Historia de Barcelona

Los orígenes de la ciudad de Barcelona son inciertos. Hay dos leyendas, una romana y otra cartaginesa, que atribuyen a las respectivas invasiones la fundación de Barcelona.

La leyenda romana dice que fue fundada por Hércules quien, habiéndose unido a Jasón y los argonautas, recibe el encargo de buscar la novena barca de la flota, perdida durante una tormenta. Finalmente encuentra la Barca Nona en las colinas de un monte, que hoy es llamado Montjuic. Tanto les gustó el sitio a todos, que decidieron fundar una ciudad a la que llamaron Barcanona.

Origen de "Barkeno" en el año 230

Los cartagineses, por su parte, atribuyen la fundación a Amílcar Barca, padre de Aníbal, al mando del ejército cartaginés que, durante la Segunda Guerra Púnica tomó la ciudad en la que en ese momento habitaban los layetanos (íberos). La leyenda dice que en año 230 se produjo la nueva fundación, con el nombre de Barkenon o Barcelino. El nombre provendría de Barca. Cuando los romanos invadieron la península le dieron a la ciudad el nombre de Colonia Julia Augusta Paterna Faventia Barcino, en el 218 aC.

Pero la evidencia arqueológica indica que en esa zona ya existía un pueblo llamado Barkeno, situada sobre el monte Táber, justo en lo que es hoy el edificio del Centro Excursionista de Cataluña, en la calle Paradís, a unos metros de la Plaza Sant Jaume, en el Barrio Gótico; aquí hoy están expuestos los restos del templo de Augusto, que se han mantenido en su ubicación original y han construido edificaciones más modernas a su alrededor.

Invasiones musulmanas y posterior potencia del Mediterráneo

En el año 415 Barcelona se convierte en capital de un estado soberano en manos del rey visigodo Ataúfalo. Trescientos años más tarde, la ciudad sufre un fuerte invasión musulmana, que ocupa la ciudad y convierte su catedral en mezquita. Esta ocupación árabe se prolonga hasta el año 801, pero vuelve a sufrir diferentes ataques de tropas islámicas a través de los años.

Después de sucesivas ocupaciones, en los siglos XIII y XIV llegó a ser una de las potencias del Mediterráneo. A partir del siglo XV sufrió altibajos debido a diversas guerras. Finalmente comenzó a resurgir en el siglo XVIII y a partir del siglo XIX, con la era industrial volvió a ser un importante centro económico y cultural. Pero durante la Guerra Civil Española fue bombardeada varias veces.

Auge turístico a partir de los Juegos Olímpicos de 1992 

La llegada de la democracia dio nuevo impulso a Barcelona, que años más tarde se intensificó cuando la ciudad fue elegida como sede de los Juegos Olímpicos de 1992, y desde entonces no ha parado de crecer, convirtiéndose en una de las ciudades más importantes de Europa y con más afluencia turística de los últimos 15 años.

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