Historia de Bruselas

La historia de Bruselas, centro neurálgico histórico de Bélgica, fue durante siglos escenario de la lucha de poder entre distintos países europeos. Cada batalla e invasión dejó su huella y convirtió a Bruselas en una ciudad caracterizada por la multiplicidad de culturas que conviven en una misma ciudad.

Origen de Bruselas: de una capilla a un castillo

Bruselas nació en el año 580, aproximadamente, cuando el predicador Saint Gorik construyó una capilla en una isla del río Zenne o Senne, un pequeño río que atraviesa la ciudad. El asentamiento que creció alrededor de esta capilla es mencionado por primera vez como "Brosella" en el año 695.  

En el año 977 Carlos de Francia fue declarado dueño legítimo de las tierras de la Baja Lorena, un ducado que acaba de crearse. Alrededor del 979 fundó un fuerte alrededor del cual se formó la ciudad, que creció rápidamente debido al comercio.

Entre los siglos X y XII se construyeron dos puertos, uno comercial y otro militar, se creó una plaza para el comercio, llamada Nedermerct, que más tarde se convertiría en la Grand Place, y se erigió en las colinas una iglesia carolingia, la iglesia de San Miguel. En la colina Coudenberg se levantó un castillo para residencia del Conde de Brabante, Duque de la Baja Lorena en ese momento, y el fuerte del siglo X fue definitivamente abandonado.

En el siglo XII se construyeron las primeras murallas, de 4 kilómetros de largo, con 50 torres y siete puertas, algunas de las cuales aún se conservan.

En ese mismo siglo se declaró el "diets" (neerlandés) como idioma oficial para los documentos del Estado.

Siglos XIII al XV

La población creció rápidamente, debido a que la ciudad se encontraba en la ruta comercial entre Brujas y Colonia. Esto obligó a construir una segunda muralla en el siglo XIV, que se mantendría hasta el siglo XVIII como límite de la ciudad.

Se crearon muchos mercados, la mayoría alrededor de la Grand Place. En el siglo XIV también se construyó el primer edificio del Ayuntamiento, que fue reemplazado en el siglo XV por otro de estilo gótico. Este edificio es actualmente una de las alas del Ayuntamiento.

Los gremios adquirieron gran importancia. Las familias que se dedicaban al comercio de telas y al tejido de alfombras y tapices eran las más acomodadas y pronto pasaron a formar una clase social diferenciada. Las siete familias patricias que formaban parte de la clase llamada "Linajes" eran quienes regían la ciudad.

En el 1303 una rebelión de los otros gremios (tejedores, tenderos, artesanos, etc.) obligó a incorporarlos en el gobierno de la ciudad, pero en 1306 fueron expulsados por una coalición del duque y las familias patricias.

En 1356 Bruselas fue brevemente ocupada por el conde de Flandes, pero los Brabante recuperaron el poder casi de inmediato y comenzó un período de florecimiento. En el 1471 se creó la constitución que regiría hasta 1795 y que establecía que el poder se ejercía de forma  conjunta por los patricios y el resto de los gremios.

Siglos XV al XVIII

En 1489 una plaga que mató a casi la mitad de los habitantes se sumó a una terrible recesión, dejando la ciudad al borde del desastre. Bruselas decayó hasta que, en 1507, el Duque de Borgoña se transformó en Duque de Brabante y la ciudad volvió a progresar durante 50 años.

Durante los siglos XV y XVI Bruselas sufrió con persecuciones religiosas, revueltas políticas y guerras. Por un lado, la Inquisición perseguía y ejecutaba protestantes. Por otro, los seguidores del Duque de Orange se enfrentaron a quienes apoyaban al Duque de Alba, enviado de Felipe II, rey de España, quien había invadido Holanda con la excusa de apaciguar las rebeliones políticas y las refriegas religiosas. Tras el triunfo del Duque de Alba tomaron el poder los Archiduques de Austria.

 La calma se restableció por poco tiempo, ya que  en  1695 las tropas del rey francés Luis XIV atacaron y bombardearon repetidamente la ciudad, causando la destrucción de más de 4000 casas, la Grand Place y el Palacio Real.

La ocupación francesa duró más de 80 años. En 1798 se produjo una revuelta campesina en contra del ejército napoleónico, pero fue reprimida.

Siglos XIX  a XXI

En 1815, tras la derrota de Napoleón, Bruselas pasó a formar parte del Reino de los Países Bajos.

En 1830 se produjo la revolución belga, originada en Bruselas,  en contra de los holandeses, a quienes expulsaron del gobierno. Se proclamó la independencia y el país pasó a llamarse Estados Unidos Belgas, con Bruselas como su capital.

En 1831 Leopoldo I se convirtió en el primer rey belga y comenzó una etapa de reconstrucción y expansión. Se demolieron las murallas, se construyeron nuevos edificios, parques, avenidas y barrios y se canalizó el Zenne.

La gran inmigración francesa de esa época condujo a que en 1921 el francés se convirtiera en la lengua oficial, aunque se mantuvieron tres regiones con idiomas diferentes: Flandes (holandés), Valonia (francés) y Bruselas (bilingüe).

Después de la Segunda Guerra Mundial, Bélgica se dividió en dos regiones semi-independientes: Flandes y las provincias valonas por un lado, y la ciudad de Bruselas, por otro, esta última con su propio gobierno. En 1989 se creó la Región de Bruselas-Capital, por medio de una reforma constitucional.

A partir de la creación de la CCE en 1958, Bruselas se convirtió en sede de varios edificios administrativos de la nueva Comunidad. En 1966 pasó a ser sede, también, de la OTAN. Muchas instituciones de la UE instalaron sus sedes en Bruselas: el Consejo Europeo,  la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, entre otros, y están agrupadas en el llamado Barrio Europeo.

En 1993, al crearse oficialmente la Unión Europea, Bruselas pasó a ser considerada la capital de la Unión Europea, aunque no declarada de forma oficial.

Bruselas fue sede de tres exposiciones universales, en los años 1897, 1910 y 1958. Algunas de las atracciones turísticas de la ciudad se construyeron para estas exposiciones, como el Atomium, icono de la ciudad.

Actualmente Bruselas es una ciudad que apenas supera el millón de habitantes pero tiene un papel protagónico tanto para su propio país, por ser sede del Gobierno y residencia de la familia real belga, como para la vida política de la Unión Europea. 

arco triunfo bruselas