Historia de Venecia

El origen de Venecia como ciudad se remonta al siglo V, cuando se establecieron en esta zona de lagunas los habitantes del Véneto y Aquileya que huían de las invasiones de hunos y lombardos.

Siglos VI al XI - De la fundación al dominio del Mediterráneo

Los primeros habitantes se establecieron en la isla de Torcello alrededor del 568 DC huyendo de las tribus germánicas.

En el año 584 todas las ciudades italianas de la costa, que se hallaban bajo del dominio bizantino, pasaron a formar parte del ducado de Ravena. Para ese entonces la población original de Torcello se había extendido a otras islas de la laguna de Venecia. La distancia que separaba esta zona tanto de Ravena como del asentamiento lombardo en la parte continental norte hizo que se desenvolviera de forma casi independiente.

En el año 726 Venecia eligió a Orso como su primer Duque con la intención de oponerse al dominio bizantino. Pero este primer intento independentista falló y Venecia continuó bajo la órbita de Bizancio.

En el 751 cayó el Ducado de Ravena y, aunque seguía perteneciendo administrativamente a Bizancio, Venecia se hizo cada vez más fuerte y llegó a tener una importante flota que fue capaz de rechazar un intento de invasión por mar de Carlomagno en el 810. Los duques de Venecia propusieron una alianza a Pepino, hijo de Carlomagno, a costa de provocar un conflicto con Bizancio.

Esta arriesgada jugada política resultó brillante para Venecia: el enfrentamiento entre Bizancio y el Imperio Carolingio resultó en su independencia en el 814.

Su excelente ubicación geográfica y su poderosa flota mercante pusieron a Venecia en la mejor de las posiciones para comerciar tanto con el este como el oeste a través del Mediterráneo y convertirse, además, en paso obligado de distintas rutas comerciales marítimas y terrestres.

En el 828 llegaron a Venecia, provenientes de Alejandría, las reliquias de San Marcos, santo patrono de Aquileya. Se construyó entonces la Basílica de San Marco para proteger las reliquias del santo.

Hasta el siglo XI  Venecia siguió liderando el comercio en el Mediterráneo. Su poder era tal que el imperio bizantino pidió ayuda a la ciudad para enfrentarse a los normandos, que estaban en plena expansión. A cambio se les dio libertad para comerciar en todo el imperio sin pagar impuestos aduaneros.

Tras la Primera Cruzada aumentaron las peregrinaciones al oriente del Mediterráneo, y también el comercio. Venecia comerciaba con los musulmanes a pesar de las prohibiciones.

Siglo XI al XV - Del Ducado a la República

Las sedas, especias, hierro y paños estaban entre los productos más importantes del comercio veneciano, pero también el transporte de esclavos, que vendían en Europa.

En el 1204 Venecia logró tomar Constantinopla y se repartió las tierras con los integrantes de la Cuarta Cruzada. Anexaron Creta, Eubea, Chipre y varias islas del Egeo (Stato di Mare). Expandieron sus rutas marítimas al Océano Atlántico y establecieron colonias en Brujas y Southampton.

Como símbolo de su poder, a partir del 1208 Venecia acuñó su propia moneda, el ducado de oro, que se usó durante más de 300 años.

Mientras tanto, para impedir cualquier inestabilidad política, Venecia había creado una forma de gobierno republicana. Se formaron el Gran Consejo y el Consejo Menor, organismos con diversas atribuciones y que evitaban la acumulación de poder en manos del Duque. A estos Consejos les siguió la Signoria, en 1223; luego el Senado, en 1229, y el Consejo de los Diez en 1310.

En aquel momento, Venecia tenía dos fuertes rivales, Génova y Pisa, que también tenían nexos comerciales con la zona del Mediterráneo oriental. Los enfrentamientos entre Génova y Venecia fueron frecuentes, hasta que Venecia logró destruir la flota genovesa en Chioggia en el 1379.

En el siglo XV controlaban también parte del territorio italiano (Stato di Terraferma). Venecia se convirtió en la ciudad comercial más importante del mundo y una de las más ricas. La prueba son los numeroso “palazzos” que se construyeron a lo largo de estos siglos de prosperidad.

Siglos XV al XVIII - Declinación y disolución

La caída de Constantinopla significó un gran golpe para Venecia, cuyas rutas comerciales se vieron afectadas. El descubrimiento de América (con el subsiguiente comercio entre ese territorio y Europa y Oriente), la expansión del Imperio Otomano, y el creciente dominio de Lisboa como centro del comercio de especias precipitaron su caída.

Además Venecia tuvo que enfrentarse a la Liga De Cambrai, creada por el Papa Julio II, que reunía a Francia, Austria y España. Venecia fue derrotada en la batalla de Agnadello en el 1509 y debió ceder parte de sus territorios a España y Milán a cambio de mantener su independencia.

Más adelante también debieron ceder territorio al Imperio Otomano, que se expandía hacia el Mediterráneo. En 1538 los turcos vencieron a la flota veneciana. En 1570, ante la invasión de Chipre, Venecia cedió también ese territorio. Aunque logran un triunfo en la Batalla de Lepanto en 1571, no recuperaron sus territorios.

Durante los siglos XVII y XVIII los turcos continuaron expandiéndose y Venecia perdió más territorios. Logró una fugaz victoria en 1684 al aliarse con Austria y Rusia y expulsar a los turcos del Peloponeso, pero no recuperó territorios ni rutas comerciales. Un nuevo enfrentamiento en 1714 terminó con los sueños de Venecia. Perdió el resto de Creta y conservó sólo parte de su antiguo imperio.

La invasión napoleónica de 1797 llevó a la disolución del Gran Consejo y sus territorios fueron repartidos entre Francia y Austria, a partir de la firma del Tratado de Campoformio. Con la caída de Napoleón, Venecia pasó a formar parte del Reino Lombardo-Véneto, que dependía del Imperio Austrohúngaro.

En 1866 todo el Véneto se incorporó definitivamente al reino de Italia. En los años que siguieron en Venecia se realizaron grandes reformas urbanas, como la construcción de la estación de tren, la estación marítima y la apertura de calles. En lo económico, se intentó dar a la ciudad un perfil industrial (especialmente en la zona periférica y algunas islas) y, a la vez, se comienza a impulsar el turismo, con la construcción de nuevos grandes hoteles.

Siglos XX y XXI - Guerras e inundaciones

Durante la Primera Guerra Mundial Venecia se transformó. La Basílica de San Marco fue protegida con sacos de tierra para evitar daños, iglesias y “palazzos” fueron destruidos total o parcialmente por los bombardeos  y los grandes hoteles convertidos en hospitales.

Tras la guerra se retomó el plan de industrialización del litoral marítimo, en las zonas de Puerto Marghera y Mestre. Este esfuerzo no fue suficiente para la reactivación de Venecia y, además, resultó en una alta contaminación de la laguna. Toda la zona industrial fue severamente dañada con los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

La reactivación económica se produjo gracias al turismo, que comenzó a llegar masivamente en la segunda mitad del siglo XX. En la década del '80 se retomó la tradición de la fiesta de Carnaval, que atrae miles de turistas cada año.

Pero a partir de la década del '60 se profundizó uno de los mayores dramas que sufre la ciudad de Venecia: las inundaciones. Aunque el fenómeno conocido como "aqua alta" (una crecida de alrededor de 90 centímetros sobre el nivel normal) es habitual en otoño y primavera, el aumento de nivel de los océanos y otras consecuencias del cambio climático han agravado los efectos en la última década del siglo XX y lo que va del siglo XXI. En el 2004 la creciente alcanzó 135 centímetros de altura y en el 2008 156 cm, muy por encima de lo normal.

Desde el año 2004 Venecia está trabajando en la construcción del polémico Proyecto Moisés, un conjunto de casi un centenar de diques que podrían contener crecidas de hasta dos metros. Se espera que esté completado para el año 2017. 

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