Siglos XVII al XVIII

En el siglo XVII hubo varias revueltas en Moscú. Las más importantes fueron las revueltas populares conocidas como el Disturbio de la sal en 1648, la Revuelta del cobre en 1662, y la Revuelta de Moscú en 1682, provocada por los regimiento streltsí en contra de la zarina Sofía Alekseievna.

También en ese siglo Moscú sufrió otros desastres, como la gran plaga que mató a casi el 80% de la población en 1654-55, y dos devastadores incendios en 1626 y 1648.

Cuando Pedro el Grande llegó al trono de Rusia, trasladó  la capital a San Petersburgo en 1712. La población de Moscú comenzó a disminuir, aunque la ciudad progresó durante el Imperio Ruso.

En 1700 se colocó empedrado en las calles principales. En 1730 se instaló alumbrado público. En 1731 se construyó una gran muralla alrededor de la ciudad y entre 1781 y 1804 se construyó el primer sistema de agua corriente.

Se reconstruyeron  muchos edificios históricos como el Kremlin, el Teatro Bolshoi y la Universidad. Se construyó la carretera que une Moscú con San Petersburgo y también la estación de tren Petrovsky, reservada para los viajes de la familia real entre Moscú y San Petersburgo.