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Via Aemilia: Parma, Módena y Bolonia

Catedral - Via Aemilia: Parma, Módena y Bolonia
Porton - Via Aemilia: Parma, Módena y Bolonia
Quesos - Via Aemilia: Parma, Módena y Bolonia

Tres joyas en la “Via Aemilia”

La Vía Emilia (en latín Via Aemilia) era la calzada romana que mandó construir Marco Emilio Lépido, en ella se encuentran algunas de las ciudades que últimamente he visitado en Italia y que considero tienen un entrañable sabor, el sabor a la región, el del queso parmesano, la mortadela boloñesa, el jamón de Parma …o el Lambrusco refrescante y espumanti (abajo aparece una foto de una fiesta del vino de la Emilia que me encontré en una plaza de Módena). Especialmente me refiero a Parma, Módena y Bolonia. La Via Aemilia fue levantada entre los años 189 a.C. y 187 a.C. En aquel tiempo la colonia de Placentia Piacenza estaba rodeada por la tribu gala de los boios, que, pese a haber sido rechazados no habían querido firmar paces con Roma. El peligro de una revuelta decidió a las autoridades de la antigua república romana a extender un camino militar que terminara en la colonia amagada, con el fin de avituallar y reforzar oportunamente a sus tropas en caso de una eventual revuelta de los boios. La región histórica de Emilia que en la actualidad incluye la administración de la Emilia-Romagna, limita al Este con el Mar Adriático, al Norte con el Véneto y con Lombardía, al Oeste con Piamonte y Liguria, al Sur con la Toscana, Marcas y con la República de San Marino.

Este recorrido que yo lo hice desde La Spezia, se puede hacer también desde las vecinas Florencia o Milán, relativamente cerca, y comunicadas en trenes cómodos y bastante frecuentes. La primera de las joyas, Parma, la tierra de Giuseppe Verdi, es quizás la menos relevante, a mi modo de ver, aunque destaca su Palacio Ducal y el famoso y querido Palazzo della Pilotta. De allí pasé a Módena, la antigua Mutina de los romanos, donde existen obras arquitectónicas declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: La catedral construida entre los siglos XI y XII, con su Torre Cívica Ghirlandina y la Piazza Grande.

El vinagre, el “aceto di Módena” aparece por todos los escaparates a precios de joyería, y los discos de Pavarotti, recientemente fallecido y héroe local junto a los conocidos Ferrari y sus coches de carrera. Su población es muy parecida a la de Parma, algo menos de los doscientos mil habitantes.

Módena y Bolonia compiten en su historia de estudios universitarios, aunque evidentemente es en Bolonia donde la ciudad rebosa de espíritu académico, aquí se fundó la primera Universidad del Mundo en el año 1088, quizás por eso es hoy la capital de la región administrativa de la Emilia-Romagna y quizás por eso llega a casi duplicar la población de las otras dos ciudades. Reconozco que me encantó entrar por esta ciudad, pasearla calle a calle, sin el bullicio y los empujones de los centros turísticos italianos, con el sabor etrusco, romano, medieval, pontificio,… Bolonia esta llena de iglesias, de pinacotecas, de torres, casi cuarenta kilómetros de pórticos; Bolonia es una maravilla para los sentidos, incluida su cocina. Fueron alumnos de Bolonia, Dante, Petrarca, Erasmo, Copérnico,… todos ellos disfrutaron por estas calles y por estas aulas que recuerdan el sabor de la “sapientia”. Llama la atención las dos torres Garisenda y Asinelli, tan altas y tan delgadas. Bueno creo y espero haberos convencido que cual romanos paseéis vuestros carros por la Via Aemilia, un lugar para recorrer, os lo recomiendo, un placer para los cinco sentidos.