Guía de turismo y viaje de Pekín

Ciudad Prohibida de Pekín

La capital del país más poblado del mundo es para muchos una misteriosa caja de sorpresas. Lo primero que debes saber acerca de Pekín es que se trata de la misma ciudad que Beijing: mientras que Pekín es la adaptación del nombre de la ciudad al castellano, Beijing lo es al idioma inglés.

Pekín tiene una larga historia que se remonta a mil años antes de Cristo, y a través del tiempo supo posicionarse como polo político, cultural y económico del inmenso territorio chino. Hoy es una ciudad enorme, con más de 17 millones de habitantes, que presenta un intrincado mapa cultural en el que se mezclan la tradición y la modernidad, no siempre de forma armónica.

Como toda capital oriental, Pekín es una ciudad de grandes contrastes. Aún conserva sus raíces tradicionales en los hutongs, ciertas construcciones centenarias como la Ciudad Prohibida y la majestuosa Gran Muralla. A la vez, la ciudad se proyecta hacia el futuro con modernos rascacielos y construcciones de vanguardia, como las de la Villa Olímpica.

Los contrastes en Pekín no se detienen en la contraposición entre antiguo y moderno. Por su parte, el perfil urbano de Pekín está marcado por la presencia de grandes parques y áreas naturales y un nivel de polución de los más altos del mundo.

Pekín enamora a sus visitantes con su carácter ecléctico y su ritmo acelerado. La gastronomía, las oportunidades de compra y la incipiente movida nocturna terminan de completar un panorama que resulta sumamente tentador para aquellos que están listos para probar destinos poco convencionales.

Te recomendamos... 

  • Visitar la Gran Muralla, un imprescindible. No puedes pasar por Pekín sin acercarte a conocer una de las siete maravillas del mundo. La sección más popular de la muralla es Badaling, a solo 80 kilómetros de Pekín y completamente restaurada. La sensación de estar parado sobre una de las obras de ingeniería más grandes del mundo es indescriptible.
  • Entrar en la Ciudad Prohibida. Después de haber mantenido sus puertas cerradas durante siglos, el palacio imperial chino abrió sus puertas al público y hoy pueden recorrerse estancias de gran importancia histórica. En la visita verás los lugares donde tenían lugar las ceremonias imperiales y los inmensos patios y jardines que los rodeaban.
  • Perderte en los hutongs. En las calles del casco antiguo de Pekín aún pueden verse escenas de la vida comunitaria más tradicional de la ciudad. En los hutongs verás mujeres lavando la ropa en las zonas comunes, niños corriendo y adultos mayores cantando o jugando al majong. Encontrarás también tiendas típicas y un intenso movimiento de peatones y ciclistas.
  • Disfrutar del encanto del Palacio de Verano. Uno de los lugares más bonitos de la ciudad. Diseñado para ofrecer refugio a la familia imperial durante los meses de calor, el Palacio de Verano se compone de una serie de construcciones y jardines de singular belleza. Vale la pena dedicarle por lo menos medio día para dejarse sorprender.
  • Conocer el Templo del Cielo. Es uno de los edificios más representativos de la ciudad, y su silueta de triple techo azul es reconocida alrededor del mundo. El templo más importante de la ciudad invita a un paseo tranquilo para descubrir en sus estancias los ritos divinos con los que el emperador cumplía para reforzar su poder terrenal.