Diario de viaje a Escocia I
Una semana viajando en coche por las Tierras Altas de Escocia, uno de los lugares más espectaculares del mundo, visitando lugares como Edimburgo, Inverness, Fort William o Stirling, además de los impresionantes paisajes que ofrecen sus lagos y montañas.
También puedes echarle un vistazo al mapa de la zona que recorrimos. Es un mapa interactivo en el que se resaltan todas las carreteras por las que pasamos.
Desde las distintas rutas también puede saltarse a las páginas del diario.
Datos del viaje
El viaje fue contratado con Halcón Viajes; es un paquete turístico de Turavia,de siete noches, con el nombre "Escocia a su aire - Itinerario I", que incluye: los vuelos (Sevilla-Londres, Londres-Edimburgo y vuelta con la misma combinación), el alojamiento y el coche de alquiler -un Fiat Punto- a recoger en el aeropuerto de Edimburgo.
Para alojarnos, elegimos un sistema combinado: dos noches en hotel, dos noches en Pubs & Inn, dos noches en Bed & Breakfast y una noche en una mansión (un castillo convertido en hotel).
El precio de este paquete es de 166.000 ptas. por persona.
Turavia cometió algunos fallos que nos dieron problemas y nos hicieron perder el tiempo (están reseñados a lo largo del diario). A la vuelta, rellenamos una hoja de reclamación; quince días después, recibimos una llamada de Halcón Viajes, en la que nos dicen que Turavia pide disculpas y nos da 20.000 ptas. en concepto de compensación por los problemas causados. Bueno, no es mucho pero al menos han reconocido su error y han tenido un detalle.
Los alojamientos
El nombre de todos ellos y sus características están descritos en el diario.
A la vista de los sitios en los que hemos estado, parece que la hostelería está muy cuidada en Escocia, no hemos tenido ningún problema en este sentido.
Los Bed & Breakfast son casas particulares convertidas en alojamiento para el turista. Son baratos, con el desayuno incluido, y habitaciones limpias y acogedoras. La mayoría de ellos tienen la habitación con baño privado (otros tienen el baño compartido) y algunos tienen hasta televisión en la habitación. Muchos están en las afueras y pueden ser una granja, como nos ocurrió a nosotros.
Los Pubs & Inn son posadas que también pueden tener el baño compartido o propio. En la planta baja se sitúa el Pub, para tomar una copa y relacionarse con el resto de turistas.
La comida
El desayuno de un escocés es un almuerzo para nosotros, a base de salchichas, huevo frito, bacon, cereales, etc. Pero un español no tiene por qué preocuparse: siempre sirven además de todo eso el café y las tostadas con mantequilla -hay pan blanco y pan negro, ambos deliciosos-, además del zumo de naranja o de otras frutas. El café es al estilo americano: muy flojo y con una tarrinita de leche que aclara por completo un gran vaso de café; en algunos sitios puede encontrarse un espresso o un cappuccino, que son lo más parecido a lo que tomamos aquí.
La hora para tomar el desayuno siempre es temprana, con un límite hasta las 9 o las 9'30 de la mañana. El almuerzo (lunch) normalmente es antes de las dos del mediodía; la mayoría de los restaurantes cierran a esa hora y vuelven a abrir por la tarde. La cena suele ser antes de las 9 de la noche -para ellos, ya es tarde pasada esa hora-.
La ternera tiene mucha fama, sobre todo la del condado de Angus. La sirven en estofado (steak pie) o en filete (steak); es estupenda de las dos formas. El venado y el cordero son otras de las carnes que abundan en Escocia. No llegué a probar el cordero -lo sirven de muchas formas: con miel, salsa de menta, etc.-. En todos los viajes que he hecho siempre me he quedado con las ganas de hacer algo, y esta vez el cordero ha sido una cuenta pendiente -no se terció el momento-. Tampoco probé el haggis, plato típico escocés que está hecho con las vísceras del cordero (hablé con un español al que no le gustaba nada).
En materia de pescados, el salmón es exquisito, muy superior al que solemos comer por aquí. También sirven en muchos sitios el haddock, una especie de merluza que suelen freirla empanada.
Las ensaladas incluyen muchas veces el salmón; también le añaden mejillones, pero deben ser de río o lago -no saben a mar- y el sabor deja mucho que desear.
Para merendar o tomar con un café a media mañana, recomiendo el muffin, que tiene la misma apariencia de una magdalena, pero mucho más jugoso y relleno de arándanos.
Y por supuesto, el viajero también encuentra lo que está en todas partes: McDonald, hamburgueserías, pizzerías, restaurantes chinos, etc.
Se puede comer muy bien en muchos sitios por unas 6 o 7 libras.
Conducir por Escocia
Al principio es difícil acostumbrarse a la nueva forma de conducir: por la izquierda, sentado en la parte derecha, cambiando de marchas con la mano izquierda,... o sea: todo al revés. Lo más complicado son las rotondas (en sentido inverso) y circular por la ciudad; incluso un peatón se siente confundido al cruzar las calles -miras a la derecha cuando los coches te vienen por la izquierda-. El primer día estás en tensión, luego ya le vas cogiendo el tranquillo.
Las carreteras las hay de todos los colores, desde una autopista al más endiablado camino, y a veces se puede elegir un camino u otro, sólo que las rutas más atractivas para un turista suelen transcurrir por las peores carreteras. Es normal circular muchas veces por una carretera que sólo tiene el ancho de un vehículo, y en sus márgenes, cada cierto número de metros y cuando la geografía lo permite, hay pequeños ensanches llamados "passing places"; sirven para detener el coche en ese ensanchamiento y ceder el paso. Siempre que esto ocurre, los conductores levantan ligeramente la mano en señal de saludo (norma de cortesía que nadie se salta).
Además de dar el paso a otros vehículos, también hay que tener en cuenta a las ovejas que pastan en los márgenes y que cruzan la carretera cuando les da la gana (rebaños hay por todas partes, y no sólo de ovejas y cabras, también hay vacas y pequeños terneros). Es sorprendente que nunca hayamos visto a alguno de estos animales atropellados.
Los escoceses son buenos conductores, y bastante prudentes. A pesar de haber circulado por peligrosas carreteras a lo largo de casi 2.000 kilómetros, sólo hemos visto un accidente (en la isla de Skye), y no fue nada serio.
En Escocia, el coche es un lujo para cualquier ciudadano: comprar uno cuesta el doble que en España, y el litro de gasolina sale al cambio por unas 200 ptas.
Todas las gasolineras son de autoservicio; sin tener que avisar a nadie, el viajero para en el surtidor que desee y se sirve la gasolina que quiera; al acabar es cuando se pasa por el interior y se le paga a un cajero (nadie piensa en que alguien se vaya a ir sin pagar, cosa que sería bien fácil). Este sistema es prueba del carácter confiado y amable de los escoceses.
El clima
Es de locos, absolutamente imprevisible. Normalmente llevamos una camiseta y una camisa por encima; a veces tendremos que ponernos también un chaleco, y no está de más llevarse un impermeable.
La lluvia puede llegar en cualquier momento; un sol radiante puede dar paso en pocos minutos a un buen aguacero, y cinco minutos despues vuelve a hacer calor; otras veces, el sol y el agua llegan juntos. Todo es posible en las Highlands, y todos los días llueve en algún momento, aunque la mayoría de las veces es un ligero chispeo.
La tónica general es un clima fresco que no pasa de los 22 grados.
Los highlanders
Es de la gente más amable que uno pueda conocer. En dos ocasiones un escocés ha cambiado de rumbo con su coche para decirme "follow me" y llevarme al sitio que busco. Son amistosos y muy acogedores, gente sencilla que lleva una vida apacible y tranquila. Si les preguntas por alguna dirección te la indican repitiendo la explicación las veces que haga falta, hasta estar seguros que te has enterado. Son honrados si te equivocas al soltar unas monedas de más, y te ayudan a contarlas correctamente; no puedo imaginar a un habitante de las Tierras Altas tratando de timar a alguien. En suma, una gente fantástica.
