Egipto » Descubriendo la cultura egipcia - Luxor, Templo Karnak, Valle de los Reyes

Descubriendo la cultura egipcia

| Más
Avenida de Esfinges - Descubriendo la cultura y turismo de Egipto
Acceso Templo de Karnak - Descubriendo la cultura egipcia
Luxor - Descubriendo la cultura egipcia

Día 1

Desde pequeños soñábamos con un país lleno de sorpresas, grandes descubrimientos, enigmas, construcciones monumentales con coincidencias matemáticas y astronómicas, lleno de misterios y exotismo, tanto en sus costumbres como en su gastronomía, en sus olores, en su luz.

Con una cultura milenaria y situado en la cuna de la civilización, Egipto, con sus 55 millones de habitantes, es África, es un sueño que ahora podemos sentir y vivir como en un cuento de las mil y una noche.

Nuestro vuelo nos llevó a Luxor, cuyo aeropuerto se cobija bajo una gran carpa en la que miles de personas intentan ordenar sus trámites, sin conseguirlo, dentro de un caos en el que es imposible moverse. La confusión es general e impide el traslado de los equipajes y la obtención de los correspondientes visados. A duras penas, sobre las maletas, rellenamos unos formularios que nos sirven para pasar por la inspección de aduanas, no estando correctos por faltarle unos pequeños sellos pegados en los pasaportes.

Solucionado el trámite, repetimos el paso aduanero y ya podemos salir del aeropuerto

Nos esperan con un microbús en cuyo techo ponen el equipaje que, antes, unos árabes intentaron coger para trasladarlo unos metros a cambio de una propina (un euro) por la gestión.

Bajo un cielo luminoso y radiante, y mientras gozamos con la vista de las siluetas de palmeras recortándose en el horizonte, nos trasladan directamente a nuestro barco en el que realizaremos un crucero por el Nilo, el mayor río del mundo, con mas de 6.600 Km., representando la mayor vía de comunicaciones de Egipto.

Nos recibe nuestro guía, hablando bastante bien nuestro idioma, y entre vasitos de cárcade (licor refrescante de color rojo intenso y perfumado paladar), y de té con menta, nos explica los planes próximos, las costumbres locales y las recomendaciones básicas para los siguientes días.

Nuestro camarote es de tamaño normal, tiene un baño completo, Tv., frigorífico, caja fuerte, aire acondicionado y, sobre todo, un balcón al exterior que nos ilusionó mucho.

La cena bien, evitando las verduras sin cocer, los cubitos de hielo y las botellas abiertas por miedo a la gastroenteritis.

Nuestro primer día en Luxor transcurre levantándonos bien temprano y, tras un abundante desayuno que incluye frutas, frutos secos, tostadas, bacón, etc. comenzamos con la visita al templo de Karnak, llamada Tebas por los griegos, impresionándonos la majestuosidad y el tamaño de su acceso (Pilón) y, tras el que se encuentra la sala hipóstila, con una dimensión de 104 x 52 metros que alberga un bosque de 134 robustas columnas de 24 metros de altas, profusamente decoradas y con artísticos capiteles papiriformes que soportan pesados techos de piedra.

Aún es de noche pero pronto empieza a aclarar el día hasta presentar un cielo limpio e intenso. El primer rayo de sol nos sorprende penetrando exactamente por el vértice de la puerta, iluminando el templo de Karnak en toda su extensión, es algo misterioso, tal vez místico, que nos descubre los innumerables mensajes esculpidos en la piedra representando escenas, tanto cuotidianas como divinas o de iniciación, así como escrituras en jeroglíficos (utilizada desde hace unos 5.000 años), y aquellas que quedan enmarcadas en una especie de lazo rectangular denominadas cartuchos y que, atendiendo a las explicaciones, podemos interpretar en algunos casos.

En su esplendor, todo el recinto del templo de Karnak llegó a tener una extensión de 1.230.000 metros cuadrados, estando protegido y aislado por altos muros de adobe, pudiéndose acceder por nueve puertas, dos de ellas, las principales, definiendo el eje Este – Oeste. La construcción de todo el complejo se llevó a cabo a lo largo de 2.000 años, llegando a albergar en su interior hasta 20.000 personas.

En realidad, todo el conjunto está constituido por tres recintos – templos que se encontraban unidos por avenidas de hasta cuatro kilómetros, flanqueadas de esfinges, bien con cabeza de carneros o humanas, conservándose algunos tramos.

También quedamos admirados por la grandiosidad del templo de Luxor, constitutivo del conjunto anterior, cuya configuración corresponde a la estándar con la zona de acceso, poseyendo una colosal puerta con una estatua y un obelisco a cada lado, uno de los cuales se encuentra hoy en la pza. de la Concordia de Paris, la zona para el culto y la magnificencia del bosque de grandes y gruesas columnas. Ambos templos se encontraban unidos por la avenida de esfinges sentadas antes referida, de las que quedan una representativa muestra que da una idea de la configuración original.

Gran admiración nos produjo la contemplación de los famosos Colosos de Meno, mandados a construir por Amenofis III, solitarios en medio del campo, parecen contemplar el paso de las personas que admiran su gran tamaño y majestuosidad.

Las esculturas son muy altas y, al parecer, custodiaban la entrada a un templo que, con el paso del tiempo, desapareció.

Cuentan que uno de ellos, al amanecer emitía sonidos parecidos a lamentos que, incluso provocó que se nombrara una comisión de traductores para interpretar los extraños sonidos por los que se tomaron muchas decisiones basándose en las interpretaciones que se les daba. Posteriormente se comprobó que, al estar esculpidos en dos tipos distintos de piedras (gres y granito), las dilataciones por diferencia de temperaturas al recibir los primeros rayos de sol, eran las responsables de los enigmáticos sonidos que habían sido interpretados como el pronunciamiento de un oráculo.

Impresionante y sobrecogedora fue la visita al Valle de los Reyes. El sol radiante agotaba nuestras fuerzas que nos impulsaban a contemplar tan maravillosas obras realizadas tantos siglos atrás, y que perduran debido al clima tan extremadamente seco, pudiéndose apreciar perfectamente la policromía original.

De las tumbas conocidas nos recomiendas ver tres de ellas, las “más vistosas”, siendo común a la mayoría su configuración básica, consistente en un pequeño acceso a una galería que, en las que visitamos, estaba ricamente adornada con figuras y cartuchos esculpidos en la piedra y policromados, con algunos cámaras laterales, en rampa descendiente hasta llegar al recinto funerario donde se suele conservar el sarcófago más externo, que suele ser de un gran bloque granítico donde se esculpió el hueco y la tapa, y destinado a albergar los siguientes, hasta el que contenía la momia. Normalmente, tanto esta como los sarcófagos más ricos, se encuentran en los museos, muchos fuera de Egipto.

El acceso al corazón de la montaña es cómodo, mediante pasillos con tarimas de madera que permiten observar las bellas decoraciones laterales, mientras la temperatura sube por la gran cantidad de personas que hacen la visita.

La tumba de Tutankhamon, descubierta por Carter en 1.922, no es la más rica en decoración.

Las actividades en el barco no dejan apenas tiempo libre. Al anochecer se realiza el intento de salvar el desnivel del agua mediante el acceso a la esclusa de Esna, pero debido al elevado número de barcos, tenemos que esperar hasta media noche, contemplando mientras, desde nuestro balcón, un cielo concurrido por miles de estrellas centelleantes y una gran luna que empieza a elevarse sobre el horizonte, reflejándose vivamente sobre la superficie del Nilo.