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Destino a Tokio

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Japón2008: comentarios generales

[nota: teclado japones, sin tildes o enyes]

Desde el martes (escribo esto el jueves por la manyana en un pc del hotel) he estado la mayor parte del tiempo por mi cuenta. Esto me ha hecho detenerme en ciertos aspectos poco explorados de la relación entre la cultura occidental y la japonesa.

  1. Al desaparecer Angela y sus conocimientos de japones, inmediatamente te sientes inutil en la comunicacion y en la orientacion. Lo que el dia anterior te habia parecido una tonteria (pedir un desayuno) porque lo habia hecho Angela, ahora te das cuenta de lo invalido que en realidad eres. En las estaciones de metro y tren ocurre otro tanto. No tienes ninguna referencia con su idioma y cualquier pequenya duda en Espanya aqui se crece hasta dejarte KO durante 15 minutos. Afortunadamente, los japoneses tienen bastante paciencia con los extranjeros o, al menos, ocultan bien su malestar.


    • Los japoneses viven sobreprotegidos. Tienen puestos de trabajo en abundancia para simples hombres-paloluminoso que advierten de que por esa puerta salen camiones o coches de vez en cuando. Ademas, hay carteles de “Tenga cuidado con X” por todo Tokyo, donde X puede ser algo tan simple como “trafico”. Todo esta inmaculado, limpian y sacan brillo a todo, quitan cualquier colilla del suelo, etc. Tampoco sufren apenas criminalidad. Parece un poco DisneyLand. Los neoyorquinos se quejaban recientemente de esto mismo (aunque mas en la linea de las normas restrictivas “por su bien”) y no se si habra alguna relacion entre estas megalopolis.

    • La cultura del sexo tiene extremos extranyos aqui. Por un lado, todos mojigatos y por otro cibercafes con adolescentes viendo paginas porno sin pudor. Hasta cierto punto tiene sentido si lo comparamos con las estadisticas de busqueda en Google de palabras como SEX y similares en paises con restricciones en moral sexual, donde destacan sobre otros paises menos pendientes de la intimidad de sus ciudadanos. Digo “hasta cierto” porque esos paises son tipicamente de cultura musulmana tradicional y en Japon tenemos budismo y sintoismo. Sin embargo, parece haber una correlacion entre “no se habla de eso” y “me explayo en un cibercafe”.

    • Veo mucho cartel/slogan que hace referencia a la felicidad. Mejor dicho, a la Felicidad. Referencias a que un producto nos dara la felicidad las tenemos en Espanya pero en Japon usan directamente esa palabra y muy a menudo. Por ejemplo, una cadena de cafes te asegura que te tomaras una “taza de felicidad” y una sala de lectura de comics promete “un espacio de tranquilidad y felicidad”. No se si tiene raices en la espiritualidad del pais o simplemente en una forma directa de generar negocio pero a mi me sorprende lo explicito que resulta.

    • Cuando en las guias hablan de la importancia del espacio y el silencio en Japon no suelen prepararnos del todo para la importancia de esto. Por ejemplo, todos los japoneses tienen un moviles gigantes con los que pueden jugar, chatear, navegar por internet, ver la tele, etc. Y desde hace varios anyos. Sin embargo, creo que no he llegado todavia a escuchar un sonido de llamada. Ademas, en el metro, en donde hay plena cobertura, dejan de hablar por telefono inmediatamente. Y si la conversacion que mantenian en el anden ha de seguir un minuto mas, hablan muy muy bajito y con cierto desasosiego hasta que finalmente cuelgan. Por el contrario, nuestro grupo de cuatro espanyoles, sin ser particularmente ruidosos, debemos de estar subiendo la media nacional de decibelios. Para empezar… hablamos en el metro como si nada!

    • Tokyo tiene, junto con las areas suburbanas, unos 25 millones de habitantes. Podriamos esperar atascos de igual magnitud y, sin embargo, todavia no he visto nada que se parezca a un tapon tipico de Calle Alcala o similar. Como lo consiguen teniendo esos cochazos que conducen? Tengo que enterarme pero creo que parte de la solucion esta en dos factores: un sistema de metro/tren urbano practicamente infalible que usan de forma masiva y centenas de miles de bicicletas que ocupan un volumen muy inferior al correspondiente coche. Madrid no puede apostar claramente por lo segundo porque hay pocas zonas planas y, en lo primero, aun le queda mucho que aprender pues no importa lo muy modernas que sean tus instalaciones si hay averias cada poco tiempo o la climatizacion es mediocre. Sin embargo, aqui el billete de metro/tren es significativamente mas caro que en Espanya aunque hay buenas ofertas para los abonados.

    • Los japoneses hablan poco entre ellos. Te das cuenta de esto cuando entras en un sitio concurrido y tu mismo puedes entablar una conversacion sin muchos problemas. Este punto positivo esconde otras realidad algo preocupantes para un occidental y es ver como a tu lado en un restaurante de comida rapida dos chicos no se hablan mientras juegan con sus videoconsolas portatiles. Solo percibo “ruido de conversacion” cuando hay grupos de cuatro o mas adolescentes (chicos, sobre todo) que tienen pinta de “rebeldes”.

    • Una clara excepcion al silencio generalizado es el comercio (da igual que sea pequenyo o grande). Tienen siempre una tropa de tamanyo variable que te grita (con o sin megafono) las ofertas de la tienda, sin descanso, todo el dia. Siempre con una sonrisa y siempre con un berrido. Si a mi me resulta incomodo, no entiendo como no los han liquidado ya aqui. Solo se me ocurre pensar que el ruido y el spam sonoro estan bien vistos si tiene como objetivo informarte de los productos de una tienda. Si una tienda no puede permitirse estos loros humanos, despliegan pantallas de video con trailers y anuncios cada tres metros de manera que pueden cambiar de ambiente “sonoro” en cinco pasos.

    • Como ultimo comentario de hoy, recalco la absoluta orientacion al servicio que tienen los japoneses. Da igual lo poco que vayas a comprar, el aspecto que tengas o las estrellas del hotel en donde te hospedas… el trato es exquisito. No me importa si piensan que soy un cerdo americano (y estos dias puede haber mal rollo tras una violacion de un americano a una ninya japonesa en Okinawa) porque nunca lo sabras. Te sientes bien tratado y te acostumbras rapido. Nadie te aparta a un lado si tiene prisa como los vendedores de El Corte Ingles. Todos te indican amablemente cualquier cosa. Siempre sonrisas, siempre pequenyas (o grandes) reverencias. Y cuando finalmente compras algo, cuando les haces el honor de gastar tu dinero porquerioso en su establecimiento, te lo agradecen todos (incluso uno que pasaba por alli) con reverencias aun mas acusadas y sonrisas que ni un liftin, oiga. Y te vas con tus caramelos a la calle con una sensacion de…. “felicidad”.