Historia de Milán

Siglo IV a Siglo XII

Fundada por los celtas alrededor del año 400 a.C. y conquistada por los romanos unos doscientos años más tarde, en el siglo IV el emperador Augustus la convirtió en Capital del Imperio Romano de Occidente, bajo el nombre de Mediolanum, pero se la conocía también como la "Roma Segunda" debido a su estratégica posición geográfica entre la península italiana y los Alpes.

Tras la caída del Imperio Romano, la ciudad sufrió sucesivas conquistas, pasando por manos de astrogodos, bizantinos y lombardos, hasta el año 774, cuando pasó a las manos de Carlomagno. Desde ese momento y hacia finales del siglo X, la ciudad se ve beneficiada comercialmente, ya que es un paso obligado entre las transacciones entre oriente y occidente. Milán se convierte en capital de Italia.

Fue bajo el dominio de la nobleza que Milán, a partir del siglo XI, recuperó su prosperidad, aunque se vió amenazada entre los años 1162 y 1176, cuando fue arrasada por Federico I Barbarroja. Tras vencerlo en la Batalla de Legnano, la ciudad ahora bajo el poder de los Visconti, se convirtió en una "Signoria" y mejoró notablemente gracias a la construcción de murallas, edificios y pavimentación de calles.
 

Siglo XIII a Siglo XVII

Durante los años del Renacimiento y bajo el mandato de las familias Visconti (1277-1447) y Sforza (1450-1535), la ciudad atraviesa un gran período de gloria y riqueza. Se realizan numerosas construcciones y obras de arte de la mano de destacados artistas, entre otros, Leonardo da Vinci y Bramante, muchas de las cuales se conservan en la actualidad y forman parte del vasto patrimonio cultural de la ciudad. El Duomo también es producto de este período: su construcción comenzó en el año 1386.

A comienzos del siglo XVI empieza una sucesión de conquistas en manos de los Franceses primero, en el año 1500, y seguida por España 35 años después, que se instala en el territorio milanés por 170 años, transformando la ciudad esplendorosa del Renacimiento en una urbe descuidada y controlada por extranjeros.
 

Siglo XVIII a Siglo XXI

A comienzos del siglo XVIII Milán es conquistada por Austria y la dinastía Hasburgo se encarga de dar un nuevo brillo a la ciudad transformándola a nivel económico, cultural, artístico y científico. En este período se produce la fundación del Teatro de la Scala y se construyen otros edificios neoclásicos como el Arco de la Paz.

En el año 1796 Napoleón ocupa la ciudad hasta su caída en 1814. En este período se convierte en uno de los principales centros del nacionalismo italiano. Austria vuelve a tener el mando a comienzos del siglo XIX, hasta que cede el mando el Reino de Piamonte-Cerdeña, que dos años más tardes se convierte en el Reino de Italia. En este período, y a modo de festejo por su nuevo estado de liberación, se emprenden numerosos proyectos y se inauguran edificios como la famosa Galería Vittorio Emanuele, el Cementerio Monumental y el Túnel de San Gottardo.

A comienzos del siglo XX Milán se convierte en un símbolo del socialismo siendo el principal centro de divulgación del Partido Socialista Italiano. En 1919 es escenario del primer movimiento fascista en la piazza San Sepolcro, de la mano de Mussolini. En 1945 el régimen cae gracias a la presión que ejerce el Comité de Liberación Nacional.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la ciudad se recupera lentamente y se convierte en un influyente centro industrial de la región, no sin numerosos conflictos políticos y sociales generados por las fricciones entre la clase obrera y la burguesía.

Hoy Milán es un importante centro comercial, financiero y cultural con casi 7 millones de habitantes, que aloja a los rascacielos más altos de Italia y que también ha brindado un prestigioso lugar a la industria de la Moda y el diseño, convirtiéndola en “la ciudad del glamour”.