Flamenco en Sevilla, una ciudad con alma gitana
Entre los numerosos encantos con los que cuenta la ciudad de Sevilla, se encuentra el flamenco. Esencia del carácter sevillano, el flamenco es la más profunda expresión artística del espíritu andaluz. El flamenco en Sevilla es mucho más que un género musical que se puede disfrutar acompañado de unas buenas tapas o una copita de Jerez; es cultura, tradición, historia, presente y futuro. Es cante, baile y duende. El flamenco en Sevilla tiene vida propia.
Los orígenes del flamenco se remontan al siglo XVIII y tiene como protagonistas a los andaluces de etnia gitana, también conocidos como flamencos. Si bien hay diversas teorías respecto de porqué los gitanos se ganaron dicho apodo, la mayoritariamente sostenida apunta a que flamenco deriva de flamancia, que deriva de “flama”, palabra que en germanía alude al temperamento fogoso tan propio de los gitanos y tan bien manifiesto en la cultura del flamenco y en sus expresivos bailes.
El flamenco tomó como fuente de inspiración la música y danza tradicionales andaluzas, entre las que se cuentan las seguidillas, las sevillanas, los fandangos y los trovos. Sin embargo, el estilo finalmente adoptado por el flamenco a lo largo del siglo XIX lo diferenció de todos estos géneros. Finalmente, la ejecución de los cantes por los gitanos lo alejó definitivamente de las melodías populares y le dio una identidad propia, aunque las variedades tradicionales del cante flamenco, llamadas palos, tomaron sus nombres de aquellas inspiradoras piezas de folclore andaluz. A esto se debe, que si bien las sevillanas en sí mismas surgieron como un género musical mucho antes de la aparición del flamenco, incluso antes del dominio de los Reyes Católicos en España, hoy en día se conoce con el mismo nombre a uno de los palos del flamenco, entre otros casos similares.
El carácter marginal del flamenco se origina, y perdura, con la marginación que se les impuso a los gitanos españoles. Recién luego de la Guerra de Independencia Española, que finalizó en 1812, prevalece un sentimiento de orgullo racial español que alivia el ambiente de dificultades y persecuciones y los primeros intérpretes gitanos llegan a la Corte siendo bien recibidos. Con el tiempo, y muy a pesar de los movimientos culturales contrarios y opresivos, surgieron los primeros cafés cantantes, la ópera flamenca y las fusiones con los géneros musicales emergentes durante el siglo XX. Actualmente, las influencias del rock, pop, blues o música latina ha desdibujado un poco las raíces del verdadero flamenco y, fundamentalmente por ello, Sevilla es uno de los principales sitios donde el viajero se puede adentrar en él. Entre los principales cantaores del flamenco tradicional, se destacan en la actualidad Arcángel, Miguel Poveda, Mayte Martín, Marina Heredia o Estrella Morente.
Si lo que se desea es conocer el flamenco en Sevilla, en su estado natural y puro, basta con caminar por la ciudad. Los sevillanos aman el flamenco y es habitual que niños, jóvenes y adultos sepan bailarlo. Asimismo, es común también que, estando en algún bar, la gente cante y baile espontáneamente. Algunos bares de flamenco se encuentran concentrados en el barrio de Triana. Entre estos, se destaca El Mantoncillo, (Alfarería, 104) un espacio en el que las fotografías y el espíritu de flamenco y tauromaquia dominan la escena, destinada a mantener un ambiente selecto, y permiten pasar una agradable velada a quienes lo visitan y son recibidos por José, miembro de la tradicional familia Montoya. Otro agradable lugar ubicado en el barrio de Triana es El Tejar (San Jacinto, 68) un bar muy acogedor que admite pasar el rato en las distintas mesas que se encuentran en su interior, rodeadas de fotos y cuadros de gran calidad ambientados con luces bajas, o en el pequeño patio anexo y que cuenta con precios accesibles.
Por otro lado, algunos bares de flamenco ubicados en el centro de la ciudad son Pata Negra, que toma su nombre de una famosa banda de flamenco formada en el barrio Las Tres Mil Viviendas por los hermanos Raimundo y Rafael Amador Fernández, en la Plaza de San Leandro. Por su parte, El Perro Andaluz (Bustos Tavera, 11) es uno de los lugares más peculiares de la ciudad. Con una fuerte apuesta por la actividad cultural, este lugar recibe exposiciones y conciertos, donde se presentan músicos jóvenes, noveles, especialmente cantautores.
Entre otros bares de flamenco interesantes, se puede mencionar El Tamboril (Plaza de Santa Cruz, 1), donde por las noches los músicos dominan la atención de la gente, la guitarra pasa de mano en mano y el entusiasmo por cantar y bailar constituye una buena diversión, acompañada de palmas. Por su parte, Lola de los Reyes (Blas Infante, 6) cuenta con el mejor flamenco en directo y un ambiente tranquilo, como para tomar unas copas. Aquí se combinan excelentes actuaciones, una buena atención y la calidez de Lola, la dueña, que también deleita a los presentes con su grave voz.
Por otro lado, los tablaos son los sitios específicos de espectáculos flamencos que se desarrollaron en los años sesenta y sustituyeron a los, hasta entonces templos de este arte, cafés cantantes. El nombre de estos locales alude a los paneles de madera sobre los que bailan los artistas. Si lo que se busca en Sevilla es un tablao, la consigna puede resolverse fácilmente, porque hay una gran cantidad, la mayoría de estos dedicados casi exclusivamente al turismo. Pero estas presentaciones son más bien caras y, si bien son de un buen nivel de profesionalismo, carecen de la pasión gitana característica del género; incluso, en algunos tablaos para turistas, los intérpretes cantan sobre el sonido de la melodía pregrabado.
Por lo tanto, vale en estos casos, si se pretende ver el espectáculo de flamenco armado para el turismo, guiarse por recomendaciones de personas confiables. Entre los sitios que, aún dentro del esquema de propuesta turística, son dignos de mencionar se encuentra El Arenal (Rodó, 7), ubicado en un edificio del siglo XVII con arquitectura y decoración típicamente andaluza, que cuenta con dos cenas show diarias –a las 20.30 y a las 22.30 hs- en las que intervienen artistas de primer nivel. Por otro lado, El Palacio Andaluz (María Auxiliadora, 18) ofrece un espectáculo similar, de gran despliegue y nivel, también en dos funciones diarias –a las 19 y a las 21.30 hs- con cena a la carta o menús para grupos. En el mismo sentido, El Patio Sevillano (Paseo Colón, 11) presenta dos funciones diarias -19 y 21.30 hs- y el precio del espectáculo es de 37 €, con bebida; 70 €, con cena de menú, y 59 € con cena a base de tapas.
Pero más allá de los espectáculos turísticos, y como el flamenco en Sevilla es, además de una manifestación cultural, una forma de vida, también hay sitios muy pintorescos donde se puede disfrutar de la verdadera pasión. En Casa de la Memoria (Ximénez de Enciso, 28) se dan dos espectáculos por noche y el derecho de espectáculos cuesta ente 10 y 12 euros. El flamenco es de tipo tradicional y también tienen lugar allí exposiciones permanentes y visitas guiadas. También se puede disfrutar de excelentes espectáculos, aunque de un tinte más bien alternativo con presentaciones de artistas y músico emergentes, en la Asociación Antigua de Seville (Castellar, 50), en donde la entrada cuesta 3 euros.
También hay sitios interesantes, de entrada libre, donde enamorarse del flamenco, como el bar Lo Nuestro (Betis, 31), donde hay música en vivo durante casi toda la noche al mismo ritmo que marchan las copas y con mucha presencia de gente local. Casa Anselma (Pagés del Corro,49), por su parte, es un sitio muy particular, en donde la dueña del local a las doce de la noche, todos los días, apaga las luces del bar y canta la “Salve Rociera”. Casi un mito de Sevilla, Anselma recibe las visitas que antes y después de la medianoche canta y baila y se divierte al ritmo de la guitarra. Otro clásico de la ciudad es La Carbonería (Levíes, 38), un antiguo almacén de carbón que fue transformado en bar. Este local consta de un sitio amplio y sencillo y tiene una terraza interior rodeada de plantas donde se combinan el flamenco, la música andaluza, la poesía, el blues y la música étnica.
La importancia del flamenco en Sevilla, lo vuelve protagonista de la vida cultural y artística de la ciudad. Por ello es que se pueden encontrar tiendas exclusivamente dedicadas a la venta de artículos con sentido flamenco. En Compás Sur (Cuesta del Rosario, 7) se pueden conseguir cds, dvds, partituras, libros, cajones de percusión, carteles y guitarras, además de tomar clases de baile con reconocidos profesores. En Flamenco Y Mas (San Luis, 120) también hay una amplia oferta de música, prendas de vestir, libros especializados y fotografías, entre otros artículos.
Uno de los fenómenos turísticos más llamativos vinculados al flamenco es el de los “fines de semana de flamenco en Sevilla ”, como producto novedoso de numerosas agencias de viaje que descubrieron un nicho específico en el desarrollado mundo del turismo. Estos paquetes incluyen un curso de 4 horas de danza flamenca, show flamenco en una peña, cena en un tablao y una visita al Museo del Baile Flamenco en un precio de alrededor de 350 euros.
Una visita particular para conocer las tradiciones alrededor de este género musical es el recorrido por el Museo del Baile Flamenco de Sevilla, promovido por la bailaora Cristina Hoyos. El Museo es una llave para ingresar al fantástico mundo del flamenco. En el sótano del edificio se preserva el aspecto original del ambiente muy al estilo siglo XVIII y allí se realizan talleres didácticos, exposiciones y clases de baile entre otras actividades. En la planta baja, el edificio dispone de dos patios donde se puede tomar un café, o simplemente relajarse en espacios diseñados en clave andaluz, una tienda de artículos vinculados al flamenco y el denominado “espacio del conocimiento”, donde se conservan bases de datos, documentos visuales y auditivos y libros de consulta. Ya en la primera planta se pueden conocer los orígenes del baile flamenco, los principales palos, el trayecto que recorrió el flamenco desde los patios hasta la Ópera de París, todo acompañado de testimonios de figuras relevantes y artistas. El recorrido por las salas finaliza con un espectáculo multimedia que resume y concentra los principales aspectos del baile. Asimismo, se realizan en la segunda planta del museo exposiciones temporales vinculadas y espectáculos de excelencia artística.
La importancia del flamenco en Sevilla, también condujo a la creación de la Bienal de Flamenco. Desde 1980, y cada dos años, se celebra este festival en diversos escenarios de la ciudad - Teatro Lope de Vega, Teatro Central, Teatro de la Maestranza, Reales Alcázares, Hotel Triana- en los que participan los más importantes artistas del cante jondo, a la vez que se le da la oportunidad a los talentos emergentes de incorporarse a la escena profesional del género.
Sin embargo, el trabajo que realiza el Patronato que se ocupa de la organización de la Bienal de Flamenco en Sevilla, no finaliza cuando termina el festival. No sólo rápidamente comienzan los preparativos para la siguiente edición, sino que además continúa con su misión de difundir cada día más este arte típico de la ciudad, por lo que permanentemente se encuentra organizando exposiciones, festivales y encuentros relaciones.
En el marco de las numerosas fiestas que celebran el flamenco en Sevilla se cuentan también el Festival de Jóvenes Flamencos, el Concurso Andaluz de Jóvenes Flamencos, el Festival Flamenco de Sevilla y La Fragua de Bellavista, que cada mes de abril pone en escena lo mejor del género en la ciudad. Este último, es un evento creado por la Peña Cultural Flamenca La Fragua de Bellavista, fundada en abril de 1975. Otro evento de fuerte presencia flamenca es la Feria de Abril, que paraliza la ciudad a lo largo de toda una semana, y todas las actividades se desarrollan en las numerosas casetas del Real, en las que también se baila flamenco.
La importancia del flamenco en Sevilla ha dado lugar a la creación de diferentes entidades para promoverlo. Una de ellas es la Fundación Cristina Heeren (Av. de Jerez, 2), creada en 1993, donde se dictan clases de cante y guitarra y baile. Así también, existe la Federación Provincial de Entidades Flamenca de Sevilla que, desde 1977, agrupa a las entidades flamencas –desde las más ortodoxas hasta las más modernas- y alcanza, en la actualidad, alrededor de cien socios. Esta institución se ocupa de celebrar y organizar numerosos festivales y conciertos.
Como se puede observar, la pasión flamenca es una forma de vida de la que se pueden encontrar manifestaciones permanentemente en Sevilla. Los típicos trajes gitanos que pueden verse al caminar por las calles y el sonido de la guitarra que se cuela por la ventana de algún bar son apenas recordatorios del “duende” que tiene esta ciudad. El duende, ese encanto misterioso e inefable, ese "Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica", como diría Goethe, que inunda Sevilla y la desborda.





Pfff... soy sevillana, vivo
Pfff... soy sevillana, vivo en Manchester, en el reino Unido... y debe ser que estoy sensible o algo pero estoy aki en la oficina secandome los lagrimones y por más que lo intento no paro de llorar!!! pffff... gracias por estas cositas, hacen que cada día tenga más claro que Sevilla es el sitio donde quiero vivir "de mayor"... estoy deseando volver...
Hola 'Sevillana',Ánimo ya
Hola 'Sevillana',
Ánimo ya verás como pronto te pones erl vestido de faralaes y estás disfrutando del flamenco en Sevilla de nuevo.
Un abrazo!