Viaje al Sur del Perú
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El sur del Perú es una tierra mágica para descubrir. Allí, donde hace cientos de años se emplazaba la capital del imponente imperio incaico; donde los colonizadores europeos encontraron formas de vida completamente diferentes de las suyas y se sorprendieron con los magníficos entornos naturales; donde se fundieron entre sí razas, culturas, expresiones artísticas, religiones y modos de organización económica; allí es donde el viajero puede recorrer el territorio y paso a paso reconstruir un pasado rico en tradición y leyenda que, aún hoy, no deja de sorprender.
Es recomendable, para quienes desean recorrer el sur del Perú, comenzar por Arequipa, la segunda ciudad más grande del país. También conocida como la Ciudad Blanca, por sus construcciones de piedra sillar, Arequipa se encuentra a 2345 metros de altura sobre el nivel del mar y da cuenta de su pasado colonial con tanta nitidez que recorrerla constituye un viaje en el tiempo.
El casco antiguo de la ciudad es un magnífico ejemplo de asentamiento colonial condicionado por las influencias aborígenes, el proceso de conquista y evangelización y su maravilloso entorno natural. El centro de Arequipa, a imagen y semejanza de las ciudades europeas, se organiza alrededor de la Plaza de Armas, el palacio de gobierno y la Catedral y cuenta con alrededor de 500 casonas coloniales, construidas en su mayoría en el siglo XIX. Completan el panorama arquitectónico de Arequipa el monasterio de Santa Catalina, una ciudadela religiosa que integra los estilos de los siglos XVI y XVIII; el complejo de San Francisco, compuesto por una pequeña plaza, la Iglesia, el convento y los claustros de la Tercera Orden; las capillas y los conventos de Santo Domingo, San Agustín, La Merced, Santa Martha, Santa Teresa y Santa Rosa, y los puentes Real y Grau.
Desde Arequipa, también, se pueden visitar los cañones de Colca, a 164 km, y Cotahuasi, a 375 km, los más profundos del sur del Perú y un escenario ideal para la práctica del turismo aventura como trekking, escalada, parapente y ciclismo de montaña. Para visitarlo, se puede hospedar en algunos de los 14 pueblos rurales ubicados a lo largo del Valle del Colca, oportunidad única para adentrarse en el folclor y forma de vida de los poblados andinos, como Pampamarca y Callata. Allí también se localizan más de 100 afloraciones de aguas termales y cataratas que embellecen el paisaje. Otros escenarios naturales dignos de visitar en Arequipa son el Valle de los Volcanes, ubicado en el distrito de Andagua, a 377 km de Arequipa, donde se ubican 85 bocas de fuego en apenas 65 km cuadrados; la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, donde se encuentran los volcanes Misti y Chachani y la laguna Salunas, con sus hermosas playas; y las Lagunas de Mejía, un excelente destino para la práctica de observación de aves.
Al sur de Arequipa se encuentra la ciudad de Moquegua. También famosa por sus casonas coloniales, esta ciudad del sur del Perú fue un lugar de encuentro de diferentes culturas precolombinas como la Tiwanaku, la Wari, la Chiribaya y la Inca. El pasado de la zona se encuentra bien presentado en el Museo Contisuyo, ubicado en la Plaza de Armas de la ciudad, donde se albergan importantes colecciones arqueológicas. La arquitectura de esta ciudad se caracteriza especialmente por el mojinete, una especie de techo en forma de silla de montar, construido con caña, carrizo y recubierto por una torta delgada de barro que sobresale de los muros, y los patios solariegos. Entre los principales atractivos de Moquegua se encuentra la gastronomía local que permite encontrar exquisitas paltas y uno de los mejores piscos, el Biondi, así como una completa y sorprendente variedad de dulces.
A muy pocos kilómetros de Moquegua, camino hacia el sur, se encuentra la pequeña ciudad de Ilo, uno de los puertos más importantes del país, ubicada en el extremo norte del desierto de Atacama. Allí se puede visitar la Lobería de Punta Coles y el Museo Municipal El Algarrobal. Es sorprendente el trabajo de conservación de momias que se realizó en la ciudad de Ilo, con el apoyo del clima árido que propicia el buen mantenimiento de los restos arqueológicos. A diferencia de otros museos del país, orientados a exhibir la historia del imperio Inca, el Museo El Algarrobal se especializa en presentar la cultura Chiribaya, ubicada en la costa del sur del Perú entre los años 900 a los 1375 dC., conformada por pacíficos grupos familiares que se dedicaban a explotar los recursos naturales.
La zona de Ilo también cuenta con bellísimas playas que permiten pasar los calurosos veranos con la deleitable frescura marina. Playas como las del Pozo de Lizas, con su arena blanca; Boca del Río, con su gran extensión; Wawakiki, con sus peñascos, y Enfermeras, con su ambiente sumamente tranquilo, son algunas de las posibilidades que ofrece la costa del sur del Perú.
Siguiendo el recorrido por el sur del Perú, se llega a la ciudad de Tacna, la capital más meridional del país, donde se puede disfrutar de unas bellas playas y paisajes altoandinos. Desde el Mirador La Apacheta se pueden apreciar los volcanes Yucamane y Tutupaca, el nevado Barroso y el sistema montañoso de los andes centrales. En este mirador natural se encuentra la capilla de San Martín de Porres. Otro sitio de interés lo constituyen los baños termales de Putina, a sólo un kilómetro del pueblo de Ticaco. A estas aguas se les atribuyen poderes curativos de reuma, artritis y problemas bronquiales. Como otro factor de atractivo, la ciudad de Tacna constituye una zona franca, o libre de impuestos, por lo que es un importante destino de compras entre los viajeros.
La siguiente parada en el recorrido del sur del Perú es la ciudad de Puno, a orillas del Lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo. Puno es una bella ciudad colonial, donde se destacan las Iglesias de Lampa, Juli y Pomata. Asimismo, cuenta con numerosas manifestaciones de la cultura Pucara, entre otras culturas precolombinas, que sorprenden al viajero. La Reserva Nacional del Titicaca, constituye un excelente espacio para recorrer y entrar en contacto con la imponente naturaleza de la zona. Ubicado a unos 3800 metros de altura sobre el nivel del mar, alrededor del Lago Titicaca se encuentran numerosos botes, lanchas y balsas dispuestos para dar un paseo, así como diferentes propuestas de turismo aventura y hoteles con todos los servicios.
Una buena posibilidad adentrarse en la típica cultura altiplano es visitar el poblado de Llachón, en la península de Capachica a orillas del Titicaca, un sitio especial para la práctica de turismo rural comunitario. Allí, realmente se puede vivir el sur del Perú con su estilo de vida particular, tradiciones y actividades cotidianas. Allí, existen entre 10 y 12 familias con ambientes dispuestos para el alojamiento de turistas, y el coste del alojamiento ronda los 10 € la noche, con cena incluida. Las hermosas playas de arena blanca, la vista sobre el lago desde el cerro Auki Carus, las islas de Taquile y Amantan y la cordillera nevada de fondo completan un paisaje soñado.
Cusco, la antigua capital del Imperio Inca, es una de las ciudades más importantes del país y un destino obligado del sur del Perú. Cusco es una ciudad colonial que, por su trascendencia, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se destacan entre sus principales atractivos el barrio de San Blas, donde se concentran los artesanos, talleres y tiendas de artesanía; la calle Hatun Rumiyuq, donde se encontraba el palacio de Inca Roca, actualmente propiedad de Palacio Arzobispal; el Convento e Iglesia de la Merced; la Catedral del Cuzco; la Plaza de Armas; Coricancha, el santuario Inca dedicado al dios Sol más importante, y el Convento de Santo Domingo. En los alrededores, como los ríos Urubamba y Apurimac, las cordilleras Vilcanota, Urubamba y Vilcabamba y en el Valle Sagrado de los Incas hay numerosas opciones de turismo aventura, observación de aves y vida salvaje.
Sin embargo, el motivo por el cual tantos turistas visitan Cusco cada año, tiene más que ver con contemplar los restos arqueológicos de unos de los imperios aborígenes más importantes de la historia: el Inca. Desde Cusco se pueden visitar los restos de Sacsayhuamán, Q'enqo, Puca Pucara, Tambomachay, Pisac, Ollantaytambo y, siguendo el cauce del Río Urubamba, la ciudadela de Machu Picchu. Se puede llegar hasta el Machu Picchu a través de los caminos incas o utilizando la carretera Hiram Bingham que asciende por la ladera del cerro desde la estación de tren de Puente Ruinas. El 7 de julio de 2007, Machu Picchu se contabilizó dentro de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, en el marco de la iniciativa privada de New Open World Corporation.
Continuando el recorrido por el sur del Perú, se llega a Puerto Maldonado, una ciudad que se destaca por el predominio de la biodiversidad y la conservación del medio ambiente natural. De hecho, en Puerto Maldonado se encuentra la entrada a tres parques nacionales de la amazonia peruana: El Manu, Bahuaja-Sonene y Tambopata-Candamo. A pesar del gran retraso que se adivina en esta ciudad en el sentido de desarrollo económico, sus paisajes naturales constituyen un excelente destino para los que aman la vida silvestre. Ubicada en la confluencia de los ríos Tambopata y Madre de Dios, Puerto Maldonado alberga numerosas tribus selváticas y su población es mayoritariamente de origen nativo.
El sur del Perú es una zona ideal para recorrer con espíritu de aventura y mucha curiosidad. Requiere del viajero una entrega total a sus costumbres, paisajes y tradiciones. Lo variado de los entornos naturales -que abarcan desde la selva hasta la playa, pasando por la cordillera, los valles, lagos y lagunas- y la hospitalidad de su gente, completamente dispuesta a compartir sus pequeños tesoros culturales y gastronómicos con los viajeros, son una carta de invitación que no se puede rechazar. Asimismo, la importancia histórica del sur del Perú como sede de numerosas civilizaciones aborígenes y, más aún, del Imperio Inca, renueva y confirma el estatus de la región como uno de los principales destinos turísticos del mundo.





