Manaus, 'Brasil no coraçao' (2004) Parte IX
Manaus
Días antes de mi llegada a Manaus había contratado un pack de dos días de visita por el Amazonas. De modo que, a primera hora de la mañana, ya tenía una Van delante de mi hotel. Vamos a reunirnos con otros turistas y todos juntos, nos dirigimos al lodge situado en medio de la selva.
Cruzamos en barco el río Amazonas. A su paso por Manaus tiene dos tonalidades, una mitad más oscura, la que proviene del río Negro, y otra más clara, la del afluyente Solimoes. Aunque solo estamos en su nacimiento el Amazonas me parece inmenso. Tomamos luego una Van durante media hora y, finalmente, remontamos con una barca otro río, entre densa vegetación, y llegamos dos horas más tarde al lodge, una cabaña circular de dos plantas en medio de un descampado.

Comparto excursión con una pareja de italianos, un alemán, dos austriacos y dos madrileños. Cuando entramos en el lodge ya vamos haciendo bromas. Por un momento me imagino que estamos en una peli de serie B, de esas en las que un grupo de jóvenes ríen al principio y luego acaban devorados por las termitas asesinas o atravesados, como pinchitos morunos, por las flechas de alguna tribu caníbal.
Después de comer, acompañados por el guía, tomamos la barca y remontamos aún más río arriba, buscando remansos en el río. Pescamos pirañas y vemos todo tipo de pájaros y vegetación. De animales terrestres vemos menos. De regreso, rodean nuestra barca un grupo de delfines, algunos de ellos de color rosa. El guía cuenta que es el color de los delfines más viejos. Cuando oscurece, entre la vegetación, se iluminan las luciérnagas como infinitas como gotas de rocío.
Cenamos pronto. Debemos salir de nuevo para ver cocodrilos. Alguien tiene la brillante idea de iluminar con su linterna el techo de hoja seca de la cabaña. El techo está plagado de arañas. Las hay negras, peludas, gordas como manzanas, y las hay con las patas finas y largas como coristas de cabaret. Las hay de todos tipos y colores. Menos Spiderman, las demás especies de arañas están allí.
Comentarios
Que envida! Yo en el amazonas, traería frasquitos para hacer una botica de la abuela pero en mi despensa. Por cierto no entiendo tanto afán por conseguir cocodrilos MADRE MÍA!!!