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Fiestas y Gastronomía en Hungría


Fiestas

En la ciudad de Szeged hay una preciosa plaza porticada de la Catedral, con magnífica acústica. Allí tiene lugar todos los años entre el 20 de julio y el 20 de agosto, el Festival de Teatro al aire libre, de fama internacional.

El 1ro de enero, en Budapest se realiza el Concierto de Año Nuevo en el Teatro de La Ópera. Allí se pueden escuchar obras de Kodály, Liszt, Strauss y Tchaikovsky. Y desde el 6 de enero hasta Cuaresma, hay bailes y conciertos en el mismo lugar.

Durante todos los domingos de carnaval, para despedir el invierno, se realiza el Mohács, que es el “desfile de los Busó”, una tradición en la que se escucha música y la gente viste máscaras monstruosas para conmemorar la expulsión de los turcos. Esta tradición se lleva adelante en casi todo el interior del país, pero ya no se mantiene en la capital.

En marzo, en Budapest se realiza el Festival de Primaveras. Es el acontecimiento más importante en el ámbito cultural del país y también muy conocido en toda Europa. Se pueden ver conciertos de ópera, ballet, muestras de teatro y exposiciones varias.

Durante Semana Santa se realiza en todo el país, pero es famoso espacialmente en Hollókó, la celebración de las Pascuas. Se levantan representaciones de La Pasión, se reparten huevos pintados y hay bailes populares.

En Pécs, de junio a agosto, se lleva a cabo el Festival de Verano. Consiste en una serie de recitales de música clásica, muestras de teatro y pintura. También hay exhibiciones similares en otras ciudades como Martonvásár, Sopron y Szeged.

Durante el mes de julio en Hortobágy se hacen las Jornadas hípicas internacionales. Hay exposiciones ecuestres y muestras de la artesanía de los pastores y vaqueros de la Gran Llanura. Además, se elabora y se degusta la comida típica: el gulash.

El día de Santa Ana –28 de julio- se hace en Balatonfüred el Baile de Ana. Es el tradicional concurso de belleza de esa ciudad y además un baile tradicional muy concurrido.

Durante julio, en Visegrád se pueden ver las Justas de palacio, que consisten en espectaculares torneos y exhibiciones al estilo medieval.

En Parád se realiza durante el verano el Festival anual del palco. Es el momento de la música tradicional y los bailes típicos de antaño, con trajes también tradicionales. Hay muestras de artesanía y objetos de la vida cotidiana de campesinos y pastores.

En Kalocsa, también en el verano, se lleva a cabo el Festival internacional de bailes populares. Es una suerte de feria de colectividades, porque se unen allí pueblos de todo el mundo para mostrar su bailes y artesanías.

En Hortobágy se realiza el 19 y 20 de agosto la Feria del Puente. Es una muestra de artesanías y tallas en madera.

En la ciudad de Debrecen se celebra en septiembre el Festival de Jazz. Es el más importante del país y uno de los más relevantes de Europa. Allí se presentan los artistas del género más reconocidos internacionalmente.

En varios pueblos del interior de Hungría, pero especialmente en Tokaj es interesante participar de las Fiestas de la vendimia, que se realizan entre septiembre y octubre. Hay bailes populares, concursos, catas de vinos y festejos por la cosecha que pasó.

En la ciudad de Pécsvárad, el Día de San Lucas, en octubre, se hace la Feria de las Muchachas. Es una de las celebraciones más antiguas del país.

Por último, en Budapest el 31 de diciembre se hace la Gala del Nuevo Año. Consiste en un concierto de gala en la Ópera de la ciudad.

Gastronomía

El ingrediente más famoso de la cocina húngara es la paprika y los platos que se condimentan con ella se denominan paprikás. Normalmente se sirven con salsas cremosas y amargas y acompañan las aves y la ternera. Sin embargo, su uso más generalizado es en las sopas de carne y estofados, con cebolla y papas, como el célebre gulash.

Como aperitivo, en Hungría se suele beber un buen aguardiente, acompañado por los pogácsa, unos crujientes y salados bollitos de harina o de patata, con manteca, queso y especias.

La gastronomía húngara es muy rica y conjuga deliciosamente su historia con las tendencias de la cocina moderna. Por eso, cada región ofrece al viajante algo rico para degustar.

La ciudad de Kalocsa presume de ser la capital de la paprika, el condimento clásico de Hungría y famoso en todo el mundo. Por tal motivo dispone de un museo dedicado a este ingrediente y las casas suelen adornarse con ristras de pimientos.

En la localidad de Gyula está La Pastelería del Centenario, que es un auténtico museo por su decoración mural y el mobiliario rococó. Pero lo más atractivo para el viajero es que sigue fabricando unos deliciosos y típicos pasteles húngaros que pueden saborearse mientras se escucha buena música.

Si visitas Kecskemét debes probar las especialidades de la ciudad: hígado de oca asado o con salsa de ajo, pato asado y otras aves. Para bajar la comida, pídete un buen trago de barackpálinka helado.