Vacaciones en la Riviera Maya México
5 de Marzo, el interior de la península de Yucatán
El día de hoy iba a ser largo, pues además de recorrer los casi 400 kilómetros que separan nuestro hotel en Playacar y la ciudad de Mérida, donde dormiríamos, íbamos a visitar un poblado Maya, Ek Balam, Valladolid, Chichén Itzá, Ik Kil, Izamal y Mérida, con lo que el número de kilómetro ascendió hasta sobrepasar los 450 kilómetros.
Con el objetivo de estar en las ruinas de Ek Balam a las 8:00, madrugamos para salir del hotel minutos antes de las 5:30. Decidimos ir por la carretera de Cobá, es decir dirección Tulum, en vez de ir por Cancún ( por la autopista o carretera de cuota como se la conoce por allí) tras haber consultado el día de la llegada con dos conductores de autobús de la zona, el que nos llevó al hotel y un compañero suyo.
Después de casi 2 horas 30 minutos de carretera, llegamos a un cruce donde, si seguíamos recto íbamos a las ruinas, pero si girábamos a nuestra izquierda, tal y como hicimos, nos separaban menos de 2 kilómetros del poblado Maya de Ek Balam.
Aparcamos el coche y tras hablar con unas niñas (y repartir algo de bollería y chucherías), preguntamos a una señora (la que sale en la foto con Yolanda) si le importaría enseñarnos su casa y cómo vivían los Mayas. La señora asintió y nos introdujo en su casa Maya. Algunas veces solas, otras en conjuntos pequeños y otras en poblados, son uno de los elementos que hermanan a los pueblos de esta raza. Son viviendas ovaladas construidas con madera, piedra y palma de huano. Las paredes de las casas mayas están hechas con varas de madera de bajarete recubierto con embarro (mezcla hecha a base de tierra roja, zacate y agua). Se techan a dos aguas con hojas de palma de huano. Carecen de ventanas y tienen una puerta delantera y otra trasera. Son térmicas: en tiempo de calor son frescas y en el de frío, tibias.
El interior está dividido con cortinillas de tela. Las frescas hamacas para dormir, durante el día se cuelgan en la pared. La cocina, consta de tres piedra grandes entre las que se enciende el fuego ( la podéis ver en la segunda foto de la izquierda).
No puede faltar el comal (pieza redonda de lámina o de barro para cocer las tortillas de masa de maíz).
Tras entrar en un par de casas más, comprar algo de artesanía y repartir ropa que habíamos traído para dársela a los más necesitados, pusimos rumbo a las Ruinas de Ek Balam. Precio: 31 pesos por persona ( 35 más si llevas cámara de vídeo y no la escondes ).
Ek Balam es un nombre de la lengua Maya que significa “Jaguar oscuro o negro”. Fundada en el año 100 a.C. alcanzó su esplendor entre el 600 y el 1000 d.C.
Abarca un área de 12km2 comprendidas entre dos murallas concéntricas de piedra donde descansan las 45 estructuras que posee, mientras que una tercera muralla une los edificios más importantes. Tiene su juego de la pelota.
Se accede por un arco maya, aunque su "Torre", una pirámide escalonada llamada la Acrópolis, es lo más impactante. Mide 146 mts de largo, 54mts, de ancho y 30 mts de alto. Se cree que es la tumba del que fue gobernador de la ciudad alrededor de 800 d.C. Desde su parte más alta se ver la selva que rodea las ruinas.
Personalmente recomiendo su visita, ya que son una opción genial para combinarlas con Chichén Itzá si vais por libre (bien con coche de alquiler, bien en taxi, aunque esta segunda opción mucho más cara).
Unos 30 kilómetros al sur de Ek Balam se encuentra la segunda ciudad en importancia del estado de Yucatán, Valladolid, donde llegamos cerca de las 10:00 horas. Su trazado colonial se expande alrededor de su plaza Central o Zócalo, donde se encuentra la Catedral. Sus calles cuadriculadas y las casas bajas son otro de sus atractivos, pero lo que más nos gustó fue el cenote que hay a dos calles ( o dos cuadras como se dice por allí), el cenote Zací. Posee un parking que podéis usar para la visita de la ciudad, luego bañito en este precioso cenote y dependiendo de la hora que sea, un restaurante con vistas al cenote donde podéis comer. Precio del cenote, 15 pesos por persona. El parking es gratis. Pero vamos por partes, ya que muchos de vosotros no sabréis que es un cenote.
Cenote es un término que solo se utiliza en México y que proviene de la palabra maya "dzonot", que significa "abismo"; son pozos de pozos de agua dulce creados por la erosión de la piedra caliza, suave y porosa, pero para el mundo maya eran fuentes de vida que proporcionaban el líquido vital, además de ser una entrada a las maravillas del otro mundo y el centro de comunión con los dioses.
En la Península de Yucatán abundan los cenotes y es una de las experiencias más emocionantes, que solo puede disfrutarse en esta parte del mundo, bucear o hacer snorkel y explorar estos fabulosos y misteriosos cenotes y sus ríos ocultos.
El cenote Zací está indicado varias veces en el camino de entrada a Valladolid, pero en caso de duda, preguntad a los lugareños pues estos os ayudaran amablemente. Este es un cenote abierto de forma ovalada de aproximadamente 28 metros de diámetro, cuenta con escalinatas de piedra que permiten admirar el cenote y los peces que hay en él, así que no es necesario bañarse para venir a visitarlo (eso sí, el baño se agradece muchísimo).
Quizás no merezca la pena desplazarse hasta Valladolid sólo para ver la ciudad, pero si vais a Ek Balam y a Chichén Itzá, es muy recomendable parar.



