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Turismo por la Lombardía, Italia

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Fecha del viaje : 
03 de Abr de 2005 - 16 de Abr de 2005
Casa a orillas del Lago - Turismo en el Lago Como
Lago y Nubes - Turismo en el Lago Como
Navegando el Lago - Turismo en el Lago Como

Una de las empinadas calles de BellaggioNuestra intención es dedicar aproximadamente día y medio al lago de Como. Aunque no hemos planificado ningún recorrido, decidimos en primer lugar acercarnos a Bellagio, localidad situada al sur del lago y tal vez la más famosa de la zona (en algunas guías se la destaca, un tanto exageradamente a mi juicio, como la ciudad más bella de Italia). El problema de esperar mucho de un sitio es que luego difícilmente se cumplen las expectativas. Bellagio es sin duda una localidad hermosa, atravesada por estrechas callejuelas empedradas que parten del paseo que surca la orilla del lago y punteada por un elenco de magníficos y pintorescos edificios decimonónicos. El lugar, así descrito, parece idílico. El problemas reside, a mi entender, en el acoso y derribo a que el turismo ha conseguido someterlo. A pesar de la tranquilidad que todavía se disfruta en espacios como los Jardines de Villa Melzi, difícilmente puede uno escapar al influjo de banalidad y ordinariez propio de la especialización turística y que persigue al visitante adondequiera que vaya. Abundan los comercios y los restaurantes para turistas, y el antiguo alma de pueblecito costero ha desaparecido por completo. Bellagio queda así, pues, más como un decorado elegante que como algo vivo y dinámico.

Fachada de la Catedral de ComoMenos hermosa, aunque más sorprendente que Bellagio, es Como, la capital que da nombre al lago. Tal vez porque no se espera demasiado de la visita, al contrario que sucede con Bellagio, en Como uno logra encontrarse más a gusto y más libre, lo que a la postre significa también menos decepcionado. Pero no es sólo una sensación: la ciudad no carece de atractivos, empezando por su Catedral, un magnífico edificio resultado de diferentes estilos arquitectónicos que fue comenzado en el s. XIV y terminado a finales del XVIII. Imponente resulta sin duda alguna su fachada principal, así como la logia construida justo al lado; igualmente, la misma plaza donde se encuentra, San Fedale, que al atardecer adquiere una tonalidad sutil y delicada, merecería una mirada más atenta. Desde esta misma plaza se puede seguir por Via Vittorio Emanuele y, de camino, disfrutar de algunos de los coquetos patios que se asoman tímidamente a la ciudad. La Piazza del Mercato de Grano acoge un buen número de edificios bastante antiguos, algunos de exquisita fachada de ladrillo. En Piazza Alessandro Volta se pueden hallar diversos restaurantes donde disfrutar de una cena tranquila. En resumen, merece la pena perderse una tarde por las callejuelas de la ciudad amurallada, casi toda ella cerrada al tráfico, cuya coherencia arquitectónica es más que relevante.

Vista general del lago a la algura de Sala ComacinaNuestro segundo día por el lago nos depara la visita a algunas localidades realmente entrañables, como Sala Comacina, un encantador pueblecito de pescadores situado frente a la llamativa Isla Comacina. De la carretera principal que la cruza surgen numerosas callejuelas empedradas que conducen a pequeños pero románticos embarcaderos, inactivos a esa hora del día. La pequeña iglesia románica del s. XII situada junto al lago y la espectacular torre-campanario de la Chiesa María Maddalena (de los siglos XI-XII) que se eleva imponente sobre los tejados constituyen otros dos referentes imprescindibles.

Algo más al norte, llegamos a Cadenabbia, con sus elegantes fachadas fin de siglo que dan a la carretera. Merece la pena dar un pequeño paseo por Viale Regina a orillas del lago, un ambiente lánguido y un tanto perezoso. En esta época del año -estamos en mayo- apenas hay turistas, lo que incrementa notablemente su encanto. Desde Tremezzo, el pueblo inmediatamente anterior, toda la orilla oeste aparece rebosante de majestuosas mansiones con exuberantes jardines, de manera que la vista apenas encuentra un momento de descanso. No en vano, numerosas grandes fortunas europeas han encontrado en este enclave el lugar perfecto donde hacer un alto en su afán especulativo. El lago de Como es un remanso de tranquilidadComo curiosidad, uno de las lugares con más encanto de Cadenabbia es el Hotel Bellevue, con su aire de exquisita decadencia y sus inmensos salones decimonónicos.

Menaggio respira del mismo aire levemente decadente. La temperatura en estos momentos es de veinticinco grados y luce un sol suave, ligero, tremendamente amable. Hay poco turismo. En este instante, puede que esté disfrutando de las sensaciones más deliciosas de todo el viaje. La plaza Garibaldi resulta acogedora, y tampoco desmerece lo más mínimo un pequeño paseo por la avenida que bordea el lago. Desde aquí salen numerosos ferries que conectan la otra orilla. Nosotros tomamos uno hasta Varenna, la que a la postre resultará la localidad más encantadora del lago.

Es Varenna un pueblo tranquilo, carente de palacios e imponentes mansiones, pero que rezuma calidez por todos sus costados. Varenna es un pueblo tranquilo que rezuma calidad por los cuatro costados.El pequeño puerto que da al lago parece extraído de un cuadro pintado por algún autor romántico del diecinueve: la armonía estética de las fachadas, en colores pastel de diferentes tonos, resulta extraordinaria. Las calles, estrechas y empedradas, parecen empinarse hacia arriba a la búsqueda de una tranquilidad y un sosiego aún mayores, hasta acabar en la Piazza S. Giorgio, tal vez el punto menos llamativo del lugar. Desde el Catelo Viechio se obtienen unas espléndidas vistas de todo el lago. Junto al Castelo, el restaurante Il Portichetto sirve buenos platos a precios razonables.

La parada en Lecco es breve pero obligada: llega la hora de cenar. Apenas tenemos tiempo para echar una sucinta ojeada al lugar. Casi por azar, recalamos en el restaurante Dai Brambilla, situado en una callejuela de Via Covour, cuya cocina no podemos por menos que calificar de excelente. El lugar está regentado por tres mujeres, y por si alguien decide detenerse aquí, diré que de todos los platos que disfrutamos -todos magníficos- yo me quedaría con el pescado del lago en salsa vinagreta: realmente excelente.