Siglo XIX al Siglo XXI

Guerra Boshin - Restauración Meiji

Entre 1868 y 1869 se produjo la llamada "Revolución japonesa", entre los defensores del shogunato y los del Emperador.

Sabiendo del descontento, el Emperador emitió un decreto que daba por finalizado el shogunato. El shogun Tokugawa Yoshinobu decidió marchar hacia Kyoto para forzar al emperador a abdicar. Tras perder el apoyo de gran parte de los daimyos,  Yoshinobu fue derrotado y se rindió ante el Emperador.

Comenzó entonces el Período Meiji, con el Emperador como supremo gobernante. La familia imperial ocupó el Castillo Edo, que a partir de ese momento fue renombrado Palacio Imperial. El nombre "Edo" fue sustituido por "Tokyo", que significa "Capital del Este", para diferenciarla de Kyoto, ciudad capital hasta ese momento.

Se produjo una apertura a las ideas occidentales, especialmente en ciencia y tecnología. Se construyeron líneas férreas y de telégrafo y se abrieron nuevas universidades.  La población aumentó, lo que obligó a mejorar la infraestructura de la ciudad.

En lo político, los territorios de los daimyos fueron reemplazados por Prefecturas y se reforzaron las instituciones democráticas, especialmente en el Período Taisho (1912-1926). La participación de Japón en la Primera Guerra Mundial contribuyó al crecimiento económico y territorial, con la adición de colonias en el Pacífico Sur.

En 1923 se produjo el Gran Terremoto de Kanto que destruyó casi por completo la ciudad. La reconstrucción llevó siete años. Esa fue la primera fase de la modernización urbanística.

Período Showa

El reinado del Emperador Hirohito (entre 1926 y 1989) fue el más largo de la historia japonesa. Durante esta época Japón se vio inmerso en varios conflictos bélicos simultáneos (Segunda Guerra Mundial, Segunda Guerra sino-japonesa, Ocupación de Corea), que culminaron con la rendición de Japón  en 1945, tras los bombardeos en agosto de ese año.

Japón fue ocupado por Estados Unidos hasta 1952, en que se normalizaron las relaciones, aunque recién en 1972 se produjo la salida total de las fuerzas estadounidenses, con la liberación de Okinawa.

Tokio fue destruida completamente durante la Segunda Guerra y más de 80.000 personas murieron en los bombardeos. Se reconstruyó totalmente durante los 20 años siguientes. Fue la segunda fase de la modernización urbanística, que aún continúa.

Tokio en la actualidad

La idiosincrasia japonesa, basada en valores como la tradición, el honor, el trabajo y el esfuerzo colectivo, permitieron al país resurgir después de cada catástrofe, natural o provocada por el hombre.

Japón es uno de los países más avanzados, innovadores y poderosos del mundo, y Tokyo una de las ciudades más modernas y asombrosas.

Si la imagen del Monte Fuji es símbolo de Japón, también lo son los enormes rascacielos de Tokio que se levantan junto a antiguos templos.

Las tradiciones siempre están presentes y en ellas reside la arrolladora potencia del  país y la de su capital, la increíble Tokyo.