Ciudades de Japón
Oct 20
Tokyo: Shinjuku y Akihabara
Bueno, hoy es viernes por la mañana y estamos a un día de volver. Creo que a ambos se nos ha hecho corto el viaje y eso que hemos ido de aquí para allá. Hemos visto Tokyo, Kyoto, Koyasan y Nara. En principio hemos realizado un viaje mezcla "estándar" o "recomendando" y "personal", lo que era de esperar por nuestras afinidades particulares.
Ayer estuvimos en los edificios del gobierno metropolitano de Tokyo. Es una construcción imponente, de unos 240 metros de altura con un mirador en una de las plantas superiores. Nos gustó mucho el diseño exterior (muy copiado en Anime y Manga futuristas) e interior (parecido a un chip gigantesco). Seguimos paseando por la zona de Shinjuku que apenas habíamos tocado y descubrimos que existen callejuelas y pasajes oscuros y bladerruneros al lado de grandes avenidas comerciales. Dicho de otra manera, hay sitios donde hay colillas tiradas por el suelo ¡y nosotros sin saberlo! Por cierto, Coca Cola tiene aquí un producto local de té verde frío que está asqueroso (le falta azúcar, algo incomprensible para Coca Cola pero no para el paladar japonés).
Comimos bien y barato en un lugar llamado La Pausa (italiano con pizzas ultrafinas) después de encontrar una cámara de fotos para Ana a buen precio. Entramos en una librería bastante enorme (con ascensoristas femeninas que no paran de hablar suavecito) y Angela encontró el libro de texto de 3ro de Japonés que se usa en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, así que se ahorró encontrarlo a la vuelta. Después, nos fuimos por última vez a Akihabara para encontrar una tienda de robots que se nos pasó las dos veces anteriores (Tsukumo Robot) y me compré el kit de Lego Mindstorms NXT que salió a principios de año. Dimos otro paseo y volvimos al hotel. Mientras Angela disfrutaba de su PSP, yo montaba el modelo de prueba de Lego Mindstorms (unos 30 minutos con cincuenta piezas) e hice algunas pruebas. El kit de Lego tiene lo siguiente:
- Más de 500 piezas de estilo adulto. Desde enanas hasta bien largas.
- Un núcleo que tiene el procesador, la memoria, los conectores y la pantalla
- Un sensor de intensidad de luz y de cromatismo.
- Un sensor de sonido (mide decibelios).
- Un sensor de presión (para saber cuándo has tocado algo o has llegado a algún sitio, útil para robots que cogen cosas).
- Un sensor de ultrasonidos. Una especie de sónar que te indica a qué distancia está un objeto en frente.
- Tres motoroes para hacer grirar lo que quieras y que tienen control total sobre el número de vueltas y su velocidad.
Vamos, que llamarlo juguete no es del todo justo (se puede programar visualmente con un software para el PC o con un lenguaje llamado NQC que se parece bastante a C y que permite control total). En la misma tienda vimos modelos de robots japoneses, uno de los cuales valía unos 3.200 euros y el resto rondaba los 600. Así que mi kit por poco más de 200 euros era lo máximo que podría haber comprado y tan contento que me fui. Además, puedo inventar cientos de robots diferentes con un solo kit.
Fuimos de nuevo al hotel y decidimos darnos una vuelta por esta especie de isla artificial en donde nos encontramos. Miramos la guía y fuimos a ver dos centros comerciales cercanos, AQUACITY y DECKS. En una sola palabra: IMPACTANTE. Son enormes. Pero eso no es lo interesante. Tienen zonas de restaurantes que parecen pueblecitos reconstruidos a escala. Es como si hubieran cogido una calle de Siena y la hubieran transportado aquí sólo para al final te metas en un restaurante italiano gigante y muy decorado. En Decks pudimos pasear por la reconstrucción de un bazaar asiático con tiendas llenas de artículos de hace más de treinta años. La iluminación, los sonidos, todo te hacía parecer que estabas en un tugurio de Shangai comprando juguetes de los años 50.
Los paseos de Odaiba son bastante bonitos. Hay una vista espectacular de Tokyo (el mar hace mucho con las vistas tipo skyline...) y está todo limpio y cuidado hasta el último detalle.




