Diario de viaje a Escocia II
Viaje de ida y llegada a Edimburgo
14:05 horas
Es la hora prevista para volar de Sevilla a Londres. La compañía es Iberia, y como no podía ser de otro modo, el vuelo sale con media hora de retraso (no sé cuándo van a aprender).
15:50 (hora británica)
A partir de ahora nos regimos por el horario del Reino Unido -una hora menos que en España-.
Ya estamos en Heathrow, el aeropuerto londinense que nos sirve de escala hacia Edimburgo. El aeropuerto es enorme y nos obliga a andar durante media hora hasta encontrar nuestra próxima puerta de embarque, a través de pasillos que no parecen tener fin, todos ellos bien enmoquetados. A medio camino entre las distintas terminales se encuentra un amplísimo centro comercial con cafeterías, restaurantes y comercios de todo tipo con las principales firmas británicas, incluyendo Harrods.
17:00 horas
Despegamos hacia Edimburgo, precisamente a la hora del té y con una puntualidad británica. Ahora volamos con British Airways.
18:15 horas
Como un reloj y a la hora prevista, aterrizamos en Edimburgo. Y va a comenzar no sólo nuestro viaje por Escocia sino también algunos problemas causados por la pésima organización de Halcón Viajes y Turavia.
Nuestro primer paso es buscar la agencia de alquiler de coches Arnold Clark, para que nos entreguen el Fiat Punto que hemos contratado. El coche debemos recogerlo en el aeropuerto, tal como nos dieron por escrito, pero ocurre que Arnold Clark no está por ninguna parte. Tras dar varias vueltas por el aeropuerto de Edimburgo, vemos a un joven con un letrero de Turavia, y decidimos preguntarle; resulta que nos está buscando a nosotros. Jamás nos dijeron que alguien venía a recogernos. El joven nos informa sobre nuestro coche: no está en el aeropuerto, él ha venido para llevarnos a Arnold Clark y una vez allí nos darán el coche. Pues muy bien.
La agencia está en una zona industrial llamada Sighthill. Una vez cumplimentado el papeleo, cogemos el coche y nos ponemos a buscar el hotel con un mapa de la ciudad.
20:00 horas
El hotel que nos ha reservado la agencia, de la categoría de Pubs & Inn, es el Raeburn House Hotel, en Raeburn Place. Al entrar en nuestra habitación vemos que no tiene baño privado. Hay un cuarto de baño en el pasillo para compartir entre cuatro habitaciones. En el folleto del viaje que hemos pagado se asegura que todos los alojamientos tendrán baño privado. Se lo decimos a la recepcionista y ella afirma sentirlo mucho, pero en este establecimiento, todas las habitaciones son con baño compartido, según reza uno de sus folletos. En realidad, esto los sospechábamos, ya que antes de iniciar el viaje lo consultamos en Internet, y se lo dijimos a la agencia. Aún así, en Halcón Viajes nos dijeron que no había problema, que nunca trabajaban con hoteles que no tuvieran su propio baño.
Decidimos entonces no coger la habitación y buscar otro hotel por nuestra cuenta. La recepcionista nos dice que Edimburgo está al completo y que es difícil encontrar algo vacío; ella se ofrece a ayudarnos a encontrar otro hotel que pertenece a la misma cadena. Mediante una llamada telefónica, encuentra una habitación libre en el Royal Ettrick, en Ettrick Road, bastante alejado del centro (el Raeburn estaba a cinco minutos). Un empleado del hotel se ofrece a guiarnos hasta allí, haciendo que le sigamos con nuestro coche (un tipo muy simpático). Aprovechamos para contemplar las calles de una ciudad hermosa que conserva el aire medieval de siglos pasados.
Debido a estos dos primeros incidentes y a la lejanía del segundo hotel, hemos perdido tres horas de este primer día para poder ver con tranquilidad la ciudad.
21:30 horas
Llegamos al Royal Ettrick, un hotelito precioso; la habitación es espaciosa y con el techo muy alto. En la planta baja hay un pub y un saloncito con cristaleras para tomar el desayuno por la mañana.
Surge otro de los errores de la agencia. Los bonos de hotel que nos dieron en un principio no eran correctos. Nos dieron un talonario que sólo contenía varios talones sin especificar nombres de hotel ni días de llegada y salida. Por mi experiencia en varios viajes, sé que cada hotel siempre quiere su bono. Así lo hice saber en la agencia; pero me dijeron que al tratarse de un viaje combinado no era necesario proveer a cada hotel de su correspondiente bono. Sin embargo, insistí en tener un bono específico para cada hotel, y al final me los dieron, aunque me dijeron que no me servirían para nada y que sólo debía mostrar los que me dieron en un principio. Al llegar al primer hotel, los primeros bonos dan problemas; la recepcionista no parece muy conforme y realiza una llamada telefónica; finalmente, me señala que no son válidos; entonces, le muestro los que exigí en la agencia, y efectivamente: el bono específico es el correcto ("That's Ok"). Lo mismo ocurre en todos los hoteles del itinerario. No sé qué hubiera ocurrido si llego a conformarme con llevar los primeros bonos que me dieron en la agencia.
Lunes 24 de julio de 2000
Una mañana en Edimburgo y viaje hacia Aberdeen, pasando por St. Andrews
7:30 horas
Madrugón para ver algo de Edimburgo por la mañana, antes de seguir viaje hacia el norte.
9:30 horas
Hemos preferido dejar el coche en el hotel y coger un autobús que nos deja en la misma Royal Mile, la calle más histórica de la ciudad, concurrida y muy atractiva. A esta hora abren el Castillo de Edimburgo, situado en uno de los extremos de la calle.
El Castillo de Edimburgo es una fortaleza rocosa con varios museos en su interior, principalmente dedicados al ejército escocés y sus distintos regimientos. La entrada está guardada por un centinela que viste el traje regional; justo antes del momento en que ya se permite el acceso se produce un cambio de guardia -varios soldados desfilan y dejan a un nuevo centinela. La visita del Castillo es recomendable, aunque veremos algunos mejores en nuestro viaje, sobre todo el de Stirling.
El precio es de 7 libras, pero existe el "Explorer tickets" (15 libras) para poder entrar hasta en 60 castillos de toda Escocia durante siete días; para un viaje como el nuestro, este ticket (que se puede comprar en la misma taquilla del castillo) se amortiza, porque el resto de castillos cuestan alrededor de lo mismo.
Al salir del Castillo, recorremos a pie toda la Royal Mile, que ofrece distintos pasadizos y lugares de interés a lo largo de toda ella; hay comercios, museos, iglesias, etc. hasta llegar a la otra punta, donde se encuentra Holyrood.
Residencia oficial de la reina Isabel II en Escocia, el Palacio de Holyrood es de una gran belleza en su exterior, y en uno de sus lados podemos ver las ruinas de una capilla; en el interior hay bonitos salones y diversas estancias en las que está prohibido tomar fotografías.
A la salida decidimos tomar un taxi al hotel. Los taxis británicos tienen una parte trasera bien amplia y una altura que permite entrar en ellos casi sin agacharse.
Al llegar al hotel, cogemos nuestros bártulos, nos despedimos del recepcionista y seguimos viaje con nuestro coche. Salir de Edimburgo es algo complicado; no hay indicaciones claras para abandonar esta laberíntica ciudad; perdemos mucho tiempo para poder escapar de ella.
Por fín encontramos nuestro punto de salida: Queensferry, un puente que conduce hacia el norte. La A90 nos lleva por varios pueblos de la zona; todos ellos (y todos los que veamos en Escocia) combinan con habilidad lo viejo y lo nuevo, manteniendo la decoración y el estilo arquitectónico del medievo, además de los típicos edificios de estilo victoriano. Entrar en muchos de estos pueblos y caminar por sus calles es como retroceder en el tiempo, y a veces uno llega a pensar en la sensación de estar en un parque temático o en un cuento de hadas. Los castillos de las películas de Disney -como el de la Bella Durmiente- han bebido de este mundo -la forma de sus torreones, el color de sus colgantes y banderines, la decoración de sus vidrieras,...-.
16:00 horas
A esta hora, ya hemos pasado por lugares como Kirkarldy y Cupar. Nos hemos desviado del camino hacia Perth, una ciudad que visitaremos otro día.
Estamos ahora en St. Andrews, uno de los pueblecitos más llamativos de esta zona. Además de ser un santuario para los golfistas de todo el mundo (en ese momento había un campeonato de golf en los campos del norte), St. Andrews posee las ruinas de una catedral del siglo XII, con uno de los más bellos cementerios medievales.
Luego retrocedemos a Cupar para coger la A90 de paso por Dundee (dejamos la ciudad de lado) y una localidad llamada Forfar. Seguimos en dirección a Stonehaven, y cogemos la carretera A957, pasando por Banchory, otro de esos pueblos pintorescos. Cuatro millas antes de llegar a Aberdeen se encuentra el Ardoe House Hotel, al que se llega por un camino que se desvía de la carretera principal.
20:00 horas
El Ardoe House es una espectacular mansión convertida en hotel de lujo, decorado con buen gusto y enclavado en plena naturaleza, con grandes lámparas colgantes, un piano en el pasillo del hall y habitaciones amplias y lujosas. Comer en su restaurante puede costar unas seis o siete mil pesetas por persona. Esa noche no tenemos demasiada hambre y optamos por el servicio de habitaciones, que en veinte minutos nos trae un par de sandwiches y dos refrescos.
