Dresde

A solo 150 kilómetros al norte de Praga se encuentra Dresde, una de las ciudades más bonitas de Alemania. Su centro histórico, repleto de edificios y monumentos de interés, y es tan pequeño que puedes recorrerlo fácilmente a pie para deleitarte con sus maravillas. Te contamos lo que necesitas saber para planificar tu visita

Breve historia de Dresde

La época de oro de Dresde comenzó en el siglo XV, cuando se convirtió en residencia del rey de Sajonia. El desarrollo cultural que vivió la ciudad durante esa época aún se ve reflejado en la gran cantidad de museos, teatros, coros y orquestas que hay en ella.

En 1685 sufrió un gran incendio del que se recuperó después de años de trabajo. Durante la Segunda Guerra Mundial fue blanco de una serie de bombardeos que redujeron la ciudad a escombros prácticamente por completo. Nuevamente, los trabajos de reconstrucción llevaron años, pero la ciudad recuperó por completo su esplendor de antaño y hoy es considerada por mucho como una de las ciudades más bonitas de Europa.

Qué ver en Dresde

Los atractivos de Dresde son muchos, pero su tamaño es tan pequeño que fácilmente puedes conocer lo mejor de la ciudad en un día. Algunos de los lugares que vale la pena visitar son:

Palacio Zwinger

Es un palacio barroco construido en 1709. Actualmente es sede de un museo de arte donde se exhiben pinturas de artistas holandeses, italianos y españoles. En otra sala se presenta una colección de porcelana de Alemania, Japón y China. Visita también la Armería y las salas de ciencia.

Palacio Real

Originalmente una fortaleza del siglo XIII, fue ampliado en los siglos siguientes hasta llegar a su estructura actual. Era la residencia de la Casa Real durante el reinado de los Wettin.

Presta atención a la decoración de su fachada, recorre los museos que funcionan en el palacio (especialmente la Sala Turca) y sube a las torres para tener una hermosa vista de la ciudad.

Otras atracciones

Además de los palacios que mencionamos, hay más lugares para seguir descubriendo en la ciudad:

  • Frauenkirche (Iglesia de las mujeres). Esta iglesia luterana de estilo barroco se ha convertido en el símbolo de la ciudad. Es una de las más importantes de Europa y se encuentra entre los edificios de piedra arenisca más altos del mundo. Fue totalmente destruida durante los bombardeos de la Segunda Guerra y para su reconstrucción se recibieron donaciones de todas partes del mundo.
     
  • Hofkirche (Santísima Trinidad). También de estilo barroco, lo que más llama la atención son las estatuas que adornan las paredes exteriores. En el interior guarda un magnífico órgano.
     
  • Jardín Grande, un hermoso parque que alberga un palacio, el jardín zoológico y el botánico. Si buscas un momento de paz y tranquilidad, no dejes de visitarlo.
     
  • Castillo Pillnitz, a orillas del Elba. Pasea por sus jardines y pabellones y haz una breve visita a los dos museos que allí se alojan.
     
  • Puente de Augusto, une la ciudad vieja y la nueva. Crúzalo y aprovecha para tomar fantásticas fotografías del panorama. 

Visita Dresde desde Praga

La forma más práctica de visitar Dresde desde Praga es con una excursión con los traslados incluidos. Viajaremos en un cómodo autocar para que puedas dedicarte a disfrutar el paseo al máximo. Podrás visitar la ciudad relajadamente en compañía de un guía experto que te mostrará los secretos de sus principales monumentos y edificios.

Después del paseo guiado de dos horas tendrás también tiempo libre para recorrer la ciudad a tu aire.

Dresde

Cómo llegar: 

Tren desde la Estación Central de Praga hasta la Estación Central de Dresde (sale varias veces al día). El viaje dura alrededor de 2 horas y 15 minutos. El billete cuesta entre 35 y 50 € aproximadamente.

Autobús sale varias veces al día desde las terminales Florenc Praha y Praha letiste Vaclava Havla, y llega a las terminales Dresden hbf o Dresden Flughafen. El precio del billete varía entre 15 € y 37 € aproximadamente. El viaje dura 3 horas y media.