Historia de Marrakech

En tiempos de la dinastía almohade, Marrakech era reconocida como la ciudad más importante del occidente musulmán, la capital del imperio del Magreb y Al-Andalus.

Siglos XI y XII - Fundación y florecimiento

Marrakech fue originalmente un campamento militar erigido por el jefe almorávide Abu Bekr,  en el año 1060, aproximadamente.

El sultán Youssef ben Tachfine fue el que ordenó la construcción de murallas, pozos de agua y edificios, convirtiéndola en una verdadera ciudad.

En el 1147 fue elegida capital del Califato Almohade y era una de las cuatro ciudades imperiales. El Imperio se extendía desde Argel al Atlántico y desde el Mediterráneo hasta la actual Senegal.

Durante los casi 100 años de prosperidad y florecimiento del Imperio Almohade las murallas de Marrakech llegaron a tener más de 20 kilómetros de largo. Tenían nueve puertas monumentales y 200 torres. En esta época se construyeron la mezquita de Koutoubia y los Jardines de la Menara, además de otros edificios y palacios.

Ali ibn Yusuf, hijo y heredero de Youssef ben Tachfine, fue el responsable de la construcción de un nuevo sistema de distribución de agua que funcionaba por gravedad, formado por cisternas y canales. También ordenó construir fuentes y la primera mezquita Ben Youssef, la más grande y antigua del imperio almorávide. Esta mezquita y los zocos circundantes formaban el centro de la ciudad, que estaba dividida en cuatro por dos grandes avenidas axiales que conectaban cuatro de las puertas monumentales.

Marrakech pronto se convirtió en importante centro comercial. Se instalaron allí prósperos comerciantes, que vivían en riads en las afueras de la ciudad. Un sistema de riego por canales o acequias que traían agua desde los Montes Atlas permitió la instalación de grandes plantaciones de olivos, viñedos y orquídeas y sus industrias subsidiarias, como la fabricación de aceite. 

Tras la muerte de Yussuf II comenzó un período de inestabilidad y varios califas se disputaron la ciudad, que cayó alternativamente en manos de unos y otros. 

Siglos XIII al XV- Dinastía Marinida y declinación

En el 1269, tras varios intentos de conquista y asedios, los marinidas (bereberes) ocuparon Marrakech y trasladaron la capital a Fez. Marrakech pasó a ser capital regional y comenzó a declinar, ya que los marinidas se dedicaron a embellecer Fez.

Quienes continuaron a cargo de la ciudad fueron los jefes religiosos. Alrededor del 1345 Abu AL Hasan ordenó la construcción de la Madrasa Ben Youssef junto a la antigua mezquita del mismo nombre.

Marrakech se rebeló en varios ocasiones contra el dominio de los marinidas, quienes decidieron entonces crear el cargo de gobernador de Marrakech, ocupado por los herederos de los califas. Pero se encontraron con un problema inesperado, y fue que varios de estos gobernadores se rebelaron contra sus propias familias.

Los años siguientes fueron políticamente turbulentos. El imperio Marinida se dividió en dos y cayó definitivamente cuando fue asesinado en 1465 el último sultán.

Siglos XVI al XIX - Dinastías Saadi y Alauita

La dinastía saadi era de origen noble y residía en el sur. Llegaron al poder alrededor del 1517. Para ese momento Marrakech estaba prácticamente en ruinas y abandonada, tras años de  malas cosechas, hambrunas y enfrentamientos armados.

No obstante, los saadíes decidieron trasladar nuevamente la capital a Marrakech y comenzaron su  reconstrucción y embellecimiento. En los años siguientes remodelaron edificios dañados, como la Mezquita y la Madrasa Ben Youssef y construyeron el Palacio Badi y las llamadas "Tumbas Saadíes", donde fueron sepultados los restos de unos 60 miembros de la dinastía.

Pero esta época dorada no duró mucho y las luchas sucesorias llevaron a la ciudad, nuevamente, a la declinación. Varias tribus beduinas tomaron control de Marrakech hasta mediados del siglo XVII.

Los Alauitas, también una tribu noble, comenzaron a expandir su territorio a principios del siglo XVII. Tomaron sucesivamente varias ciudades de Marruecos hasta llegar a Marrakech en 1659. Después de varias luchas internas por el poder, finalmente el Mulá Ismail ocupó el trono en 1672 y fue el responsable de reorganizar políticamente el país, creando regiones gobernadas por sus hijos. Ismail permaneció en el trono hasta 1757.

Lo sucedió uno de sus hijos, que continuó con las tareas de reconstrucción de la ciudad y remodelación de edificios emblemáticos. También expandió las murallas de la ciudad. Pero la situación política continuó siendo inestable durante más de un siglo.

Durante el siglo XIX franceses y españoles lucharon por el control de Marruecos, aunque Marrakech permaneció como un bastión en contra de la occidentalización. De hecho, los europeos no podían entrar en la ciudad sin un permiso expreso del sultán.

Siglo XX y XXI - Protectorado francés e independencia

En 1912 se impuso un protectorado francés en Marruecos y, poco después, se depuso al sultán. Cuando las rebeliones comenzaron a estallar, Francia hizo un pacto con algunos poderosos señores para que ayudaran a mantener el orden. El primer pacha de Marruecos fue Thami el Glaoui, un tirano que gobernó 40 años, hasta 1955.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los partidos independentistas comenzaron a presionar para obtener la independencia, que lograron en 1956 luego de un período de resistencia de Francia.

Durante un tiempo Marrakech fue la ciudad elegida por artistas y bohemios para vivir. También llegaron extranjeros con dinero que compraban riads y palacios.

Actualmente es una ciudad vibrante que, por un lado, trata de mantener sus tradiciones y se resiste a occidentalizarse pero, por otro, debido a la cantidad de extranjeros residentes, va cambiando lentamente algunas costumbres.

El importante turismo que recibe Marrakech también contribuye a modelar la identidad de esta ciudad todavía mágica y misteriosa, a pesar de los embates de la modernidad.    

Mezquita de Koutoubia del siglo XII