Historia de Budapest

La historia de Budapest no es, en realidad, la historia de dos ciudades, sino la de tres: Buda, Pest y la ciudad original, Óbuda (Antigua Buda).

Siglo IV AC - Origen de Budapest

Budapest nació alrededor de los siglos IV ó III AC, según restos encontrados, cuando los celtas fundaron un asentamiento en la colina Gellert, al que llamaron Ak Ink (agua abundante). También se asentaron a orillas del Danubio, en un lugar llamado Óbuda.

Alrededor del 35 AC los romanos invadieron la región y sobre el antiguo asentamiento celta de Óbuda fundaron una fortaleza llamada Aquincum ("agua abundante"), que a partir del 106 DC, y durante casi 400 años, fue capital de la provincia de Pannonia Inferior.

Durante la ocupación romana se levantaron acueductos y los primeros baños públicos, para aprovechar el agua termal de las numerosas vertientes de la zona.

En el 294 el emperador Diocleciano ordenó la construcción de otra ciudad del otro lado del Danubio, a la que llamo Contra Aquincum, y que se transformaría, más adelante, en Pest.

Siglo V al XV - Hunos, ávaros y magiares

En el siglo V los romanos fueron expulsados de la región por los hunos y el rey Atila fundó allí un reino en toda la zona que hoy es Hungría. En el siglo VI tomaron el control tribus germánicas y lombardas, hasta el año 567 en que llegaron los ávaros, quienes se asentaron en las costas del Danubio.

Los ávaros permanecieron en la región hasta el siglo IX, cuando hicieron su aparición los magiares. El estado ávaro estaba debilitado por guerras internas y externas, y los magiares tomaron control de la región. Se establecieron en la isla Csepel y en Obuda y en el año 1000 nombraron a su primer rey, Esteban I, lo que marcó el comienzo de la nación húngara cristiana.

A partir de ese momento, Buda y Pest, que eran todavía sólo pequeñas aldeas, comenzaron a desarrollarse rápidamente con la llegada de comerciantes de Europa central y del este.

Ambas ciudades fueron saqueadas en 1242 por los mongoles y el país fue devastado, pero la súbita muerte del rey mongol obligó a los invasores a regresar a sus tierras y el rey Béla IV pudo regresar a su país y comenzar la reconstrucción en 1244.

Béla IV había prometido que, si vencía a los mongoles, ofrecería a su hija Margarita al servicio de Dios. Fue así que construyó un convento en la Isla de los Conejos (posteriormente Isla Margarita), a donde fue a vivir la princesa en 1251. El convento fue destruido durante la invasión turca y hoy sólo quedan sus ruinas.

En esa época también se construyó el Castillo de Buda, una modesta fortificación. En el año 1347 fue convertida en castillo y remodelada al estilo gótico, y la corte se estableció allí. A partir de ese momento Buda fue elevada a la categoría de ciudad real, mientras Pest se convertía en una próspera ciudad comercial.

Siglos XV al XVIII - Invasión turca e Imperio austrohúngaro

Durante el reinado de Matías Corvino, entre 1458 y 1490, Buda tuvo su mayor florecimiento, tanto económico como cultural, y Pest consiguió el rango de ciudad libre. Ambas se convirtieron en centros de la cultura renacentista.

En 1526 ambas ciudades sufrieron la invasión turca, que duró 145 años. El sultán Suleymán el Magnífico sentó residencia en Buda, convirtió muchas iglesias en mezquitas y construyó algunos de los baños más refinados de la ciudad, como el Balneario Rudas, que aún se conservan.

En 1686 los Habsburgo vencieron a los turcos y tomaron control de ambas ciudades, que pasaron a formar parte del Imperio austríaco, con Buda como capital del país. La influencia de la emperatriz María Teresa fue fundamental para el crecimiento cultural de ambas ciudades.

 Entre 1703 y 1711 se produjo la guerra de independencia contra el imperio austríaco, liderada por Ferenc Rakoczy II, que fue sofocada. En 1848 hubo una nueva rebelión, pero los húngaros fueron vencidos nuevamente y pasaron a formar parte del entonces imperio austrohúngaro.

Siglo XIX - Unificación - Independencia

En 1849 se inauguró el Puente de las Cadenas con la finalidad de acelerar el desarrollo económico de las tres ciudades.

En 1867 fueron coronados el emperador Francisco José y la emperatriz Sissi en la iglesia de San Matías. En 1873 se produjo la unificación de la original Óbuda, Buda y Pest, en una sola ciudad, Budapest, que sería la capital del imperio austrohúngaro.

Comenzó así la época dorada de la ciudad, que creció rápidamente. El metro de Budapest fue inaugurado en 1896.

El estado húngaro logró su independencia en 1918, después de la Primera Guerra Mundial, a partir de la cual se instaló un gobierno socialista, que permaneció hasta el 23 de octubre de 1989, en que se proclamó la IV República de Hungría.

Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad sufrió severos daños y, a partir de febrero de 1945, fue controlada por tropas soviéticas. Un levantamiento popular en 1956 tuvo como resultado una nueva devastación de la ciudad y numerosas víctimas.

Entre 1960 y 1970 se produjo una apertura ideológica del gobierno comunista y la ciudad fue reconstruida y ampliada. Incluso se construyeron varios hoteles de lujo para incentivar el turismo. 

En 1990 se celebraron las primeras elecciones libres en más de 40 años. En 1991 las tropas soviéticas abandonaron el país de forma definitiva.

A pesar de sucesivas invasiones y devastaciones, muchos monumentos lograron sobrevivir a través de los siglos. En los períodos florecientes, Budapest era una de las ciudades más importantes de la región. Hoy podemos comprobar que ha conservado su belleza y logrado unir, mágicamente, tradición y modernidad, para deleite de quienes la visitan.