Siglos XVII a XXI - Desde Oliver Cromwell a la actualidad

La religión jugó un papel fundamental en la historia de Irlanda y particularmente en Dublín, desde la ocupación inglesa hasta el siglo XX.

Siglos XVII y XVIII

Durante todo el siglo XVII se sucedieron una serie de conflictos que no sólo involucraron a Irlanda sino también a Escocia e Inglaterra. Entre los episodios más importantes está la victoria de Oliver Cromwell sobre el autoproclamado gobierno rebelde de Irlanda (1642-1649), las luchas por el trono inglés y las batallas de 1690 y 1691 que culminaron con una nueva derrota del Ejército católico.

A fines del siglo XVII Dublín, en ese entonces con una población mayoritariamente protestante, era la capital del Reino de Irlanda, que seguía siendo básicamente católico.

A principios del siglo XVIII los ingleses tenían absoluto control de la situación y las leyes vigentes penaban severamente a la población católica, mayoritaria en el país.

En esta época se construyeron la mayor parte de los edificios de estilo georgiano y se produjo una reforma urbana de importancia. Las angostas calles medievales fueron reemplazadas por amplias avenidas, como la O'Connell Street. También se crearon importantes espacios verdes, como Merrion Square o Saint Stephen's Green.

Debido a los movimientos migratorios internos entre el campo y la ciudad, a fines del siglo XVIII, la población de Dublín volvió a ser católica.

Además de las diferencias religiosas, los graves problemas económicos que atravesaba el sur del país aumentaron el descontento hacia el Reino de Inglaterra. El frío y el hambre asolaron la región y mucha gente murió o emigró entre 1740 y 1741.

Siglos XIX y XX

En 1800 se suscribió el Acta de Unión que unificaba Irlanda y Gran Bretaña, pasando a llamarse Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Los irlandeses habían accedido a esta unión por la promesa de que cesaría la persecución religiosa en su contra y se les otorgarían tierras y prebendas. Muchos de estos derechos fueron denegados luego por el rey Jorge III.

En 1829 se recuperaron parte de estos derechos pero no se logró la emancipación.

En 1846 se produjo una nueva hambruna que provocó muchas muertes y una masiva emigración, particularmente a Estados Unidos. Otra consecuencia de esta hambruna fue la renovación de la lucha de los campesinos irlandeses por la posesión de las tierras, tal como se había establecido por el Acta de Unión.

No fue hasta principios del siglo XX que Irlanda se independizó del Reino Unido. Aunque en 1912 se había votado la autonomía, la Primera Guerra Mundial interrumpió su efectiva aplicación. Como consecuencia aparecieron movimientos independentistas, el más conocido es el de Sinn Fein, que fue reprimido durante varios años hasta que ganó las elecciones parlamentarias en 1919.

En 1921 Irlanda obtuvo la independencia, con Dublín como capital del Estado Libre Irlandés a partir de 1922.

El Estado Libre de Irlanda estaba formado por 26 condados sureños, mientras que los seis condados del norte continuaron formando parte del Reino Unido y se produjo la escisión entre Irlanda del Norte y del Sur, que llevó a una guerra civil en 1922 y 1923.

En 1937 se proclamó la Constitución de Irlanda. Esto no bastó para solucionar el conflicto que aún persiste entre el norte y el sur del país; conflicto que alcanzó niveles verdaderamente dramáticos en las décadas de 1970, 1980 y 1990.

La renovación de Dublín se produjo a finales de los '90, con un boom económico que transformó la ciudad. Aunque la recesión volvió a golpear a Irlanda en el 2008, Dublín se ha mantenido a flote gracias a un intenso turismo estacional y de fines de semana.

Historia dublin