Historia de Buenos Aires

Bautizo y primera fundación en el 1500

La historia de la ciudad de Buenos Aires se remonta al siglo XVI, cuando los primeros exploradores españoles desembarcaron en el Río de la Plata, allá por el año 1516, en busca de plata y oro. De ahí viene el nombre del Río, ya que creían que en sus profundidades encontrarían un gran tesoro de plata y oro.

En el año 1536, Pedro de Mendoza realiza la primera fundación de la ciudad, con una población que se asienta de manera muy precaria, sin las riquezas que habían esperado obtener, con muy pocos materiales para la construcción y escasez de alimentos. A esto se suma la mala relación que se empieza a forjar con los aborígenes de la zona, por lo que deciden levantar la población y trasladarse a la ciudad de Asunción.

Años más tarde, quienes se habían trasladado hacia la fundación de Asunción, deciden volver  a probar suerte en el Río de la Plata, y es así como Juan de Garay realiza la segunda fundación de la ciudad en el año 1580. En este caso no esperaban encontrar metales preciosos, pero sí querían aprovechar la estratégica ubicación de la ciudad con salida al Atlántico. La ciudad es bautizada por los españoles como Buenos Aires, en honor a la santa patrona de los marineros "Santa María del Buen Aire".

Una ciudad marcada por el comercio clandestino

La población de Buenos Aires comienza a crecer y desarrollarse lentamente, obteniendo recursos a través de la explotación agrícola, que apenas alcanzaban para subsistir. Pero la principal actividad económica era el contrabando. Al tener un régimen comercial monopólico, Buenos Aires no podía funcionar como puerto, sin embargo, su ubicación geográfica se aprovechaba para realizar contrabando de mercancías, como la plata extraída de Potosí, que se exportaba a colonias Portuguesas evadiendo los impuestos de la Corona.

Hacia finales del siglo XVII comienzan a surgir nuevas economías y se comienza a explotar la producción de cueros, sebo y cecina que se obtenían del ganado que en ese momento se movía libremente por los campos.

Ya en el siglo XVIII España decide crear el Virreinato del Río de la Plata y designa a Buenos Aires como su capital. En este momento se abren las rutas de comercio transatlánticas, y se producen cambios drásticos en la economía de la región rioplatense. Entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, se comienzan a construir importantes edificios en la ciudad, muchos de los cuales aún se conservan.

La Independencia y el auge de la Capital Federal

El 25 de Mayo de 1810 se constituye la Primera Junta de Gobierno, en nombre de todo el Virreinato y de los representantes de la ciudades del interior, y se destituye al Virrey. La independencia del Virreinato con respecto a España se declaró el 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán, un hecho histórico que cambia el rumbo del país.

La República Argentina nace en el año 1852, cuando se redacta la primera Constitución Nacional, de carácter federal y republicano; pero en ese entonces la ciudad de Buenos Aires permaneció a un lado hasta el año 1860, pero 20 años después se convierte en capital de la República.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX la ciudad experimenta un gran crecimiento y desarrollo económico. Las actividades industriales se diversifican y se introduce el barco a vapor, las redes de ferrocarriles, la refrigeración, y el puerto de Buenos Aires está en pleno auge.

Las inmigraciones europeas de 1900

En la primera década del 1900, Buenos Aires y otras provincias del interior reciben la llegada de la corriente inmigratoria más grande de su historia: en su mayoría españoles e italianos, pero también franceses, alemanes y polacos, que se asientan en los famosos conventillos del barrio de La Boca.

La ciudad sigue creciendo, y se construyen monumentos emblemáticos de la ciudad, tales como el Teatro Colón y el Congreso de la Nación.

Gobierno de facto y recuperación de la democracia

En el año 1976, y luego de varios gobiernos radicales y peronistas, se produce el Golpe de Estado, en manos de una junta militar liderada por el teniente Jorge Videla, que permaneció hasta el año 1983, cuando la República Argentina vuelve a elegir un presidente democrático y acaba con el gobierno de facto de la dictadura militar, que deja más de 30 mil muertos y desaparecidos.

Buenos Aires, con su enorme influencia europea que ha marcado su idiosincrasia y tendencia política y económica, se ha convertido en una de las ciudades más importantes de Sudamérica, ya que además de tener una enorme riqueza geográfica y cultural, cuenta con una historia apasionante y ha sido escenario de importantes sucesos para todo el continente.

Casa de Gobierno de Buenos Aires