La Última Cena de Leonardo da Vinci

La Última Cena es, sin duda, una de las obras de arte más famosas del mundo. Esta gran pintura mural, de 460 cm de alto por 880 de ancho, fue pintada por Leonardo Da Vinci entre 1495 y 1497 en una de las paredes del refectorio de la Iglesia Santa Maria delle Grazie, donde aún se puede admirar.

En 1980 fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Características de la obra

Para esta obra Leonardo no usó la técnica mural tradicional, sino que optó por usar temple y oleo sobre dos capas de yeso. Si bien fue innovadora para su época, esta técnica tuvo como consecuencia que la obra se deteriorara con mayor rapidez, por lo que debe ser sometida a frecuentes restauraciones, la primera diez años después de acabada.

También contribuyó a su degradación la humedad de los muros, proveniente de un río que pasaba cerca del convento, situación que Leonardo no tuvo en cuenta en el momento de plasmar su obra.

Significado de la escena

Este trabajo de Leonardo fue realizado por encargo del duque Ludovico Sforza. La escena representa uno de los momentos más dramáticos de los Evangelios, cuando en la última cena con sus discípulos Jesús anuncia que uno de ellos lo traicionará.

Leonardo hizo varios estudios preliminares para la composición de su obra, algunos de los cuales se basaban en la iconografía clásica para esta escena, tanto en lo que respecta a la ubicación de los personajes (tradicionalmente la figura de Judas se ubicaba apartada del resto) como a la representación del espacio.

Leonardo decidió innovar también en este sentido y finalmente ubicó a Judas junto al resto de los Apóstoles. También llama la atención la falta de aureolas sobre las cabezas de los Apóstoles, bastante tradicional incluso hasta el Renacimiento, aunque es cierto que otros artistas también optaron por no incluirlas.

Leonardo supo captar las emociones encontradas de los Apóstoles al escuchar su anuncio: van de la sorpresa a la indignación, mientras Él permanece en quietud. La tensión también está representada en los dos grupos de personajes que parecen alejarse del centro, donde Jesús queda solo.

Infinidad de detalles, como las copas y panes de la mesa, los pliegues del mantel, las expresiones únicas de cada uno, la luz fría que ilumina la escena, proveniente de las tres ventanas del fondo, dan cuenta de la genialidad del artista y explican por qué esta obra tuvo tanta influencia en otros artistas de la época y durante los siglos posteriores.

Los secretos del cuadro de la Última Cena

Durante años se han buscado mensajes ocultos en muchas de las obras de Leonardo, y esta, su obra maestra, no podía ser la excepción. Y es verdad que sí hay símbolos ocultos, algunos de los cuales han sido descifrados.

Se dice, por ejemplo, que la figura que representa a San Juan, sentado a la derecha de Jesús, es, en realidad, una mujer, por su innegable parecido con La Gioconda.

También llama la atención la mano que sostiene el cuchillo, que pertenece a Pedro, pero en una posición antinatural. Junto a él su hermano Andrés hace un gesto extraño, como de sorpresa ante la actitud de Pedro. Algunos historiadores del arte atribuyen el gesto de Pedro a la ira que le provocara la revelación de Jesús.

Uno de los secretos que sí ha sido develado (y muy recientemente) es el significado de las gemas en las túnicas de los personajes. La historiadora italiana Elisabetta Sangalli afirma en su libro "Leonardo e le dodici pietre del Paradiso" que Leonardo puso intencionalmente distintas piedras en cada uno. La esmeralda de Jesús, por ejemplo, simboliza la paz e identifica a la tribu de Leví, mientras que el diamante de San Juan identifica a los espíritus puros y luminosos.

Salvar "La Última Cena"

A lo largo del tiempo se han hecho numerosos esfuerzos para evitar un mayor deterioro de esta obra. Por ese motivo se limitó la cantidad diaria de visitantes y el tiempo que se puede permanecer ante la obra.

Ahora se ha decidido instalar un novedoso sistema de aireación que limpiará el aire y dará a la obra de Leonardo, según dicen, 500 años más de vida. El proyecto estará terminado en 2019, año en que se cumplirá el 500 aniversario de la muerte de Leonardo, y será financiado con fondos públicos y privados.

Visitar la Última Cena con guía en español

Como es necesario reservar con mucha antelación y los grupos para verla son reducidos, te recomendamos hacer un tour por Milán con visita a la Última Cena incluida. De ese modo tendrás la entrada asegurada y podrás visitar el cuadro de Leonardo Da Vinci acompañado de un guía.

La Ultima cena de Leonardo Da Vinci

Horario: 

Martes a Domingo de 8:15 a 18:45. 

Precio: 

10€

Dirección: 

Via Giuseppe Antonio Sassi, 3.

Cómo llegar: 

Metro línea 1 estación Conciliazione; líneas 1 y 2 estación Cadorna.

Tram línea 16, parada Santa Maria delle Grazie; líneas 1 y 19 parada Cadorna.

Autobús líneas 50, 58 y NM1 parada Cadorna M1 M2; línea 50 parada Conciliazione M1; líneas 58 y 94 parada Lago D'Ancona.