Historia de Estocolmo

La historia de Estocolmo es, básicamente, la historia de la Ciudad Vieja, Gamla Stan, y no puede contarse sin hacer referencia a la historia del país.

Siglos VIII al XII - Origen de Estocolmo

Los orígenes de Estocolmo se remontan al año 760, cuando los vikingos fundaron una plaza comercial en Birka, cerca del actual emplazamiento de la ciudad. Birka floreció en los siglos IX y X. Fue abandonada en el 950, aproximadamente,  y desapareció luego por completo.

Alrededor del año 1000 surgió la ciudad de Sigtuna, que todavía existe, en la zona del lago Mälaren.

Siglos XIII al  XIV

Sigtuna fue la principal ciudad de la región hasta el 1240. En el 1247 Birger Magnuisson derrotó a las tribus que habitaban el lugar  y se convirtió en Jarl (regente) en el 1248.

Birger Jarl fundó formalmente la ciudad en 1252, en el lugar donde actualmente está Gamla Stan. En ese momento era un puesto defensivo contra los piratas del Báltico, constituido por una torre de defensa y una residencia.

Alrededor de esa ciudadela o castillo de piedra, Tre Kronor (Tres Coronas), surgió la ciudad. Este castillo estaba donde actualmente está el Palacio Real. También construyó la Storkyrkan, la Catedral de San Nicolás.

En 1289 Estocolmo ya era la ciudad más importante de Suecia y la más poblada, además del centro político del país y residencia real.

En la década de 1350 se produjo una epidemia de peste negra que diezmó la población y hubo también varios incendios devastadores.

Siglos XV al XVII

Durante el resto del siglo XIV Estocolmo sufrió varios ataques perpetrados por los otros países integrantes de la Unión Kalmar (1397-1523).

Esta situación culminó cuando Gustavo Vasa tomó la ciudad. Fue coronado rey de Suecia en 1523, lo que puso punto final a la Unión de Kalmar y marcó el comienzo de una monarquía hereditaria. De la Dinastía Vasa desciende la Dinastía Bernadotte que reina actualmente.

Durante el reinado de Gustavo Vasa se produjo la Reforma Sueca, la fundación de la Iglesia Sueca, protestante, y la ruptura con la iglesia de Roma.

Gustavo Vasa ordenó la construcción del Palacio Gripsholms, en Mälaren, que se usó como residencia real hasta el siglo XVIII.

La isla central, Stadsholmen, seguía siendo la más poblada. La ciudad comenzó a expandirse en anillos, aunque los edificios principales siguieron estando en el centro y también la población de mayores recursos económicos. Pero la corte seguía siendo mucho más humilde y pequeña que el resto de las cortes europeas.

En el siglo XVII se encaró un ambicioso plan de crecimiento con el objetivo de convertir a Suecia en una potencia. Se construyeron nuevas urbanizaciones, se transformaron angostas calles en modernas avenidas con bulevares y parte de la muralla se reemplazó con elegantes palacios. En el proceso, muchos edificios medievales se perdieron.

La economía creció con la exportación de productos manufacturados, especialmente textiles.

Siglo XVIII y XIX

Entre 1719 y 1772 Suecia vivió la llamada "Edad de la libertad". Los partidos políticos aumentaron su poder en detrimento del poder absoluto de los reyes. En 1723 se promulgó una nueva Constitución que limitaba aún más el poder real. El gobierno estaba en manos del Parlamento.

Al mismo tiempo, entre 1714 y 1722, parte de Suecia fue ocupada por el ejército ruso, en el transcurso de la llamada "Gran Guerra del Norte". Como consecuencia Suecia perdió gran parte de su influencia en Europa. Esto, sumado a una epidemia de Peste  Negra y un gran incendio en 1759, provocó el decrecimiento de Estocolmo.

En 1771 llegó al trono de Suecia Gustavo III, quien en 1772 dio un golpe de estado por el cual recuperó el poder para la monarquía por un breve período. En 1809, con su sucesor Carlos XIII, volvió la monarquía parlamentaria.

Hasta 1850 Estocolmo navegó en la pobreza, la enfermedad y la falta de empleo. Fue una dura época caracterizada por la baja tasa de nacimientos, una alta tasa de mortalidad infantil, una expectativa de vida de 44 años y la tajante estratificación en clases sociales.

La población con mayores recursos (el 7%) vivía en el centro y los más pobres (el 80%) en los suburbios. Nuevamente la ciudad fue asolada por terribles incendios que llevaron a prohibir definitivamente los edificios de madera.

Con la Era Industrial la economía se reactivó y Estocolmo recuperó su liderazgo, transformándose en un centro comercial y de servicios.

A mediados del siglo XIX se instalaron cañerías de provisión de gas, agua corriente y drenajes, se pavimentaron muchas calles y se construyó el ferrocarril que comunicaba con el resto de Europa. Empezaron a  funcionar los primeros tranvías tirados por caballos y se diseñaron parques y espacios verdes en las afueras.

Muchos de los edificios construidos en la década de 1880 gozaban de luz eléctrica y teléfono.

Siglo XX y XXI

A partir de mediados del siglo XX Estocolmo ya era considerada una ciudad moderna y de avanzada. La población continuó creciendo gracias a la llegada de inmigrantes de distintos países.

Esta diversidad étnica es también parte de la idiosincrasia de Estocolmo, una ciudad que sigue creciendo y modernizándose, manteniendo una alta calidad de vida y sin perder sus tradiciones.

Estocolmo panorámico