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