Diario de viaje a Estados Unidos: San Francisco
Autor: Jaime (1998)
Días 11 al 14. San Francisco (tres noches). Hotel Carlton
Jueves, 11 de junio
20'00 horas (hora de San Francisco)
Aterrizamos en San Francisco, recogemos nuestras maletas y nos disponemos a buscar un shuttle bus. Antes de llegar a la salida, donde están las paradas de autobuses bien señalizadas, un negro con chaqueta y corbata nos ofrece un servicio de shuttle para llevarnos al hotel; nos pide diez dólares a cada uno; "Okey", respondemos. "Come on", nos dice, y le seguimos arrastrando nuestras maletas por todo el aeropuerto; el negro no mira nunca hacia atrás, sabe que le seguimos. Debe ser un tipo muy popular, porque va cruzando saludos con todo el personal (azafatas, mozos, agentes de seguridad, etc.). Llega un momento en que se alarma por algo que ha visto a lo lejos, se vuelve hacia nosotros, exclama "Come on" y empieza a correr -nosotros hacemos lo que podemos con nuestras maletas-. Resulta que las plazas que tenía pensadas para nosotros en el vehículo que está en la puerta han sido ocupadas por otros recien llegados. No tenemos sitio en el shuttle bus, y hay otras dos parejas en nuestra misma situación; el negro nos mira, discurre un par de segundos y exclama: "Okey, come on". Ahora somos seis persiguiendo al negro con nuestras maletas. Llegamos a un ascensor en el que nos apretujamos todos y nos baja hasta el parking del aeropuerto. El negro abre las puertas de un Lincoln y carga todas las maletas en el maletero del coche. Todos nos miramos entre sí, sin fiarnos demasiado de este tipo. A continuación nos acomodamos los siete dentro del coche -dos chicas van delante, junto al piloto-. Las sospechas eran infundadas; tras dejar a dos parejas en sus respectivos hoteles, llegamos al hotel Carlton, en la calle Sutter, que es donde nos alojamos nosotros; le damos al conductor los veinte dólares acordados, más dos de propina.
22'00 horas
La calle Sutter de noche ofrece un aspecto algo ominoso; no apetece para nada darse un paseito. El Carlton es un hotel de categoría turista, con una habitación coqueta y acogedora, con cuarto de baño, plancha, televisión y una cafetera en la mesilla de noche. Nuestra habitación resulta ser para no fumadores, por lo que tendré que asomarme a la escalera de incendios que cruza la ventana (como es habitual en todos los edificios de San Francisco). En la recepción contratamos un tour para pasado mañana, consistente en un recorrido por la ciudad y un viaje a la isla de Alcatraz, por el precio total de 38 dólares por persona. A pesar del mal aspecto que presenta la calle de noche, tenemos una cafetería pegada al hotel y decidimos salir para tomarnos una hamburguesa. Desde la llegada, hasta la decoración de esta cafetería, el cambio con respecto al este de Estados Unidos es notable; California es más América, más yanqui, más de película americana.
Viernes 12 de junio
8'00 horas
Desayunamos en la misma cafetería en la que cenamos la noche anterior, y conocemos a un camarero que es de Ponferrada; nos instruye sobre el tipo de desayuno que más nos gusta y cómo pedirlo en inglés para sucesivas ocasiones; tostadas con mantequilla es, más o menos, "white bread toast with butter"; también descubrimos que, a parte de los sobres de azúcar que no endulzan, la mayoría de las cafeterías disponen de un bote con azúcar de verdad, con un orificio de metal por el que se vierte un chorro de azúcar (así no hay que romper cinco o seis sobrecitos para endulzar el café). Sobre el café, lo más parecido al tipo español es el "coffee latte", o bien el "espresso with milk".
Tras el desayuno, caminamos en dirección a Union Square, el centro de la ciudad, luego giramos hacia la zona del Market (aquí están las tiendas más baratas de todo lo que veremos en Estados Unidos), y allí mismo cogemos un autobús que nos lleva al Golden Gate Park, a la altura de la Academia de Ciencias de California.
Desde el autobús contemplamos la característica arquitectura de San Francisco, con sus casas victorianas, construidas en madera y adornadas con piezas fabricadas en serie; el estilo que impera es el llamado "italianizante", con altas cornisas y portales neoclásicos. El estilo Queen Anne aporta los bonitos torreones con ventanas de marco curvo.
El parque de San Francisco es muy frondoso y está repleto de lugares interesantes (cuesta trabajo pensar que antiguamente era un desierto de dunas, en el que se esforzaron en plantar la vegetación).
La Academia de Ciencias funciona como museo, al precio de 7 dólares la entrada. Entre lo más llamativo está el ala dedicada a los dinosaurios, con esqueletos de algunos ejemplares como el tiranousaurius, y un bonito acuario con muchas clases de peces, además de la parte de los reptiles, con caimanes y serpientes en cautividad. También hay una estancia que habla sobre los terremotos y su historia en San Francisco, con una pequeña atracción en la que nos simulan un terremoto -subidos en una plataforma- mientras en una pantalla vemos imágenes reales de los efectos de un temblor de tierra. La frase que anuncia esta atracción es "Are you ready for Big One?". El Big One es el gran terremoto que están esperando los californianos, según las predicciones de los sismólogos -algunos opinan que será el más fuerte de la historia, y que podría devastar California entera-, aunque nadie sabe en qué momento puede ocurrir.
También visitamos en el parque el Japanese Tea Garden, un precioso jardín decorado al estilo japonés, con puentecitos de madera, monumentos a Buda, varias pagodas, lagos con nenúfares, etc. Entrar en el jardín cuesta 2 dólares.
También pueden contemplarse en el parque diferentes monumentos y estatuas, como la de Fray Junípero Serna, fundador de esta parte de California, y vemos con curiosidad un monumento dedicado a Cervantes, en el que Don Quijote y Sancho Panza se arrodillan ante un busto del escritor.
Cogemos el autobús de vuelta y realizamos algunas compras en el Market.
Volvemos a pasar por Union Square y enfilamos por la calle Grant en dirección a Chinatown, que nos recibe con su puerta principal de entrada, de estilo oriental y muy vistosa para el visitante; Chinatown es un bullicio de tiendas, restaurantes, mercados y comercios de todo tipo; sus letreros en chino y la construcción oriental de sus edificios crean la sensación de estar en el centro de Pekín. Por pura coincidencia -aunque tampoco sé si es muy habitual- hemos visto un rodaje cinematográfico (había un tipo caracterizado como el prototipo del inglés más clásico, con sombrero hongo, traje oscuro y elegante, y muy maquillado para la ocasión); también nos cruzamos con la comitiva de un funeral, con un gran vehículo que portaba un inmenso retrato engalanado del difunto y una escolta de policías motorizados. Decidimos almorzar en un restaurante del lugar, restaurante chino por supuesto; el arroz es ligeramente diferente al que se sirve en España -con algo más de soja y más variedad de vegetales-, mientras que el rollito de primavera ("spring roll") es prácticamente igual. Cargados con las bolsas de lo que hemos comprado esta mañana, llegamos al hotel gracias a un autobús que recorre la calle Sutter -ya no tenemos fuerzas para pasear-.
17'00 horas
Tras un buen descanso a la hora de la siesta, decidimos subir hasta el distrito de Nob Hill, subiendo por la calle Mason hasta la calle California, el punto más alto del centro de San Francisco; en esta calle se encuentra el hotel Fairmont, que es el ficticio hotel Saint Gregory de la serie "Hotel"; aquí también se hospedaba Sean Connery en la película "La Roca". La fachada y el interior nos traen recuerdos de la serie que protagonizaban James Brolin y Connie Selleca. Subir hasta este hotel calle Mason arriba es de los paseos más agotadores que puedan realizarse en San Francisco; aquí están las cuestas más pronunciadas, con una pendiente que casi rebasa los límites de lo permitido para que una persona pueda caminar; la subida es dura, y la bajada hay que hacerla con cautela -un traspiés podría hacernos rodar hasta abajo-. Y lo más gratificante de esta subida es la vista que se contempla de la bahía -son las siete de la tarde y el sol comienza a ponerse sobre el Pacífico-.
Antes de llegar a San Francisco, he leido y oido multitud de veces que a esta ciudad se la conoce paseando agradablemente por sus calles; no estoy de acuerdo en absoluto. Podría recomendar infinitud de itinerarios en Nueva York para pasear y ver sus calles mientras se disfruta durante todo el trayecto, pero no se me ocurre ningún recorrido demasiado largo en San Francisco; nunca se me ocurriría recomendarle a alguien que recorriese la calle Powell (una de las arterias principales) durante más de un kilómetro -terminaría agotado y aburrido de tantas subidas y bajadas-. La prueba es que en Nueva York hemos andado kilómetros sin cansarnos ni darnos cuenta de la longitud, mientras que en San Francisco ya hemos cogido varias veces el autobús para ir de un lado a otro. Creo que la mejor manera de ver San Francisco, además de dirigirse a algunos sitios específicos, es recorrer toda la calle Powell desde la bahía hasta el Market a bordo del Cable Car (el famoso tranvía de la ciudad) de pie en el estribo y agarrado a la baranda, tal y como haría al día siguiente.
20'00 horas
Llegamos andando de vuelta al hotel, pero antes de entrar, y muy cerca de él, paramos en un supermercado. En San Francisco no hemos visto ninguna gran superficie alimenticia; existen pequeños supermercados en los que se encuentra de todo, con pasillos estrechos y atestados de artículos hasta el techo; están repartidos por toda la ciudad, cada uno de ellos a dos manzanas del siguiente, cercanos a cualquier punto de cada barrio. En el que entramos, compramos dos sandwiches para llevar ("sandwiches to go"), con lechuga, queso (siempre dan a elegir entre queso americano o suizo), mayonesa, algún que otro aderezo, y jamón, que no es servido como aquí, en un par de lonchas, sino que ocupa un grosor de un centímetro con varias capas -resulta excesivamente generoso-. De esta forma, cenamos en la habitación y descansamos hasta el día siguiente.
Sábado 13 de junio
9'25 horas
Es la hora en la que llega el autobús al hotel, para realizar el tour por la ciudad, finalizando en el puerto. La primera parada es en Twin Peaks, un par de colinas que se alzan 274 metros sobre el nivel del mar -desde aquí se domina toda la ciudad-. Pasamos también por los lugares más característicos de San Francisco, teniendo la oportunidad de ver otras partes del Golden Gate Park -hay gente en todas sus zonas, haciendo footing, jugando al golf, al tenis, etc.-. La estrella del itinerario es el puente Golden Gate, precioso visto al natural, con su color naranja-rojizo y su extensión de tres kilómetros; el autobús no lo cruza en este tour, sino que se detiene en uno de sus extremos y realiza una parada de veinte minutos para que podamos caminar por él y recorrerlo en parte -hay acerado para peatones-.
13'30 horas
Llegamos a Fisherman's Wharf, el puerto de San Francisco, un lugar muy turístico, con mucha animación de calle a cargo de artistas espontáneos y una gran abundancia de restaurantes y comercios de todo tipo, con fachadas de colores alegres y decoración llamativa. Desde aquí tomamos el ferry que nos lleva a la isla de Alcatraz.
14'00 horas
La Roca es un peñón en el que se asienta la prisión de Alcatraz, cerrada en los años 60 y conservada en la actualidad sólo para los turistas. Tras subir varias empinadas cuestas -algunos descansan entre cuesta y cuesta en bancos que hay a tal efecto-, llegamos al centro de visitantes. Allí nos entregan unos walkman con una cinta de casete en español; pulsamos el "play" y una voz nos va guiando por todo el recinto, contándonos la historia de la prisión y marcándonos contantemente el itinerario que debemos seguir por las galerías. Lo que más sorprende es el tamaño diminuto de las celdas -apenas dejaban espacio para pasear-; entrar en una de ellas es una experiencia algo aterradora, y se siente la opresión y el agobio que debieron sentir los presos. Una de las celdas visitadas es aquella de la que escapó Frank Morris (el personaje que interpreta Clint Eastwood en "Fuga de Alcatraz"), del que no se supo nunca si llegó a ahogarse en la bahía; podemos ver la cabeza falsa que colocó en la almohada y el agujero que realizó en el conducto de ventilación. Otros escenarios, además de las más conocidas galerías, son las celdas de castigo (agujeros sin luz), el comedor, la biblioteca y el patio de la prisión con su depósito de agua. A Angela, esta excursión la deja indiferente, para ella sólo se trata de una vieja prisión en ruinas, mientras que yo estoy contemplando el escenario de tantas películas que se han rodado aquí.
15'30 horas
Hemos vuelto en el ferry a Fisherman's Wharf, y recorremos ahora la zona, repleta de pintorescos lugares. Decidimos probar el típico cangrejo Dungeness, hecho a la brasa y servido en restaurantes y tenderetes. Comer cangrejo en los restaurantes resulta bastante caro, por lo que nos conformamos por comprar una pieza en uno de los puestos (nos lo sirven troceado en un cubilete de plástico) y nos lo comemos sentados en una placita. El cangrejo no está mal, aunque le falta algo de sal y el sabor que le da el Pacífico es algo distinto al marisco del Atlántico. A continuación, nos sentamos en una cafetería donde sirven un buen chocolate caliente y un delicioso brownie (pastel de chocolate y almendras) -quizá el mejor que volvamos a probar durante el viaje-.
17'30 horas
Hemos recorrido varias tiendas del puerto y nos disponemos a montarnos en el Cable Car; la cola dura una hora, y el ticket cuesta 2 dólares. Este tranvía recorre la mejor ruta de la ciudad -calles Powell y Hyde-, y es altamente recomendable viajar en él de pie, subido al estribo y agarrado a una barra; en esta posición, se disfruta de una vista excepcional de la ciudad, con sus subidas y bajadas características (hay que tener cuidado con los tranvías que vienen en sentido inverso y que pasan muy cerca, obligándonos a pegarnos a la barra). Nos bajamos a la altura de la calle Sutter y nos vamos al hotel.
20'00 horas
Es nuestra última noche en San Francisco, y cenamos en un restaurante chino que se encuentra justo enfrente del Carlton. Después, hora de descansar, hasta mañana y buenas noches.
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