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Diario viaje a Escocia III

Martes 25 de julio de 2000
De Aberdeen a Inverness, pasando por el Palacio de Balmoral, Tomintoul y Culloden

8:30 horas
Tras un buen desayuno en el hotel continuamos camino hacia Inverness, y lo hacemos a través de la Royal Desidee, una ruta que sigue el curso del río Dee, famoso por su abundancia en salmones, cruzando el soberbio paisaje de los montes Grampians. Nuestra primera parada es para visitar el Drum Castle, con una torre del siglo XIII. Luego pasamos por los pueblos de Crathes y Aboyne.

11:00 horas
Paramos en Ballater para tomar un café. En el siglo XIX, esta villa fue balneario y sus aguas tenían fama de curar la tuberculosis.

12:00 horas
Poco antes de Braemar, ciudad que no visitaremos, llegamos al Palacio de Balmoral, residencia veraniega de la Reina de Inglaterra (por eso en el mes de agosto está cerrado al público). El precio es de 4 libras, más barato que un castillo y más interesante y espectacular que la mayoría de ellos. Al Palacio se llega cruzando un bonito puente de madera por encima de un riachuelo pedregoso, para continuar caminando por inmensas explanadas de césped y visitando en primer lugar los jardines reales, con una fuente central, muchos parterres de flores e invernaderos atestados de las más variadas plantas. El edificio es impresionante visto desde fuera; por dentro, la única zona de visita es un salón en el que se exhiben retratos, uniformes y objetos relacionados todos ellos con la familia real británica.

14:00 horas
Hemos retrocedido hasta Ballater para enfilar la carretera A939. Ahora estamos en Tomintoul, el pueblo que se encuentra a mayor altitud en las Highlands. Para llegar a él, hemos atravesado una de las nieblas más espesas que puedan imaginarse, conduciendo por una carretera bastante estrecha. Tomintoul tiene una placita repleta de encanto. En una de sus esquinas hay un pequeño restaurante en el que decidimos almorzar.

16:00 horas
Antes de llegar a Inverness nos desviamos hacia Culloden, un pueblo en el que es obligado visitar su campo de batalla, la gran explanada en la que los británicos derrotaron a los jacobitas el 16 de abril de 1746, acabando así con el sistema de clanes escoceses. El campo posee placas conmemorativas y señalizaciones de madera que indican la posición que tenía cada ejército.

17:00
Llegamos a Inverness.
Dicen que todos los caminos de las Highlands conducen a Inverness. También deben hacerlo los vientos más fríos del norte; la temperatura siempre es fresca en esta ciudad dominada por el río Ness que la parte en dos mitades y le da un encanto especial; pocas ciudades tienen un río como elemento tan protagonista; es la arteria principal de la ciudad, y a sus orillas se encuentran los principales monumentos, como el Castillo, el Museo de Arte o la Catedral. Las aguas del río, además de lanzar un aliento de humedad a todas las calles, están a la vista desde casi todos los puntos de la ciudad. Para recordarnos la proximidad del mar, las gaviotas se adentran hasta el centro histórico y sobrevuelan a escasos palmos de nuestras cabezas; su inconfundible graznido es una de las notas más características de una de las más hermosas ciudades de Escocia.
Nos alojamos en Ness Walk, a orillas del río, en el Milton Palace, un hotel bien situado, muy cerca del centro de la ciudad -sólo hay que cruzar un puente por encima del río- y justo enfrente del Castillo. De camino al hotel hemos visto pancartas que anuncian el Tattoo Festival, un espectáculo del ejército escocés, con música de gaita, bailarinas de las Tierras Altas y demostraciones militares. Decidimos ir, ya que se encuentra muy cerca del hotel y la hora nos pilla estupendamente.

20:00
A esta hora comienza el espectáculo en el Eden Court Theatre -un graderío con asientos cubiertos frente a una explanada de césped-. Como escenario de fondo han montado un decorado que simula las murallas de un castillo con una puerta de entrada. Diversos regimientos del ejército desfilan al ritmo de gaitas y tambores; a continuación, una veintena de bailarinas -las Highlanders Dancers- ejecutan su número musical acompañadas de un veterano gaitero, con una coreografía algo similar a la de la sardana, y con movimientos muy mecánicos y fríos (no hay ninguna gracia ni ligereza en el baile de las escocesas). Luego, el ejército hace diversas demostraciones, como la actuación de perros adiestrados; o traer, montar y disparar un cañón en sólo tres minutos (el disparo es tremendo, sólo apto para oídos valencianos) y volver a desaparecer con la misma celeridad antes de que un imaginario enemigo pueda detectarles la posición. El Tattoo también incluye un numerito yanqui con música country y varios bailarines de diversas edades, incluyendo la tercera (esta parte no sabemos muy bién qué relación guarda con el resto del espectáculo).

21:30 horas
Cenamos en un restaurante italiano que está a pocos metros del hotel. Luego, ya es hora de descansar hasta el día siguiente, cuando salgamos hacia el Lago Ness.


Miércoles 26 de julio de 2000
Visita al Lago Ness, el monte Ben Nevis, el Highland Wildlife Park y Kincraig

6:30 horas
Suena el teléfono-despertador de la recepción. Pero dijimos que nos despertaran a las ocho. Seguimos durmiendo.

9:00 horas
No nos han despertado a las ocho. Luego descubrimos la causa: un autobús de españoles que llegó la tarde anterior. Por lo visto tenían que despertarse a esa hora y a nosotros nos han incluido en el lote. Corremos a tomar el desayuno antes de que cierren el salón a las nueve y media.

10:30 horas
Estamos recorriendo el Lago Ness por la A82, haciendo la primera parada en las ruinas del Castillo de Urquhart. Loch Ness es el lago más famoso de Escocia, por razones obvias, además de destacar por su profundidad y su gran extensión (37 km. de largo); no podemos negar su indudable belleza y espectacularidad, pero a lo largo de nuestro itinerario veremos lagos más hermosos que la residencia del hipotético Nessie.
Hacemos también una parada en Drumnadrochit. En este pueblo se encuentra la Official Loch Ness Exhibition, con fotografías y explicaciones científicas que tratan de probar la existencia del monstruo, para garantizar la permanente riada de turistas que pasan por aquí durante todo el año.

11:30 horas
Llegamos a Fort Augustus, y entramos con el coche a un prado en el que se celebran ese día los Highlanders Games; no podemos verlos al completo ya que duran hasta las seis de la tarde. Los Juegos se inician con una simpática exhibición a cargo de un perro ovejero que conduce a varios patos. También hay bailarinas escocesas, mucha música de gaita y la actuación de fornidos escoceses lanzadores de troncos.
Seguimos camino en dirección a Spean Bridge, pasando por Invergarry.

13:00 horas
Antes de llegar a Fort William (ciudad que visitaremos otro día) se encuentra el Nevis Range, lugar de acceso al Ben Nevis, la montaña más alta del Reino Unido. Por 7 libras se sube a la cima en sólo quince minutos gracias a un teleférico. La parada es cerca de la cima, a 650 metros de altitud, en un centro de visitantes que incluye una tienda y un restaurante self-service; aquí aprovechamos para almorzar y disfrutar de una vista excepcional. Fort William se divisa muy lejana al pie de la montaña. Para llegar a la cima hay que emprender una buena caminata, cosa que no decidimos hacer; hemos oido que arriba del todo sólo hay un observatorio en mal estado y algunos monumentos dedicados a montañeros y escaladores que perdieron la vida en el ascenso a la cumbre.

16:15 horas
Paramos en Highland Wildlife Park, cerca de Kingussie. Se trata de una reserva de animales de la fauna escocesa: ciervos, osos, bisontes, linces, etc. El recorrido es en coche y tiene una parada en un centro de visitantes; desde aquí sí hay caminos a pie para ver otros animales, como un lince enjaulado, un lobo, un estanque con patos y jaulas con otras aves.

17:15 horas
Llegamos a Kincraig, un lugar precioso a orillas de un pequeño lago. Construido a la manera de un puerto deportivo, es el sitio ideal para pasar un día completo y dedicarse a deportes acuáticos como el piragüismo o, sencillamente, alquilar un bote y navegar por esta zona entre montañas. Por las fotos que vemos dentro de una cafetería, en invierno todo está nevado y el lago se convierte en una pista de patinaje.

18:30 horas
Estamos de vuelta en Inverness. Es hora de pensar dónde vamos a cenar y planificar la ruta del día siguiente, en dirección a la Isla de Skye.

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