Siglos XVIII y XIX

Entre 1697 y 1706 fue rey de Polonia Augusto II. Augusto II lideró la guerra contra Turquía y logró la firma del Tratado de Karlowitz en 1699, por el cual Polonia recuperaba territorios perdidos a manos del Imperio Otomano.

En los años siguientes Augusto se enfrentó a los suecos. Su derrota en 1701 provocó la invasión sueca de Polonia en 1702. El ejército sueco tomó Varsovia primero y Cracovia después. Augusto fue destronado y reemplazado por Stanislaw Leszczynski. Polonia quedó anexada a Suecia.

En Rusia, Pedro el Grande había reformado su ejército y puso sus ojos en Suecia, a la que derrotó en la Batalla de Poltava. El Imperio Sueco dio paso al Imperio Ruso y Polonia pasó a ser un Protectorado de Rusia. Entre 1702 y 1709 Polonia atravesó varios enfrentamientos entre suecos y rusos, que iban tomando alternativamente el poder y ocupando la ciudad.

 A pesar de ello,  fue una época de crecimiento para Varsovia. Se reorganizó la ciudad según un nuevo planeamiento urbanístico, se construyeron numerosos palacios, iglesias y edificios públicos. Incluso se creó la primera biblioteca pública de Polonia, una de las tres que existían en Europa y la más grande de su época.

La "era de oro" de Varsovia fue a partir de 1764, cuando fue elegido rey Stanislaw Poniatowski. La ciudad se convirtió en el centro económico, cultural y político del país. El crecimiento demográfico fue enorme, ya que muchos campesinos migraron a Varsovia.

Esta época no duró demasiado, ya que el país sufrió su segunda partición en 1793, lo que provocó una insurrección armada en abril de 1794, liderada por Tadeusz Kościuszko. Aunque las fuerzas insurgentes lograron derrotar al ejército ruso, este recuperó la ciudad en noviembre del mismo año. En venganza por la derrota sufrida, las tropas rusas saquearon e incendiaron la Ciudad Vieja y asesinaron a muchísimos habitantes, especialmente en el Distrito Praga.

En 1795, Polonia sufrió su tercera partición y el país quedó repartido entre Rusia, Prusia y Austria. Varsovia quedó dentro del territorio prusiano, como parte del Reino de Prusia.

Aliada a Napoleón, Polonia recuperó su territorio en 1806. El Emperador Bonaparte firmó un tratado de paz con Rusia y Prusia que permitió la reinstalación del Ducado de Varsovia en 1807.

En 1815 se creó el Reino de Polonia con Varsovia como capital, aunque el país seguía dependiendo del zar de Rusia.