Groote Keijser

Groote Keijser es un complejo de edificios ubicado sobre el canal Keizersgracht. Su particularidad no radica en su arquitectura, sino en lo que representa: es uno de los símbolos más reconocidos de un movimiento social surgido en los '60: los okupas.

Los okupas de Ámsterdam: una tradición

A comienzos de la década del '60 empezó a evidenciarse en Ámsterdam una crisis que se venía gestando desde un tiempo antes: la falta de viviendas accesibles para aquellos que no podían pagar los alquileres de mercado.

Esta escasez de viviendas tenía varios motivos: barrios que habían sido demolidos para construir nuevas calles o hasta líneas de metro; propietarios que preferían mantener sus viviendas vacías antes que alquilarlas; e inexistencia de viviendas sociales, entre otros.

Surgió entonces la ocupación de viviendas vacías, no aún como algo planificado, sino como una necesidad. Primero fueron individuos o pequeños grupos, que simplemente se instalaban en casas o edificios vacíos.

Cabe aclarar que, hasta el año 2010, la ocupación no se consideraba un delito en Holanda, si la vivienda ocupada había estado vacía por un tiempo considerable. Ocupar una vivienda era sencillo: se entraba por la noche con algunos muebles básicos y se reparaban rápidamente los daños provocados al forzar la entrada. Al día siguiente los mismos okupas notificaban a la policía de su situación. En algunos casos hasta ofrecían pagar al dueño una renta razonable.

De movimiento social a movimiento político

En las décadas siguientes ('70 y '80) algunos activistas políticos vieron la posibilidad de convertir al movimiento en una fuerza organizada, para manifestarse contra el sistema capitalista y su concepto de propiedad, y como una forma de enfrentarse al poder.

La ocupación pasó a tener muchos adeptos, la mayoría de los cuales tenían una visión romántica de la situación: les atraía la idea de vivir en comunidad y luchar por el bien común. Otros tenían un objetivo político.

A finales de los '70 hubo un cambio en el accionar de las autoridades, por presiones políticas y de los propietarios de viviendas ocupadas: la policía irrumpía brutalmente en los edificios ocupados. Lo que comenzó con la resistencia pacífica de los okupas al desalojo, que finalmente se producía, se transformó en poco tiempo en resistencia activa.

La ocupación de Groote Keijser

Aunque desde 1978 había algunos okupas en el edificio, la primera ocupación masiva se produjo en 1979. Para resistir el desalojo se montaron barricadas, se dictaron cursos de defensa personal a los habitantes y hasta se instaló una estación de radio, Vrije Keijser (Keijser Libre), que funcionaba en el subsuelo. Las transmisiones de esta radio tuvieron un papel preponderante en la organización de la manifestación de 1980 durante la coronación de la reina Beatriz. Uno de los enfrentamientos tuvo lugar en el Puente Blauwbrug, tema del libro "La batalla de Blauwbrug", en que se explican, además, las implicancias del movimiento okupa.

Se acumularon bombas molotov y todo tipo de objetos para arrojar a la policía en caso de enfrentamientos. El edificio se transformó en fortaleza  y en poco tiempo se convirtió en un símbolo del movimiento okupa.

Sin embargo, el supuesto ataque oficial nunca llegó. El alcalde de Ámsterdam quiso evitar una confrontación que todos lamentarían.

Aunque los enfrentamientos con la policía siguieron durante años en distintas ocupaciones de la ciudad, Groote Keijser logró la legalización, junto con otros edificios ocupados (OT301, Vrankijk y OCCII, entre otros). Algunos se transformaron en centros culturales.

El movimiento okupa hoy

El movimiento okupa sigue existiendo en la actualidad, aunque ha perdido su carácter político e, inclusive, se ha desvirtuado en muchos casos.

Desde 2010, cuando se convirtió la ocupación en delito, la policía ha desalojado la mayoría de las viviendas ocupadas ilegalmente. Se calcula que actualmente sólo quedan alrededor de 200 okupas en Ámsterdam y unos 1500 en todo el país.