Historia de Moscú

Los orígenes de Moscú tal y como la conocemos en la actualidad se remontan al siglo XII. Gracias a su posición estratégica, en la cabecera del río Volga, esta localidad fue creciendo hasta convertirse en un importante centro político y comercial.

Comienzos

Las primeras referencias escritas acerca de la ciudad de Moscú datan de 1147, sin embargo, las investigaciones arqueológicas indican que los asentamientos urbanos en el área se remontan mucho tiempo atrás. En el año 1156 el príncipe Yuri Dolgoruki de Kiev ordenó construir una muralla de madera alrededor de la aldea Moscú, y en 1327 la aldea se convirtió en el Principado de Moscú.

En sus comienzos, Moscú pagaba tributo a los mongoles, que habían ocupado gran parte de Rusia. En 1487 los mongoles fueron vencidos definitivamente y Moscú se convirtió en la capital del Imperio ruso. En los años siguientes se hicieron importantes remodelaciones en el Kremlin, que fue nuevamente ampliado en los siglos siguientes.

En los siglos XVI y XVII Moscú sufrió sucesivos asedios y saqueos por parte de los tártaros y la mancomunidad polaco-lituana, que puso a Segismundo III Vasa en el trono. Los polacos fueron expulsados en 1612. En 1613 subió al trono Miguel I, el primer príncipe Romanov.

Conflicto y crecimiento

El siglo XVII estuvo marcado por el conflicto. A las numerosas revueltas populares se sumaron una gran plaga, que mató a casi el 80% de la población en 1654-55, y dos devastadores incendios en 1626 y 1648.

Cuando Pedro el Grande llegó en 1712 al trono de Rusia, trasladó la capital a San Petersburgo. La población de Moscú comenzó a disminuir, aunque la ciudad siguió creciendo en infraestructura.

Se reconstruyeron muchos edificios históricos como el Kremlin, el Teatro Bolshoi y la Universidad. Se construyó la carretera que une Moscú con San Petersburgo y también la estación de tren Petrovsky.

Entrando en la modernidad

En 1812 los moscovitas fueron los estrategas que vencieron a Napoleón Bonaparte, abandonando la ciudad y quemando todo tras de sí a medida que avanzaban los ejércitos del emperador. Devastados, los franceses fueron luego vencidos por el ejército ruso.

En 1917 se produjo la Revolución Rusa liderada por Vladimir Lenin. El Zar fue derrocado, él y su familia fueron fusilados, y el Imperio se transformó en República.

El primer gobierno provisional, elegido en febrero de 1917, trasladó la capital a San Petersburgo. A este siguió el gobierno Bolchevique, instaurado en 1918 durante la Segunda Revolución, que regresó la capital a Moscú.

La ciudad tuvo un rol protagónico durante la Segunda Guerra Mundial y, aunque Rusia resultó vencedora, la invasión nazi dejó la economía nacional devastada y se cobró 27 millones de vidas.

A partir de 1987 el presidente Gorbachov impulsó una reestructuración de la economía. En 1991 trató de imponer un tratado para el autogobierno de las diversas repúblicas soviéticas, que condujo a un golpe de estado. Asumió entonces como presidente de la Federación Rusa Boris Yeltsin. Muchos países declararon su independencia y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se disolvió.

Tras la apertura creció la economía y la ciudad aumentó su población, aunque en pocos años se produjo una crisis económica por el aumento de los precios. Para resolver la crisis de vivienda se desarrollaron nuevos barrios periféricos con un plan de urbanización en anillos.

Actualmente Moscú es una de las urbes más grandes del mundo. Aunque mira de cara al futuro con importantes proyectos inmobiliarios, también se ocupa de proteger su patrimonio histórico y cultural. Descúbrelo durante tu viaje con un tour a tu medida.

Ejército Napoleón Bonaparte