Museo Británico de Londres
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El Museo Británico de Londres es el más grande e importante del Reino Unido y su colección se encuentra entre las principales del mundo. Fundado hace ya más de 250 años, el Museo Británico de Londres alberga más de 7 millones de piezas provenientes de los 5 continentes que datan de todas las épocas de la historia de la humanidad. La imponencia de la colección, la historia del museo, las más relevantes piezas de las principales civilizaciones y su valor histórico y cultural despiertan la curiosidad de los más de 5 millones de personas que lo visitan cada año, posicionándolo entre los museos más visitados del mundo.
La historia del Museo Británico de Londres se remonta al año 1753, cuando el médico y naturalista Sir Hans Sloane fallece y deja expreso en su testamento la donación de su colección privada al estado británico. Este acontecimiento señaló el destino del Museo Británico de Londres ya que la colección de Sloane, de más de 80 mil artículos, constituyó el núcleo de la colección permanente del mismo, fundado en 1753 y abierto al público el 15 de enero de 1759. Sloane había adquirido y conservado unos 40 mil libros, 7 mil manuscritos, algunos cuadros de Durero, una amplísima colección de ciencias naturales y medicina, antigüedades de Egipto, Grecia, Roma, Medio y Extremo Oriente y de América. El estado británico sumó a tan valioso legado la biblioteca de Sir Robert Cotton y la del anticuario Robert Harley, con las que el museo fue finalmente abierto en la casa Montagu, una mansión del siglo XVI.
Una vez inaugurado, el Museo Británico de Londres fue acrecentando su colección a través de compras, donaciones y la obtención de botines de campaña de las iniciativas militares de Inglaterra y sus colonias. Algunas piezas de Grecia y Roma fueron compradas en 1782 a Sir William Hamilton, embajador británico en Nápoles; una gran cantidad de antigüedades egipcias y la famosa piedra de Rosetta fueron obtenidas tras la derrota de Francia en la batalla del Nilo, en 1801; los mármoles del Partenón fueron donados en 1816 por el conde de Elgin. La gran expansión que venía experimentando el Museo Británico de Londres exigía, ya a mediados del siglo XIX, la creación de un nuevo edificio donde las piezas pudieran ser correctamente conservadas y expuestas.
Las piezas fueron trasladadas temporalmente a una nueva sede, en 1845, para que la casa Montego sea demolida y se comenzara la construcción del nuevo edificio en la misma ubicación que el anterior, destinado a alojar al Museo Británico de Londres. El arquitecto Robert Smirke fue el encargado del diseño del edificio que se comenzó a construir en 1852 y, con algunas reformas, permanece hasta la actualidad. Smirke imprimió el estilo neoclásico en el edificio e instaló en la fachada principal un conjunto escultórico realizado por el artista británico Richard Westmacott. Finalmente, en 1857, tras finalizar la construcción de la Sala de estudio circular, el edificio se encontraba terminado.
Desde sus comienzos, el Museo Británico de Londres se constituyó rápidamente en un centro de estudio de amplia relevancia ya que atrajo a conservadores e historiadores que encontraban en las salas documentación y piezas únicas a partir de las cuales trabajar. El trabajo de los investigadores se comenzó a publicar en catálogos, de los cuales el primero se edita en 1808. Actualmente, el Museo Británico de Londres cuenta con su propio laboratorio de investigación y departamento de conservación y destina el espacio subterráneo a albergar las piezas que no se encuentran exposición, ya sea por motivo de falta de espacio o porque son objeto de análisis.
La variedad original de piezas que albergaba el Mueso Británico, se diluyó con la separación de los artículos vinculados a las ciencias naturales, para formar parte del Museo de Historia Natural de Londres, y de las pertenencias de la Biblioteca Británica. Desde entonces, el Museo Británico de Londres es fundamentalmente un museo de antigüedades que conserva también una pequeña colección de pintura –con las firmas de Miguel Ángel, Rembrandt, Goya y Durero- y una completa área de material etnográfico.
Al atravesar la entrada del Museo Británico de Londres, el viajero se encuentra con una imponente plaza cubierta: El Gran Atrio de la Reina Isabel II. Este espacio de 90 metros por 70, construido en el año 2000 por el estudio de arquitectos Norman Foster, es la plaza cubierta más grande de Europa y fue construida con más de 1656 pares de cristal y acero. En el centro del Gran Atrio del Museo Británico de Londres está ubicada la sala de lectura de la Biblioteca Británica, cuyos ejemplares consultaron Karl Marx, Oscar Wilde, Mohandas Gandhi, Rudyard Kipling, George Bernard Shaw, Vladimir Lenin y H. G. Wells, entre otros.
A la izquierda de la entrada se llega a la sala donde se encuentran en exposición piezas pertenecientes al Antiguo Egipto. Allí se pueden ver sarcófagos de piedra, estatuas de dioses y momias de todo tipo. También se puede observar allí la valiosísima Piedra de Rosetta, una de las más piezas más destacadas de la colección del Museo Británico de Londres. La Piedra de Rosetta conserva inscrito en ella un decreto relativo al joven rey Ptolomeo V en tres idiomas diferentes: jeroglífico, demótico y griego. De esta manera, la Piedra es la clave que históricamente volvió legible la antigua escritura egipcia a los investigadores modernos. La piedra, descubierta por el ejército de Napoleón en 1799 en el pueblo egipcio Rashid del delta del Nilo, fue confiscada por las tropas británicas en 1801 antes de que llegara a Francia. De allí que en el lado izquierdo lleva la inscripción “Captured in Egypt by the British Army in 1801” (Capturada en Egipto por el ejército británico en 1801) y en el derecho, “ Presented by King George III” (Presentada por el rey Jorge III).
Más adelante en el recorrido se llega a la sala donde se conservan las esculturas del Partenón, el templo griego de la Acrópolis de Atenas construido en honor a la diosa Atenea, también conocidos como los Mármoles de Elgin, dado que el conde de Elgin los introdujo en Inglaterra a principios del siglo XIX. Allí se pueden observar estatuas parciales de los dioses y escenas de batalla entre Centauros y Lapines. La pieza central en esta sala son los 75 metros del Friso del Partenón o Friso de las Panateneas que conserva el Museo Británico de Londres. Este era un friso jónico de 160 metros, esculpido aproximadamente entre 443 y 438 aC, que rodeaba la parte superior de la cella del Partenón en Atenas y fue realizado en bajorrelieve con mármol pentélico. Probablemente es una de las principales obras maestras de la escultura griega.
Otras piezas destacadas que alberga el Museo Británico de Londres son la Vasija de Pórtland, la Copa Warren, la Colección Stein de Asia central, los Bronces de Benin, el sello de Ciro, los bajorrelieves de los palacios de Nínive y Nimrud, el busto de Pericles, la mayor colección de porcelana China de Europa y la más grande colección de numismática del mundo. El Museo Británico de Londres ha sido fuertemente cuestionado, especialmente por el Gobierno de Grecia respecto de los mármoles de Elgin, por la adquisición de piezas de notable de valor histórico y ha sido acusado de expolio. Sin embargo, ninguno de los objetos reclamados salió de las instalaciones del Museo.
Actualmente, el Museo Británico de Londres cuenta con diez departamentos que son los de antigüedades prehistóricas, antigüedades romano-británicas, antigüedades medievales, monedas y medallas, antigüedades egipcias, etnografía, antigüedades griegas y romanas, antigüedades orientales, grabados y dibujos y antigüedades asiáticas occidentales. En cada uno de ellos, trabajan especialista en las diferentes materias.
El Museo Británico de Londres se puede visitar todos los días de 10 a 17.30 hs, aunque los jueves y viernes el horario se extiende hasta las 20.30 hs. La entrada al museo es gratuita, excepto por algunas de las exposiciones temporales, porque la que se cobra un valor de entrada específico para cada una de ellas. Por su parte, el Gran Atrio permanece abierto de domingo a miércoles de 9 a 18 hs y de jueves a sábado de 9 a 23 hs.
La entrada principal del Museo Británico de Londres se encuentra en Great Russell Street, aunque tiene otra entrada en Montague Place. Por encontrarse en la zona de peaje urbano (Congestion Charging Zone) de Londres, el tráfico para llegar es bastante denso y cuenta con pocas plazas de estacionamiento en los alrededores. Por su parte, el Museo dispone de unas pocas plazas en su patio destinadas exclusivamente a los discapacitados, que para reservar un lugar deben comunicarse al +44 (0)20 7323 8299. Por otro lado, es muy fácil llegar en metro ya que se puede descender en las estaciones Holborn, Tottenham Court Road, Russell Square y Goodge Street. Si se desea llegar en autobús, los transporte número1, 7, 8, 19, 25, 38, 55, 98 y 242 tienen parada en New Oxford Street; los número 10, 14, 24, 29, 73, 134 y 390 tienen parada en Tottenham Court Road y Gower Street; y los número 59, 68, X68, 91, 168 y 188 se detienen en Southampton Row.
El Museo Británico de Londres ofrece una posibilidad única de internarse en las antiguas civilizaciones de la humanidad y conocer algunas de las máximas expresiones artísticas y culturales de la historia del mundo. Se conservan allí piezas invaluables, objetos de estudio y fuentes de conocimiento que permiten al hombre reconstruir su pasado y comprenderlo. Por ello, esta es una visita imperdible que dejará al viajero sorprendido y maravillado al contemplar los tesoros del Museo Británico de Londres.
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