Duomo, Campanile de Giotto y Baptisterio de San Juan, en Florencia
Estos tres monumentos arquitectónicos de Italia se encuentran juntos, en pleno centro de Florencia.
El Duomo de Florencia, de estilo gótico-toscano, fue proyectado en 1296. Cuando su diseñador, Arnolfo di Cambio, murió, quien prosiguió las obras fue Giotto, que diseñó el famoso Campanile (campanario) que hoy constituye un monumento por sí mismo. Felipe Brunelleschi se encargó, entre 1420 y 1434, de levanta la cúpula, verdadero milagro de la ingeniería en su época, ya que no se usó armazón fijo para su construcción. Se dice que Miguel Ángel, antes de partir a Roma para proyectar la cúpula de San Pedro, dijo: "Vado a Roma a fare la tua sorella. Sarà più grande, non sarà più bella", refiriéndose a la de Brunelleschi para Santa Maria dei Fiore. La fachada se levantó recién en 1887.
El Campanile de Florencia, por su parte, de 84 metros de altura, fue comenzado por Giotto y, a su muerte, continuado por Andrea Pisano y finalizado por Francesco Talenti. Si sube los 412 escalones que llevan a la cima, podrá tener una de las más hermosas vistas de Florencia.
El Baptisterio de San Juan de Florencia, uno de los edificios más antiguos de Florencia, se comenzó a construir en el siglo v y se terminó en el siglo XI. No se sabe quién fue su diseñador. Se levanta sobre los restos de una antigua iglesia, construida a su vez sobre los restos de un templo romano. Lo más llamativo de este monumento de Italia son sus puertas: la Puerta Sur fue diseñada por Andrea Pisano, y representa escenas de la vida de San Juan Bautista y de las Virtudes teologales. La Puerta Norte fue realizada por Ghiberti. La puerta principal también pertenece a Ghiberti y su belleza hizo que Miguel Ángel la bautizara “la Puerta del Paraíso”, nombre con el que hoy se la conoce. Esta puerta representa escenas del Antiguo Testamento, y le llevó al artista 25 años terminarla.
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