Salud en Túnez

No se necesita tomar grandes precauciones sanitarias para ingresar a Túnez. El país dispone de una red de centros asistenciales para emergencia completa, aunque en las regiones más apartadas se reduce la posibilidad de recibir asistencia. Los suministros farmacéuticos están en buenas condiciones y el personal médico es altamente calificado.

De todos modos, se recomienda la contratación de un seguro médico o de asistencia al viajero. Los mayores de un año que provengan de zonas afectadas por la fiebre amarilla, deben presentar el certificado de vacunación.

Algunas precauciones básicas que se pueden tomar es beber agua embotellada, porque si bien el de grifo está clorada puede ocasionar problemas gastrointestinales. Algunos riesgos que se corren son la diarrea y disentería, bastante comunes en la región. También existe en la zona la hepatitis A y E, por lo que deben tomarse precauciones primarias. Otros riesgos sanitarios leves son la fiebre lassa, la fiebre mediterránea familiar, tungiasis y la rabia.

Por otro lado, es necesario tomar precauciones al ingresar en las zonas saharianas.  Si el viajero tiene la intención de vivir dicha aventura, es recomendable programarlo para la primavera o el otoño. En invierno, las variaciones climáticas pueden frustrar los planes y en verano puede resultar un riesgo para la salud. Asimismo, se deben tomar una serie de precauciones para evitar la deshidratación, la sofocación, el posible  envenenamiento a causa de beber agua de los cactus, etc.