Comer en un Dar en Fez: Dar Saada y Dar Salma
Comer en un Dar. Fez
Comer en Marruecos es un verdadero placer, tanto por su excelente y variada cocina como por los encantadores restaurantes que se esconden detrás de discretas y toscas fachadas.
La calidad de los ingredientes y la esmerada elaboración de los platos hacen de la cocina marroquí una de mis preferidas. Los guisos, legumbres, verduras y carnes se combinan consiguiendo deliciosos manjares. Los tajines ya sean de carne o pescado, guisados a fuego muy lento con aceite de oliva, cebolla, verduras de temporada y una variada cantidad de especias están sinceramente deliciosos. También merece la pena degustar un buen cus-cus, una rica harira, la kefta de carne picada o la “pastilla”, típica de Fez.
De hecho, Fez es la capital gastronómica del país y la oferta es rica y variada, para satisfacer a los más exigentes paladares.
Igual que en Marrakech, en Fez también se pueden encontrar un gran número de Riads y de Dars que se han restaurado y acondicionado para albergar pequeños hoteles o restaurantes. Se entiende como Riad una residencia tradicional marroquí situada dentro de la medina y que tiene un jardín interior, sin embargo un Dar tiene únicamente patio, sin jardín.
Dos restaurantes de estas características y que me atrevería a aconsejar son DAR SAADA y DAR SALMA, ambos en la medina de Fez.
DAR SAADA es uno de los restaurantes más conocidos de la medina de Fez. Se encuentra en la calle Attarine, una prolongación de Talaa Kebira, una de las calles principales y más transitadas. Se trata de un palacio del siglo XIV y ha mantenido el aspecto actual desde 1946, en plena época de colonización francesa. En 1986 se llevó a cabo un importante proceso de restauración y hoy en día se pueden admirar los bellos mosaicos, mármoles, maderas nobles, lámparas y otros trabajos artesanales tan característicos de la arquitectura y artesanía marroquí. El lugar es muy acogedor y la carta es variada. Decidimos probar la famosa pastilla que está elaborada con delgadas láminas de hojaldre donde se intercalan pechuguitas de pichón con huevo y almendras, y con una pizca de polvo de azúcar y canela. Estaba deliciosa aunque, para mi gusto, demasiado dulce para saborearla como primer plato. A continuación unas ricas brochetas de cordero y una macedonia de frutas naturales del tiempo.
El encanto se desvaneció cuando entró un numeroso grupo de turistas y empezaron a organizar un gran escándalo. Afortunadamente ya estábamos acabando pero nos hubiera gustado alargar un poco más la sobremesa.
PUNTOS FUERTES: Local precioso y bien decorado. Bien situado y fácil de encontrar. Deliciosa comida típica marroquí.
PUNTOS DÉBILES: Demasiado turístico. Al ser muy conocido, acuden grupos numerosos. Raciones un poco justas por el precio que se paga. No sirven cenas.
DAR SALMA se halla en la zona del zoco Achebine, donde se encuentran las tiendas de medicina tradicional.
Está en una callejuela estrecha y oscura y es realmente difícil de llegar hasta ahí. Nos lo aconsejó Mohamed, el guía que contratamos el primer día. El interior del palacete quizás no es tan espectacular como Dar Saada, aunque tanto la distribución como la decoración es muy similar en los dos. La comida espléndida, muy rica, variada y abundante. Nunca había probado unas verduras tan deliciosas y el tajine, para chuparse los dedos. De postres, pastelillos variados, siempre con almendras y miel como los llamados cuernos de gacela o también con coco.
PUNTOS FUERTES: Auténtica comida marroquí. Personal muy amable y atento. Raciones generosas. Buenos precios. Local muy bonito, tranquilo y acogedor.
PUNTOS DÉBILES: La situación; me vería incapaz de encontrar de nuevo el restaurante. De todas formas, se puede llamar por teléfono (035.63.83.69) y te pasan a recoger.
