30 cosas que ver y hacer en Viena

Decir Viena es pensar en arte y cultura, y, apenas llegas a la ciudad, resulta fácil descubrir que una de las principales cosas para hacer en ella es disfrutar de la música, la danza y el teatro. Pero además de las actividades culturales y artísticas, hay muchas otras cosas para ver y hacer en Viena. Aquí te presentamos una lista con 30 de ellas.

Desde probar la torta favorita de Sisi Emperatriz hasta subir a una de las norias más antiguas del mundo,  pasando por descubrir los increíbles paisajes naturales de los bosques de Viena y disfrutar de las vistas de la ciudad junto al Danubio… en esta lista encontrarás un detalle de las experiencias que debes vivir en Viena para conocer su verdadero espíritu.

¡Vamos a descubrirlas!

1. Conseguir entradas para la ópera. Si no te molesta ver el espectáculo de pie, puedes conseguir entradas muy baratas una hora antes de la función. Para eso tienes que ir a las taquillas sobre la izquierda del edificio de la Ópera. Eso sí, ten en cuenta que entre el espectáculo y la cola pasarás cerca de 4 horas de pie… ¡Decide si estás preparado!

Ópera de Viena

2. Dar la vuelta completa a la RingstrasseEsa calle concentra varios de lo principales edificios de la ciudad y plantea un gran dilema: ¿recorrerla en el travía turístico y verlos cómodamente o recorrerla a pie y apreciar cada detalle? Nosotros te recomendamos que hagas las dos. Un tramo fundamental para hacer a pie es el que va desde la Ópera hasta el Parlamento. Son menos de dos kilómetros y hay edificios imponentes en cada manzana. 

3. Subir a la noria del Prater, construida en 1897. El parque Prater es el parque de atracciones más antiguo del mundo, y su noria es uno de los símbolos de la ciudad. Desde allí arriba tienes preciosas vistas de los alrededores: alcanza los 65 metros de altura. Algunas atracciones del parque cierran durante los meses de frío, pero esta funciona todo el año y subes gratis con el Vienna Pass.

4. Ver en vivo El beso, de Klimt, en la Galería del palacio Belvedere. No puedes perderte la oportunidad de estar frente a una de las grandes obras maestras del simbolismo. ¿Sabías que está hecho con laminillas de oro?

5. Hacer una visita guiada a Schönbrunn para conocer todos los detalles del palacio más famoso de la ciudad, residencia de verano de los Habsburgo. Consejo: no gastes todas tus energías dentro del palacio. Desde la Glorieta de los jardines, ubicada sobre una colina, tienes una de las vistas más bonitas de Viena.

6. Sorprenderte en el Museo de Carruajes Imperiales. No solo ves carruajes, sino también vestidos de los Habsburgo. Son impresionantes los carruajes de gala y los carros infantiles.

7. Probar la emblemática Sachertorte. Cuenta la leyenda que esta famosa tarta de chocolate y mermelada fue inventada por Franz Sacher en 1832, cuando todavía era un aprendiz. Puedes probarla en muchos lugares, ¡incluso donde fue inventada! El Sacher Café puede tener precios un pelín más altos que otros cafés, pero la experiencia lo vale.

Sachertorte

8. Subir a la torre sur de la Catedral de San Esteban para tener las mejores vistas de la ciudad desde las alturas. Y si te has enamorado de sus tejados, tenemos buenas noticias: entre junio y septiembre puedes recorrerlos en una visita guiada nocturna. Ahora ya lo sabes, ¡no te lo pierdas!

9. Ver una de las colecciones gráficas más grandes del mundo en el museo Albertina. Tiene 65 mil dibujos y cera de un millón de grabados.

10. Sorprenderte con las torres gemelas de 100 metros de altura de la iglesia Votivauna de las más bonitas iglesias del siglo XIX. Por dentro, no te pierdas las coloridas vidrieras. Visitarla es fácil: puedes llegar en metro, tomando la línea U2 y bajando en la parada Schottentor.

11. Descubrir la Hundertwasser Village. La Hundertwasserhaus se ha convertido en un imprescindible de Viena. Pero cuando llegas al colorido edificio y descubres que no puedes entrar, el alma se te cae al suelo. No desesperes: ¡busca el centro comercial ubicado frente a él! Fue diseñado por el mismo artista y allí sí puedes entrar. Incluso puedes sentarte en un bar a ver la gente pasar y conseguir recuerdos de Viena muy originales en sus tiendas.

12. Hacer una excursión a Salzburgo, ciudad natal de Mozart. Salzburgo es el lugar perfecto para ver esos paisajes típicos de película, con preciosos edificios delante de árboles altos y picos nevados. Para descubrir su esencia, nada mejor que simplemente perderse en las calles del centro, declarado Patrimonio de la Humanidad. Puedes aprovechar la escapada para comprar los clásicos Mozartkugeln o “bombones de Mozart”. Es una de las mejores excursiones que hacer desde Viena.

Salzburgo desde Viena

13. Relajarse en el entorno verde del parque Stadtpark, el favorito de los vieneses y uno de los más antiguos de la ciudad, abierto al público desde 1862. Cuando estés allí, busca el monumento a Johann Strauss y tómate una fotografía junto a él. Será prueba suficiente para demostrar que has estado en Viena.

14. Conocer el interior del edificio del Ayuntamiento con una visita guiada gratuita. Es el edificio neogótico más importante de la ciudad. Solo ver la fachada ya impacta. ¡Y los interiores son aún más impresionantes! Puedes llegar hasta él con el autobús turístico de Viena, que te lleva también a conocer otros imprescindibles de la ciudad.

15. Visitar el Museo de Sisi en Hofburg para conocer la vida de una de las emperatrices más conocidas del mundo. Si no la conoces, su historia es bastante trágica, por cierto. Nunca pudo adaptarse el todo a las rígidas normas de la corte imperial y vivió atormentada por la depresión. Finalmente, murió asesinada por un estilete clavado junto a su corazón.

16. Dejarse impresionar por la Biblioteca Nacional de Austria, una de las más bonitas del mundo. Las salas están adornadas con esculturas, sorprendentes frescos y yeserías. Pero lo que verdadera impacta, si eres amante de la lectura, es la inmensa cantidad de libros acomodados del piso al techo en estanterías de dos niveles. ¡Y esas escaleras para llegar a ellos! Como un cuento.

Biblioteca Nacional de Austria - Viena

17. Ver los increíbles jardines del Palacio Belvedere. Es un lugar espléndido para pasear, tanto en verano como en invierno (si vas en época de frío, ¡no olvides el gorro!). Aunque los interiores no son tan impresionantes como los de Schönbrunn, los jardines sí que valen la pena. ¿Lo mejor? ¡La entrada es gratis si no quieres ingresar al palacio!

18. Visitar el lugar que inspiró a Johann Strauss a componer su “Cuentos de los bosques de Viena”. Dedica un día para visitar los bosques de Viena. Parece increíble que tan cerca de la ciudad pueda haber paisajes naturales con bosques, cascadas y lagos ¡pero es real! Si lo tuyo es la historia, te gustará saber que en esta zona descansaron las tropas durante las guerras napoleónicas.

19. Probar dulces vieneses en Naschmarkt. Cuando visites el mercado, que es uno de los imprescindibles de Viena, aprovecha para descubrir los dulces clásicos de Viena preparados de forma artesanal. Hay vida más allá de la torta Sacher: el apfelstrudel (strudel de manzana) y la linzertorte (rellena de frutos rojos) son opciones más populares e igualmente clásicas. En invierno, nada mejor que caminar por el mercado tomando un vino caliente.

20. Llegar hasta Praga para descubrir su castillo, atravesando la bellísima región de Moravia, con paisajes de otro mundo. Allí no te pierdas la Catedral de San Vito y las tiendas de artesanías del Callejón del Oro. En la Plaza Vieja de Praga puedes sentarte a tomar una cerveza mientras observas el famoso reloj astronómico. Si quieres simplificar el paseo, haz la escapada en una excursión guiada.

21. Tomar una copa de grüner veltliner, el vino blanco más popular de la ciudad. ¿Quieres hacerlo como los locales? Aquí tienes el truco: si es verano, pide un Gespritzter, que lleva soda o agua con gas. Y si quieres darle un toque italiano, pide un Spritz, preparado con Aperol, Campari o Cynar.

22. Asistir al ritual diario del reloj Anker, que viene dando su espectáculo con figuras mecánicas y música clásica desde hace más de 100 años. Frente a la plaza Hoher Markt, en el edificio de la compañía de seguros Anker, al mediodía.

Reloj Anker de Viena

23. Conseguir una bola de nieve Perzy original para llevar a casa. Se fabrican desde hace más de 100 años y se convirtieron en uno de los recuerdos más típicos de Viena. Las clásicas tienen en su interior la figura de la noria del Prater, la catedral de San Esteban o el edificio del Ayuntamiento, pero también hay otras mucho más sorprendentes. Puedes descubrirlas en el museo de la tienda.

24. Descubrir los castillos y las leyendas del Valle del Danubio y de Wachau. La campiña austríaca tiene paisajes inolvidables y perlas ocultas por descubrir, como la abadía Benedictina de Melk, que tiene un estilo barroco alucinante. Resérvate un día para la excursión al Valle del Danubio, nadie se arrepiente.

25. Contemplar el perfil de la iglesia de San Carlos de Borromeo de noche. En la época de Navidad se forma un mercadillo navideño frente al edificio que vuelve la imagen mucho más impactante.

26. Ir hasta la parada Reichsbrücke del metro para tener preciosas vistas de la ciudad detrás del Danubio. Es un rincón poco frecuentado por viajero, en el que tienes un momento de descanso alejado del centro y el bullicio. El mejor momento para hacerlo es el atardecer, cuando los colores del cielo aportan un toque romántico extra.

27. Hacer una visita a Budapest. Estando tan cerca de la París del Este, no puedes dejar de visitarla. Descubrirás algunos de los monumentos más bonitos y renombrados de Europa, como el Castillo de Buda, el Parlamento de Budapest o el archifamoso Puente de las Cadenas. No olvides probar la Dobos torta, la favorita de Sisi Emperatriz, en la pastelería Gerbaud. Uno de esos placeres únicos.

28. Ir de compras a la peatonal Grabenstrasse. Es una de las principales calles comerciales de Viena. A lo largo de 300 metros encuentras tiendas de todo tipo, nacionales e internacionales. En ella puedes ver también la Columna de la Peste. Está ubicada en el corazón de la ciudad y tiene muchos bares y restaurantes con terrazas donde sentarte a descansar después del paseo.

Grabenstrasse - Viena

29. Ver la fachada del Parlamento, de clara inspiración griega. Junto a él encuentras el Palacio de Epstein, otro de los edificios más importantes de la Ringstrasse. Puedes hacer un dos en un uno fácilmente.

30. Hacer una escapada a Bratislava, para caminar por su casco antiguo, lleno de sorpresas. Es posible conocer la catedral donde fueron coronados varios reyes húngaros, ver la impresionante fachada neorrenacentista del Teatro Nacional y regresar a Viena en barco a tiempo para la cena.