Crucero por el Nilo y El Cairo
Miércoles, 18 de junio de 2003 - Pirámides de Saqqara, El Cairo
Nos despertamos a las 6:45 y a las 7 ya estamos listos para empezar a desayunar. Tomamos un poco de ésto y un poco de aquello, y sobretodo... dos ice teas. Ummmm!!! Qué ricos!!! Somos de costumbres fijas. A las 7:45 empieza nuestra jornada turística. Hoy exploraremos los alrededores de El Cairo. Nuestro plan matutino incluye echar un vistazo a Abusir, Saqqara y Dahsur, tres lugares muy distintos al bullicio del El Cairo y que, por suerte o por desgracia, atraen a muy pocos visitantes. Excepto en las pirámides de Saqqara, en los otros sitios estamos completamente solos.
Hoy hace un día muy gris, o hay mucha contaminación o será cualquier cosa menos lluvia. ¡Qué pena! Pues los paisajes que atravesamos son auténticos vergeles.
A 27 km. al sur de El Cairo encontramos nuestro primer destino: Abusir. El complejo está en reformas y teóricamente no se puede visitar, pero aquí si sueltas la mosca puedes tener la suerte de que te dejen entrar. Aziz pregunta y tenemos las puertas abiertas, a cambio de una propinilla y de no hacer mucho ruido. El recinto esta al borde del desierto y empezamos una caminata por lo que queda del templo acompañados por un trabajador que conoce el camino y un poquito de inglés. No se puede entrar en la pirámide de Sahure, pero caminando entre piedras y arena la visita se convierte en una aventura. Aquí no hay rastro de vida vegetal. Decidimos dar 20 £ de propina para que se las repartan entre los que nos han dejado pasar y el señor que nos ha acompañado. Quieren más, ¡cómo no!, pero a nosotros ya nos parece bien. No se trata de ser rácano a más no poder, sino de pagar un precio justo en comparación al valor de cosas que conocemos (taxis, transportes, bebidas...)
Volvemos al taxi y proseguimos en dirección a las pirámides de Saqqara. Saqqara se convirtió en la necrópolis real de Menfis, capital del Imperio Antiguo, antes de que lo fuera Giza. Y a medida que Menfis crecía, el complejo de Saqqara también, hasta llegar a cubrir un área de 7 km. El ticket de entrada vale 10 £ por persona (bueno...vale 20, pero nosotros mostramos el DNI como el carnet de estudiante, y así pagar la mitad), más 5 £ si se quieren visitar las nuevas tumbas (eso dice el ticket), y 5 £ más si se quieren sacar fotografías.
Lo más espectacular que encontramos aquí es la pirámide escalonada de Zoser, el prototipo de las de de Giza. Y como nos viene de gusto dar la vuelta a la pirámide y cansarnos poco, hacemos el paseo montados a camello. Toca regatear, pero ya no es problema. Ya no nos queda gota de vergüenza, así que 5 £ por camello y gracias. Excepto la subida y la bajada al camello, que da hasta vértigo, el ir montado sobre él es como ir sentado encima del tío vivo, que no deja de subir y bajar lentamente. Pensamos que la entrada a las nuevas tumbas es para visitar la mastaba de Ti (aunque no estamos seguro de que sea ésta). Un señor, que resulta ser el vigilante, nos localiza entre las arenas del desierto, nos pide el ticket y nos lleva hasta la entrada de la mastaba. Saca su llave, abre la puerta y pa dentro. El recinto es pequeño, pero sus cámaras están cubiertas con dibujos de los oficios, jeroglíficos y figuras esculpidas en la piedra.
Volvemos al taxi y cuando pensábamos que ya íbamos hacia Dahshur, Aziz hace otra parada. Se trata de la pirámide de Mereruka, también en Saqqara, e incluida en el precio de la entrada. Queda claro que nuestro taxi no es la primera vez que viene por aquí y se conoce el lugar. Desde el exterior, la pirámide no parece gran cosa pero el interior está lleno de cámaras con pinturas y estatuas. No está mal, pero ya nos cuesta sorprendernos.
Ahora sí que emprendemos camino hacia Dahshur, que se encuentra a 64 km. de El Cairo, y donde destacan la pirámide combada, que es la primera pirámide propiamente dicha (ya no es escalonada) y la pirámide roja. Ambas tienen poco màs de 4.500 años de antigüedad, y se construyeron después de la pirámide de Zoser y antes que las de las pirámides de Giza y Abusir.
Pagamos las 5 £ que vale la entrada y que incluye entrar en la pirámide roja. Es muy similar e igual de impresionante que la de Keops, pero mucho más barata (aquella costaba 40 £) y mucho más tranquila, pues estamos completamente solos en medio de la nada.
A la pirámide combada no se puede acceder, pero nos acercamos tanto como podemos con el taxi para tomar unas fotografías.
La visita ha llegado a su fin y hemos quedado muy, muy y muy contentos de la excursión. Altamente recomendable!!!. Regresamos a comer a El Cairo. Aziz nos lleva a un restaurante detrás de las pirámides de Giza bastante correcto y con aire acondicionado (que es de agradecer). Tomamos unos menús (25 £ con bebidas incluidas). Después de comer regresamos al hotel. Quedamos con Aziz para que nos venga a recoger sobre las 8 de la tarde para ir al centro, y nos vamos todos a descansar, unos a la habitación y otros a la piscina. Nosotros somos de los primeros. Después de tres horas de siesta, ya nos volvemos a sentir con las pilas recargadas. Ya estamos listos para volver a Jan al Jalili, nuestro rincón preferido.
Antes de entrar en el mercado turístico, nos gustaría ver la danza de los derviches (que, según la guía, la entrada es gratuita) en Al Ghurí, pero una vez ahí, nos informan que el espectáculo ha sido trasladado a otro lugar (a la Ciudadela). Así que, ya que estamos, decidimos visitar la mezquita de Al Ghurí. En esta zona, y a pesar de estar a escasos metros del Jalili (justo en el otro lado de la calle) los turistas también brillan por su ausencia.
Nos ofrecen visitar la mezquita y el minarete por 12 £ por persona (sin dudarlo haceros pasar siempre por estudiantes o pagareis el doble). El tipo parece un poco mafioso y aquí no hay ticket que valga; el dinero directo a su bolsillo, pero bueno... más se perdió en Cuba. Lo único interesante, es la vista desde lo alto del minarete (da un vértigo que saca el hipo), con la ciudad y el mercadillo a nuestros pies. Callejeamos un poco por los alrededores de la mezquita (el mercado árabe) y regresamos al Jalili.
Recorremos decenas de callejones, compramos incienso y ½ kilo de carcadé (35 £ x kg.) en una tienda de alimentación con muy buen aspecto y sin regateo que valga. También visitamos la famosísima tienda de Jordi donde compramos perfumeros y un papiro. Jordi tiene precios fijos, y bastante baratos. No sería mala idea pasarse por aquí antes de empezar a comprar para enterarse un poco de por donde va la cosa. Un ejemplo: papiros bonitos y pintados (hice la prueba de la churrupaílla en uno que no me quedé y que escondí debajo del montón) a 10 £ (tamaño A3/A4). Quizás el papiro no sea papiro papiro, no lo sé. Lo que es seguro es que a estos precios no se trata de ningún un robo.
Otra vez estamos hasta la tantas, y hacia las dos de la madrugada y sin cenar, nos retiramos. Si en la cubierta del crucero el tiempo pasaba lentamente, aquí parece que nos roben los minutos.
La calle está repleta de gente. Aziz nos explica que es muy normal que los hombres estén en la calle hasta muy muy tarde, charlando en cualquier sitio, o sentados en un bar con una sisha en una mano y un te con menta en la otra. Algo así como la vida en verano en nuestros pueblos, con la diferencia de que aquí se ven pocas mujeres y muchas sishas.
Realmente, para los que como nosotros disfrutan moviéndose y no les gusta pasarse los días tumbados a la bartola, lo de coger un taxi por todo el día vale mucho, muchísimo la pena, aunque no se vaya muy lejos. Vale tanto la pena que en otra reunión improvisada y de última hora decidimos contratarlo de nuevo para el último día que nos queda. El muy cara nos pide más dinero. ¡Yo ya no sé si esto es cachondeo o qué! ¿Cómo le vamos a pagar más sin ir más lejos??? Además... saldrá más caro porque los mejicanos ya están que no se aguantan los pedos y dicen que mañana nos abandonan, que no se piensan mover de la piscina. Así que como los mejicanos ya no volverán a pisar el taxi decidimos pagar el día de hoy. Habíamos acordado 125 £ y le damos 150. Parece que Aziz está contento. Buenas noches, Aziz!!!. ahora no te vayas a gastar todo el dinero yéndote de fiesta, que la noche es joven, pero tú ya no!!!.
Estamos agotados ...ufffff... pero estamos más hambrientos que cansados, así que mientras todos se van a dormir, nosotros no perdonamos el llevarnos algo a la boca y un par de aspirinas para reponer fuerzas. ¡Qué menos!!!. ¡Por fin a la cama!. Ayyy cuanto echo de menos estar mas tiempo abrazado a la almohada...




