Quizás con lo de la ‘vuelta al mundo’ que reza en su blog se les ha ido un poco el tema a esta pareja de valencianos. Con ‘vuelta a medio mundo’ o incluso ‘vuelta a un cuarto y pico de mundo’ va que chuta. Hablamos de un viaje (¡quien lo pillara!) por Sur América, Oceanía y un trocito de Asia. No es un rutazo a lo Willy Fog. Pero sus crónicas molan mucho más que los capítulos noñas de pan con pan comida de tontos del tal Willy Fog.
Como dicen Ana y Dani lo de comprarse un mapamundi y colgarlo en la pared de la habitación tiene mucho peligro. Esas manchitas de países y océanos del mapa te recuerdan que más allá de las prisas de tu día a día, del piñón fijo de tus obligaciones miopes, te estás perdiendo vivir al ritmo al que viajan las nubes en la isla de Algodoal en Brasil, o vivir al ritmo de trenes descarrilados en el bullicio del laberinto comercial de Fez en Marruecos, o vivir al ritmo de la muerte a las orillas del Ganges en Varanasi la India, o vivir al ritmo de ¡esa bulla y otro aguardiente y mueve las caderas y no el trasero blanquito! del Carnaval de Barranquilla en Colombia. Te estás perdiendo tantos momentos especiales, tantos recuerdos, tantos atardeceres por seguir con los ojos cerrados…
Huye de las librerías con mapasmundis. ¡Huye y no mires atrás…! Cuando un mapamundi entra en tu casa te empuja a tu primera dosis viajera y con eso, ¡zasca, ya estás tieso! Te conviertes en un yonqui viajero de por vida. ¡Diós, que mono tengo de emigrar…! Gracias Ana y Dani por compartir vuestro mapamundi y recordarme mi propio mapamundi viajero.
Y como hoy me he puesto un poco melancólico-remolón-pasteloso vamos a acabar de rematarlo con una canción preciosa de Klaus & Kinski.
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