Turismo por la Lombardía, Italia
Bérgamo es una hermosa ciudad medieval que no deja de sorprender en cada rincónOtra de las sorpresas agradables del recorrido. La ciudad alta, cuya estructura medieval se conserva intacta, constituye toda una delicia para los sentidos. La Piazza Vecchia se erige en el corazón de la villa, y, según Stendhal, se trata de "la plaza más bella de la tierra". No en vano, acoge algunos de sus más peculiares edificios: el Palazzo Nuovo, el Palazzo del Podesta y el Palazzo della Ragione, cuya entrada está situada en la llamada Torre Civica, una inmensa torre campanario desde cuya cúspide se obtienen unas impresionantes vistas de la zona. Justo al lado se halla la Catedral y la mucho más interesante iglesia de Santa Maria Maggiore, cuya ornamentación exterior, gótica aunque de planta románica, y sobre todo la interior, en el más puro estilo barroco, no deja indiferente a nadie. A mí, al menos, me pareció exuberante y grandiosa, lo que no es poco. De la plaza surgen numerosas vías que recorren la ciudad a todo lo largo y ancho, aunque la Via Colleoni merece ser destacada como su arteria principal.
Bergamo da para un día e incluso más, si a uno le gusta deleitarse con cada rincón y cada una de sus magníficas fachadas. Un paseo por la Rocca después de comer puede ayudar a hacer una digestión reposada. Más al norte, encontraremos la Piazza della Cittadella, y arriba del todo, adonde se puede llegar en funicular, el Forte di San Marco -o lo que queda de él-, vigilante para que todo continúe como siempre.
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En resumen, un viaje breve pero bien aprovechado que, si el tiempo es benévolo, permite visitar varias de las localidades septentrionales más hermosas de Italia, y, como siempre que se llega a cualquier parte de este maravilloso país, acceder a algunas de las más impresionantes obras que el hombre del renacimiento legó al resto de la humanidad.



