Historia de Dubrovnik

La ciudad de Dubrovnik, ubicada al sur de Croacia sobre la costa del Mar Adriático fue, originalmente, en el siglo VII, una aldea situada en la isla de Laus, sobre una colina. Los habitantes de esta nueva ciudad, apodada Rausium, llegaron allí emigrados de la ciudad de Epidauro, acosada por reiteradas invasiones de los ejércitos eslavos. Con el tiempo, el nombre de esta ciudad se fue modificando hasta llegar al conocido actualmente, Ragusa.

Los croatas llegaron a la región en el siglo VII y se asentaron sobre la costa del canal de Laus. Llamaron Dubrava a su nuevo emplazamiento.

Ambos asentamientos fueron expandiéndose hasta, finalmente, formar un único poblado.

De asentamiento a estado independiente

En el siglo IX era parte del Imperio Bizantino y una de las ciudades más importantes del Adriático. Esto la puso en la mira de ciudades vecinas, por lo que se empezaron a levantar murallas para defenderla, que se fueron reforzando progresivamente hasta el siglo XVI. Eran tan efectivas que pudieron soportar un asedio sarraceno de 15 meses sin caer.

En el siglo XI era uno de los puertos más importantes del Adriático y una potencia mercantil del Mediterráneo, al mismo nivel que Venecia. El canal que separaba ambos lados de la ciudad fue rellenado  y pasó a ser calle principal, la Stradun, de la ciudad ahora totalmente unificada llamada Dubrovnik.

Su poderío comercial le dio autonomía política: la ciudad elegía su propio Rector y la gente participaba en cuestiones políticas.

Del dominio veneciano al asedio turco

La prosperidad y crecimiento de la ciudad no pasaron inadvertidos para las repúblicas vecinas. En el siglo XIII Ragusa fue invadida por la República de Venecia y estuvo bajo su dominio desde el 1205 hasta el 1358, cuando pasó a ser parte del Reino Croata tras la firma del Tratado de Zadar. Por este tratado la ciudad conservaba su independencia política pero debía pagar tributo al rey y poner la flota a su servicio.

Pocos años después, en 1364, Ragusa sufrió el asedio turco, pero se pudo evitar la invasión y el saqueo firmando un tratado con el sultán por el pago de un tributo anual y provisión de barcos.

República de Ragusa

La República de Ragusa fue fundada en el siglo XV. Tenía no sólo sus propias autoridades, sino también moneda y bandera propias. Fue el primer estado europeo en abolir la esclavitud.

Fue una época de florecimiento no sólo comercial sino también científico y artístico. Se construyeron algunos de los edificios más famosos de la ciudad, como la Catedral y el Palacio del Rector.

En 1667 un terremoto destruyó gran parte de la ciudad y mató a más de 5000 personas, incluyendo el Rector. Aunque se reconstruyó, Dubrovnik nunca pudo recuperar su esplendor económico.

Fin de la República

La República de Ragusa dejó de existir por un decreto napoleónico de 1808 y pasó a formar parte del Reino de Italia, dominado por Napoleón. Fue incorporada a las provincias ilirias con el nombre de Liubliana.

A partir de 1815, por resolución del Congreso de Viena,  fue anexada al Imperio austrohúngaro. Aunque los Habsburgo trataron de imponer una nueva organización política y económica, la ciudad había perdido su identidad tras el terremoto y la muerte o emigración de la mayor parte de la población croata. También la religión jugaba su parte en esta nueva organización, ya que los habitantes se dividían en católicos y ortodoxos.

Siglo XX

Al final de la Primera Guerra Mundial todas las regiones de la actual Croacia pasaron a formar parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos y, en 1929, del Reino de Yugoslavia. Dubrovnik pertenecía al distrito Zetska, uno de los ocho que formaban el reino.

Croacia obtuvo su independencia en 1991 pero esto le costó a Dubrovnik un asedio de seis meses y terribles ataques por parte de los estados vecinos de Serbia y Montenegro, que finalizaron en 1998.

En la actualidad

 A partir de ese momento la ciudad de Dubrovnik inició su recuperación y reconstrucción y logró ubicarse como un gran atractivo turístico de la región, particularmente por su clima, sus bellas playas, sus parques nacionales y la herencia de la cultura y tradiciones croatas.

Murallas antiguas de Dubrovnik