El fin de una era

El poderío de Lisboa acabó con la llegada de la Inquisición y las persecuciones religiosas, que provocaron la caída de importantes mercados comerciales.

Siglo XV - La era de los navegantes

Cuando el Imperio Otomano invadió el norte de África, el próspero comercio de especias, marfil y oro que pasaba por Lisboa se vio amenazado, ya que los mercaderes turcos controlaban las rutas árabes a través del Sahara e impedían el paso de las mercaderías.

Este fue el punto de partida para las grandes aventuras marítimas de los portugueses. El infante Don Enrique, llamado Enrique el Navegante, organizó la flota portuguesa para llegar de forma directa a los proveedores de las materias primas que comerciaban.

Comenzó una época de descubrimiento de nuevos territorios, de implementación de nuevos cultivos y comercialización de materias primas. A diferencia de España, el objetivo de Portugal no era la colonización, sino la creación de nuevas rutas comerciales.

En 1498 Vasco da Gama llegó a la India. Los comerciantes portugueses que allí se establecieron  llegaron a China y fundaron Macao. Luego expandieron su comercio a Mozambique, Angola, Indonesia y Japón. En el 1500 Pedro Alvares Cabral llegó a Brasil.

Por Lisboa pasaba todo el comercio de importancia para el resto de Europa: especias, marfil, oro, porcelanas y sedas, diamantes y algodón, azúcar de Brasil y esclavos de Mozambique.

El dinero fluía a raudales. En el siglo XVI se construyeron el Convento de los Jerónimos y la Torre de Belem, el Barrio Alto y el Palacio de Ribeira. Las letras y las artes también vivían su época de oro.

Pero esta época comenzó a desaparecer a finales del siglo XV. En el 1497 se produjo la conversión forzosa de los judíos al cristianismo; en 1506 ocurrió la Masacre de Lisboa, impulsada por grupos eclesiásticos y apoyada por cristianos influyentes, en la que murieron cientos de personas; y en 1531 se instauró la Inquisición. Muchos  mercaderes huyeron de la ciudad. El comercio decayó y se perdieron importantes mercados, como China, Indonesia e India.

A esto se sumó el hundimiento de gran parte de la flota en el llamado "desastre de la Armada Invencible", en apoyo de España frente a Inglaterra, en 1588; un terremoto en 1598 y una terrible epidemia de peste negra el mismo año.