Historia de Cusco

Los reyes incas, hijos del Sol, gobernaron un vasto imperio, el Tahuantinsuyo, cuyo centro era Qosqo, que significa "ombligo". Y esta ciudad era, verdaderamente, el centro del imperio, desde el cual partían los caminos que llevaban a las cuatro "partes del universo".

Fundación mitológica de Cusco

Dos son las leyendas sobre la fundación de Cusco y ambas se basan en un viaje mítico.

La primera leyenda tiene como protagonistas a Manco Cápac y Mama Ocllo, hijos de Inti, el dios Sol,  y Quilla, la diosa Luna. Los hermanos partieron de la Isla del Sol, en el lago Titicaca, en busca de un lugar para fundar una ciudad. El lugar elegido fue aquel donde la vara de oro que llevaban consigo se clavó en la tierra de un solo golpe.

En la segunda leyenda los protagonistas son cuatro hermanos, compañeros de cuatro hermanas: Mama Guaco y Ayar Cachi, Mama Cora y Ayar Uchu, Mama Rawa y Ayar Aucca, Mama Ocllo y Ayar Manco. Ellos sobrevivieron al diluvio provocado por Wiracocha y salieron de unas cuevas en Pacaritambo, en el cerro Tampu Tocco, para repoblar la Tierra.

Por distintas circunstancias, tres de los hermanos abandonaron el viaje antes de llegar a destino. Sólo Mama Ocllo y Ayar Manco siguieron viajando hasta encontrar el lugar en que la vara de oro que les había dado Wiracocha se hundió en la tierra.

Manco se valió de sus habilidades y enlazó al sol para que no se pusiera, creando así la ciudad en un solo día. La ciudad se llamó Qosqo y la roca desde la cual enlazó al sol, en Machu Picchu, fue bautizada como Intihuatana.

En el centro de la nueva ciudad, diseñada con forma de puma yacente, Manco erigió un templo en honor del dios Sol y rodeó la ciudad de montañas, para protegerla del viento, dominado por su hermano Ayar Aucca. También organizó los primeros sembradíos de maíz. Ayar Manco cambió su nombre a Manco Capac.  Es considerado el primer Inka, es decir, el primer rey del imperio.

Origen histórico de Cusco

Se han encontrado objetos pre-cerámicos de unos 5000 años de antigüedad en el Valle de Cusco, pertenecientes a las culturas Yauri y Chumbivilcas. Todas las tribus que dejaron su huella en el valle eran nómadas. Algunos de estos objetos se exhiben actualmente en el Museo de Arte Precolombino.

Los primeros asentamientos sedentarios se registraron, se supone, alrededor del año 1000 AC, en la zona llamada Marcavalle. Hubo muchas culturas que se asentaron en el lugar en forma de oleadas: sawasiras, antasayas, wallas, maras, tampus, mascas, chilkes... Y casi todas ellas dejaron su huella en ruinas que aún pueden verse en Piquillacta y Choquepuquio. Los mascas parecen haber sido quienes dieron origen a lo que más tarde sería el Imperio Inca.

El Imperio Inca

Alrededor del 1200 DC surgió en el Valle de Cusco un señorío que dominó, con el tiempo, al resto de los pueblos. El responsable de la creación de este imperio fue Cusi Yupanqui, el 9º Capac Inka y 1º Inka del Tahuantinsuyo, reconocido como tal alrededor de 1438. Fue nombrado Pacha Kutiy o Pachacútec Yupanqui Cápac Intichuri y coronado con la mascapaicha, corona imperial.

Durante el período de expansión, las dos regiones o suyos originales, Huri (arriba) y Hanan (abajo) pasaron a ser cuatro: Chinchaysuyo, Antisuyo, Qollasuyo y Kuntisuyo, y abarcaron también a los pueblos que fueron conquistados en los 100 años que duró el imperio.

El territorio del Imperio Inca abarcaba desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina, con centro en Cusco.

En esta época de esplendor se construyeron ciudades míticas, como Machu Picchu; 23.000 kilómetros de camino, entre los cuales está el famoso recorrido Camino del Inca; canales de riego artificiales con una asombrosa tecnología, como los que pueden verse en Moray; fortalezas, pirámides y templos.

La conquista española - Caída del Imperio

En el momento en que Francisco Pizarro llegó a Cusco, en 1532, el imperio se hallaba debilitado por una sangrienta guerra civil. Esto explicaría por qué un ejército de menos de 200 hombres pudo conquistar y doblegar un imperio que tenía, en ese momento, alrededor de 15 millones de habitantes.

El enfrentamiento entre el Inca Tupac Kusi Wallpaq (Huascar) y su hermano Atahualpa finalizó con el triunfo de este último, quien encerró a Huascar en prisión.

En noviembre de 1532 Atahualpa fue convocado a una reunión con Pizarro en  la ciudad de Cajamarca, a la que el Inca asistió con sus tropas desarmadas, sin sospechar que se trataba de una emboscada. Aliado con enemigos de Atahualpa, Pizarro y sus huestes asesinaron a gran parte de los incas y detuvieron a Atahualpa. Desde prisión, el rey inca ordenó la muerte de su hermano.

El emperador Atahualpa prometió a los españoles el pago de un gran rescate por su liberación: dos habitaciones llenas de plata y una de oro.  Los metales preciosos llegaron desde todos los rincones del Imperio durante los nueve meses del cautiverio del rey. Pero, a pesar de que el rescate fue pagado, Atahualpa fue ejecutado en julio de 1533 y el oro y la plata fueron enviados en parte a España, y parte repartida entre los soldados de Pizarro.

Pizarro partió a Cusco y en el camino le salió al encuentro Manco Inca Yupanqui, a quien nombró nuevo rey, con la intención de gobernar la ciudad a través de su aliado. Juntos ingresaron a la ciudad en noviembre de 1533. En marzo de 1534 Pizarro fundó la española "muy noble y muy leal ciudad del Cuzco". 

Las tropas españolas fueron recibidas con alegría, debido a una antigua profecía que decía que los dioses incas llegarían a la tierra desde el agua. Sus extrañas armas, su apariencia y sus caballos convencieron a los incas de que se trataba verdaderamente de dioses.

La rebelión de Manco Inca

En 1536 Manco Inca, habiendo visto cuáles eran las verdaderas intenciones de los españoles, comenzó una sublevación en su contra que duraría 37 años. El primer enfrentamiento, en Sacsayhuamán, culminó con el triunfo español.

Pizarro primero y sus seguidores después, fueron logrando aliados entre distintos pueblos del imperio. En 1538, con sus tropas agotadas y diezmadas, Manco Inca se refugió en Vilcabamba, donde estableció la sede de la monarquía inca, mientras los españoles seguían avanzando y dominando las ciudades del imperio.

También entre los españoles había enfrentamientos. Diego de Almagro, habiendo fracasado en la conquista de Chile, se dirigió a Perú en busca de oro, donde se enfrentó a Gonzalo Pizarro y Alfonso de Alvarado primero, y a Hernando Pizarro después, quien lo venció. El grupo denominado "almagrista" fue el que asesinó a Francisco Pizarro en 1541.

El Virreinato del Perú se estableció en 1542 y Cusco pasó a ser la ciudad más importante, después de Lima.

La rebelión inca terminó en 1572, cuando fue ejecutado en Cusco el Inca Tupac Amaru I, hijo de Manco Inca, por orden del virrey Francisco de Toledo. Sus descendientes fueron exiliados a lugares distantes para impedir nuevas rebeliones.

Sin embargo, en 1780 se produciría un nuevo levantamiento, la llamada "Gran Rebelión", esta vez por la independencia del Perú, liderado por un descendiente de Tupac Amaru, el caudillo José Gabriel Condorcanqui, conocido como Tupac Amaru II. Condorcanqui fue apresado y luego torturado y ejecutado por los españoles, junto con su esposa e hijos y seguidores, en la Plaza de Armas de Cusco, en 1781. La independencia de Perú llegaría, finalmente, en 1821.

La Cusco colonial

La ocupación española de Cusco produjo un drástico cambio no sólo en la religión, las costumbres y los rituales, sino también en la arquitectura. Muchos templos y casas fueron simplemente destruidos para utilizar la piedra en construcciones coloniales. Otros fueron usados como "base" sobre la cual erigir iglesias, capillas y residencias para los conquistadores. Sobre lo que fuera el Palacio Real del Inca Viracocha, por ejemplo, fue construida la Catedral de Cusco. Incluso se construyeron casas en el espacio de la Plaza de Armas, reduciéndola considerablemente de tamaño.  

Un terremoto en el año 1650 dejó la ciudad prácticamente en ruinas. La reconstrucción se hizo en estilo colonial, poniendo especial énfasis en la decoración en talla de madera, como aún se puede ver en varias capillas e iglesias de la región.

La importancia de Cusco, más allá de lo turístico, reside en el significado histórico de esta ciudad. Los incas nunca abandonaron totalmente sus tradiciones y trataron de transmitirlas de generación en generación. Tras la muerte de Condorcanqui, la resistencia pasó a ser el sello de identidad del Cusco. La historia de este pueblo, sus dioses y sus héroes, aún se cuenta en sus tejidos, para quien sepa leerla.