Historia de Múnich

Como su nombre lo indica (Munchen significa "en el lugar de los monjes") la ciudad nació a partir de un pequeño convento que se alzaba a orillas del lago Tegernsee, en el siglo VIII.

Edad Media

Se considera que la fecha de fundación fue el año 1158, cuando Enrique el León, duque de Baviera y Sajonia y uno de los príncipes más importantes de la dinastía güelfa, construyó un puente sobre el río Isa para impulsar el comercio de la ciudad.

Desde el 1180, tras la caída de Enrique el León, y hasta el 1328, estuvo bajo el dominio de la dinastía Wittelsbach. Luis IV duque de Baviera fue elegido rey de Alemania en 1314 y fijó su residencia en Múnich. En 1328 fue nombrado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Desde entonces Múnich mantiene los colores del Imperio (oro  y negro) en su bandera y escudo.

Catástrofes y guerras - Siglos XII al XX

En 1504 fue nombrada capital del Ducado de Baviera y en 1806 capital del recién creado Reino de Baviera. Con la unificación de Alemania, en 1871, pasó a formar parte del Imperio Alemán y, más tarde, de la República de Weimar (1919-1933).

Además de un terrible incendio en el siglo XIII que la destruyó por completo, la ciudad de Múnich fue escenario de varias contiendas bélicas: la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), cuando sufrió la ocupación de Suecia); la Guerra de Sucesión Española (1701-1713) y la consecuente ocupación de los Habsburgo; la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871); la Primera Guerra Mundial (1914-1918), a partir de la cual estaría dominada por el Nacionalsocialismo; y, finalmente, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), época en la cual sufrió graves bombardeos.

Entre 1949 (fecha de la división de Alemania en República Federal de Alemania y República Democrática Alemana) y 1990 (reunificación) Múnich formó parte de la llamada Alemania Occidental (RFA).

Tradición y modernidad

Podría decirse que una de las características de Múnich es la resiliencia, ya que tras cada uno de estos conflictos resurgió y floreció, manteniéndose como uno de los principales centros comerciales, financieros y culturales de Europa.

Las artes y la arquitectura florecieron especialmente  durante los períodos gótico, renacentista y los años de la Contrarreforma. De esta época son la Catedral de Múnich (1468), la Iglesia San Miguel (1583-1597, símbolo de la Contrarreforma) y la famosa Cervecería Hofbräuhaus (1589).

Actualmente Múnich es una ciudad en la que conviven el arte y la industria en perfecta armonía. A sus numerosos museos, algunos de los más importantes del mundo, se suman los modernos edificios de empresas multinacionales, como Siemens, BMW, Apple Computers, Sony y muchas más.