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Japón2008: comentarios generales II

Es probable que éste sea la última entrada en tierras japonesas así que intentaré condensar aquí algunas impresiones generales que nos llevamos como parte del viaje:

  • Los andares de las japonesas (y en parte de ellos) son cansinos, dan bandazos y orientan las rodillas y las puntas de los pies hacia el interior.

  • Se gastan una pasta tremebunda en ropa. Valoran mucho tener un estilo muy cuidado y diferenciado aunque es inevitable que caigan en modas, como en todas partes.


  • Me da la sensación de que hay muchos jóvenes en edad universitaria que no van a ella. En España ocurre también pero aquí hay tantos millones que la sensación es más acusada. Angela me dijo que al contrario que las “pijas” de las tiendas de moda que nos encontramos por la mañana en los centros de moda, las que ella vio en la universidad parecían de corte más occidental y más sosegadas.

  • Se confirma la percepción de que las construcciones relacionadas con el transporte ferroviario, de metro y de carratera pertenecen a finales de los 80 o principios de los 90, antes de la crisis económica que sufrieron. Sin embargo, el amasijo de hierros y cableados “pasados de moda” se mantiene funcional, lo que indica que conservan muy bien las infraestructuras.

  • Héctor García, de kirainet.com, me reveló algunos secretos de estas tierras:
    • Los japoneses llegan al trabajo antes que el jefe y se van con él aunque éste no quiera llegar a casa hasta tarde para no bañar a sus hijos. Él se va a su hora para sorpresa de todos, que pierden el tiempo viendo series de anime hasta que son “liberados” por el superior.

    • Los occidentales triunfan aquí aunque hay que conocer “la técnica”. No me la describió pero me aseguró que garantizaba el éxito.

    • Los japoneses son buenos fabricando hardware (mucha calidad, procedimiento, lentitud, acabado final) y muy malos desarrollando software (iteración constante, abstracción, cambios en requisitos, volatilidad). La excepción son los videojuegos, que Héctor asocia aquí con una concepción más de Hardware donde todo está reglado.

    • Los japoneses no se atreven a pedir las dos semanas de vacaciones seguidas. Él no sigue esa norma aunque le cueste algún enfado de su empresa.

    • Es un país muy cómodo para vivir pero no para tener un hijo aquí puesto que la educación es demasiado particular y podría tener problemas si vuelves a tu país de origen.

    • Los móviles son todos muy parecidos y el fabricante, al contrario que en Europa, pinta bien poco. Es el operador el que ordena y manda cómo quiere su próximo terminal. Empresas como Nokia y Motorola no acaban de cuajar porque se sienten secundarias.

  • No hemos visto aún una pareja de un japonés y una occidental y sí varias de occidental+japonesa.

  • Apenas se ven parejas de chicos comiendo juntos. Vemos muchos tríos pero no parejas. Parejas de chicas o chico-chica sí son frecuentes.

  • No hemos visto aún comics americanos y sí millones japoneses. Casi lo mismo pasa con los videojuegos, en donde consumen porquerías nacionales sin pudor e ignoran obras maestras occidentales. Afortunadamente en Europa disfrutamos de los dos mundos (con algo de retraso siempre…).

  • Hemos visto muchos más chinos esta vez que hace año y medio. También vemos (o creemos que lo son) un número proporcionalmente alto de españoles.

  • Hay muchísimos McDonalds, muchos más que hace año y medio. En mi opinión siguen una política muy agresiva para introducirse en el mercado nipón y la mayoría abre las 24 horas del día.

  • El único café normal que hemos tomado ha sido esta mañana en un local de Segafredo.

  • La moda de esta primavera aquí es la “hippiosa” con vestido-blusones con vuelos y muy floridos (estampados rositas y liloides). También se ve que se pirran por las calaveras.

  • En cuanto haga mejor tiempo, encontraremos muchos más grupos haciendo auténticas “perfomances” por la calle. Hay grupos de música realmente buenos que se ponen a tocar en la salida de grandes estaciones de tren y metro.

  • El hilo musical de los restaurantes o locales de comida rápida es muy poco ruidoso. Les gusta el pop o música brasileña. En general, me da la sensación de que los empleados no usan el audio de los locales para poner la música que a ellos les gusta (típico en España, estoy harto de la música latina o el rap) sino la que menos moleste a los clientes.

  • El bohemio japonés es un ser inclasificable. Se encuentra en la intersección de una boina, un peinado a mordiscos con algo de rapado, mirada rebelde-tristona (lo cual es un logro en la inexpresividad facial de estos lares), andares rectos y sin doblar rodilla, bufandas y abrigos de segunda mano, algún instrumento musical o bolsa misteriosa y, siempre, siempre, siempre, un cigarrillo en la boca. Si para un padre europeo, que le salga un hijo bohemio y contemplativo es un enfado, aquí tiene que ser una desgracia insalvable.